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sábado, septiembre 05, 2009
Apunte teórico
viernes, septiembre 04, 2009
Deshielo
Fotografía que muestra el impacto de mi presencia en este planeta, en particular la afección de mi persona en el deshielo Ártico entre mi advenimiento en 1979 y el año 2007. Obviamente no recoge los estragos causados por mi incesante actividad térmica en estos dos últimos. ¿Se les acabó el carrete?miércoles, septiembre 02, 2009
martes, septiembre 01, 2009
Jesse Elder - "The Winding Shell"

El esfuerzo individual del estudiante de música sumado a las directrices educativas de las cada vez más exigentes escuelas de música que se dedican al Jazz nos ha proporcionado en los últimos tiempos numerosos ejemplos de nuevos músicos en el panorama profesional con una formación teórica y técnica asombrosa... y nada más. Músicos de excelente potencial que, sin embargo, encuentran muchos problemas a la hora de expresarse, de comunicar algo con su trabajo no ya que se diferencie de lo que la Historia ya nos ha ofrecido sino que al menos incluya una mínima emoción. Por eso la experiencia invita a acceder con cierta distancia a los primeros proyectos de estos recién llegados por muy premiados que hayan sido sus finales de carrera (¿qué se valora para conceder ciertos honores?). Pero en la vida hay excepciones (¡dichosas!) y Jesse Elder parece una de ellas.
Jesse Elder, pianista asentado en la ciudad de Nueva York, presenta mediada la veintena su primer trabajo dentro de un sello discográfico (aunque este sea liliputiense) después de un par de autoproducciones. La precocidad ya no es noticia en casi nada pero uno no deja de sorprenderse de que a ciertas edades algunos tengan la madurez que Elder demuestra; hasta el punto de que quien esto firma se pregunta si no es demasiado pronto para haber accedido a ciertos niveles de excelencia. Maneja con fluidez estructuras complejas de composición mientras otros a su edad todavía digieren las formas más básicas. Aunque esto no es lo realmente sustancial - hay muchos ejemplos de músicos de aparente complejidad realmente aburridos - sino que con ello es capaz de armar un proyecto realmente denso, lleno de matices, composiciones llenas de información, de generosa exigencia para el intérprete. Y es que en su capacidad como compositor está uno de los puntos de interés de su corta trayectoria y como tal ha sido premiado en tres ocasiones por la Asociación Americana de Compositores (ASCAP). Se percibe mucho trabajo detrás de lo que The Winding Shell ofrece.
El disco es, en realidad, un dos en uno. El uno son sus temas para quinteto; el dos un piano a cuatro manos que tiene su propia entidad dentro de la grabación bajo el subtítulo de ALO y que interpreta junto a una pianista de origen japonés de notable currículo y también juventud, Aya Nishina (nombres como John Zorn o Greg Osby ya figuran en su historial). Para cuando se llega a este punto del trabajo el contraste de instrumentación proporciona una agradable y pacífica sensación aunque musicalmente hay intensidad y exigencia, continuos juegos entre las cuatro manos, reiteraciones minimalistas, intimismos de atmósfera inquietante que contrastan con pasajes más viscerales, nunca aleatorios. Un extra del disco que añade un valor nada desdeñable a un proyecto que en su faceta más ortodoxamente jazzística es denso, pero de una densidad volátil, en estado de gracia, con temas de ida y vuelta, con bloques sonoros y melódicos muy bien instrumentados que exploran las posibilidades tímbricas mediante complejas armonizaciones; música en la que sucede algo de continuo en todos los niveles, con continuos sobresaltos, en la que los solos siempre lo son sobre un acompañamiento de enorme e inquieta riqueza rítmica y armónica. Todo un reto para el oyente y para músicos que, al igual que Elder, viven en la veintena, a excepción de Gary Thomas y Chris Cheek. Una edad en la que han tenido tiempo de formar parte de grupos de cierta repercusión como Fieldwork (Tyshawn Sorey es parte de este trío con Vijay Iyer y Steve Lehman) o de que en sus currículos aparezcan nombres consagrados como los de Jason Moran, Ralph Alessi, Dave Douglas, Ellery Eskelin u otros.
Excelente carta de presentación de un pianista (y de un colectivo de músicos) que desprende creatividad y un dominio técnico y teórico al alcance de muy pocos. Ojalá se den las circunstancias para que pueda desarrollar su trabajo en las condiciones que merecen talentos como el suyo. No abundan y nos hacen la vida un poquito más soportable.
© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.
domingo, agosto 30, 2009
No es Ficción
- ¿Nos ponemos más adelante? -, me sugirió.
Teníamos experiencia en detectar focos de conversación. Sabíamos que una reunión de mujeres de una cierta edad - no solitarias como la que estaba unos asientos más allá - suele tener problemas de contención verbal, también jóvenes parejas de novios o… bueno, por experiencia sabíamos que salvo los solitarios – y no siempre – todo el mundo acompañado se ha convertido hoy en el cine en una potencial cotorra. ¿Guardarían silencio dos niñas en una película “para mayores”?. Nos adelantamos cuatro filas. Se inició la proyección.
V.O.S., título de la película, siglas de Versión Original Subtitulada. Un anhelo como espectador de cine que, irónicamente, también se vio esta vez traicionado por un doblaje absurdo que nos evitaba la ensalada lingüística de la película en la que catalán, euskera y castellano se entrelazan no por capricho del director sino por la identidad de los personajes y la realidad del entorno de la acción: Barcelona. La España Plural una vez más utópica cuando las lenguas de su geografía no tienen posibilidad de ser escuchadas. Los subtítulos son una solución magnífica ya sugerida por el título del filme. Aunque, en honor a la verdad, subtítulos sí los había, desde el segundo cero, sólo que verbales. Las niñas no defraudaron nuestras expectativas. Lo iban a comentar todo. No en susurros – esa forma de hablar que algunos entienden inaudible para el resto pero, en el fondo, molesta doblemente: no entiendes qué dicen, luego no puedes cotillear, y no logras distraerte del entorno y pensar que la película es tu vida en ese instante – sino en un tono natural de conversación. Cinco minutos de película y se abre de nuevo la puerta de la sala. ¡¡Dos niñas más!! Quizás doce y trece años. Nos miramos. ¿Es hoy el día del niño? Que hubiera una pareja de infantes resultaba chocante pero entraba dentro de los márgenes del porcentaje de surrealismo; que hubiera dos parejas rompía todas las estadísticas y nuestra capacidad de comprensión lógica. Se situaron justo detrás de nosotros. Nos miramos con terror.
El terror estaba justificado. Aquellas dos nuevas inquilinas de la sala vivían el cine como quien ve el fútbol o un programa de televisión, interactuaban con la película y comentaban todo aquello que se les pasaba por la cabeza. No entendían muchos de los detalles más “adultos”, se reían a destiempo – quizá el nuestro era el destiempo, ¿quién sabe? –, abrían sin discreción alguna las bolsas de chucherías y, lo que es peor, susurraban. Tan cerca nuestra estaban que incluso se les podía entender. Mientras las dos niñas pioneras seguían con una animada charla que mi llamada de atención no logró detener - después fui advertido de que mi advertencia no fue lo suficientemente sonora como para hacerse presente -. Resultaba imposible concentrarse en la película. Además en una de sus escenas una de las parejas protagonistas acudía al cine y en ella se les veía señalar la pantalla e incluso conversar animadamente - ¿sería producto de mi imaginación? -. ¿Cómo convencer a los espectadores de que la actitud apropiada es la del silencio si dos actores muestran la actitud contraria? Después nos acordaríamos de que una cadena de cines se anunciaba antes de cada película con un grupo de espectadores con evidente ánimo interactivo. La derrota del espectador educado fomentada por los propios exhibidores.
¿Y el resto de espectadores? La señora de una cierta edad que sorbía un refresco antes de la proyección reía cuando las menores no lo hacían. El señor de una cierta edad y bastón situado en primera espetó un sonoro ¡joder! como reacción a la reacción de uno de los personajes. Lo cual podía tener su justificación ya que la película es un juego de metaficción en el que los personajes parecen vivir una realidad que en el fondo es el rodaje de una película y viceversa. Es probable que el señor de la primera fila fuera una ficción con aspecto de espectador… o viceversa. Y el señor orondo de una cierta edad que al principio quedaba unas filas por delante y ahora ocupaba un asiento vecino al otro lado del pasillo profería sonoros bostezos de tanto en tanto.
Terminó la película. En primer lugar abandonó la sala el señor de la primera fila que poco antes había protagonizado su segundo momento cuando una claqueta anunciaba en pantalla la última escena. Al golpe de ¡clack! se levantó de inmediato, permaneció en pie unos segundos y volvió a sentarse. Es probable que pensara que la película había llegado a su fin, aunque también es probable que en ese instante le correspondiera hacerse la foto con el resto del equipo de rodaje y actores – que en pantalla se reunía en una playa de Barcelona para hacérsela – y que renunciara a ello por pereza o por cualquier motivo que escapa a mi metacomprensión. Después de él abandonaron la sala las dos parejas de niñas preadolescentes, la señora del refresco y el señor de los bostezos. Los últimos fuimos nosotros. Salimos tensos por haber padecido nuestra enésima tortura como espectadores educados en el silencio, incapaces de saber si nos había gustado o no la película; sin comprender qué sentido tenía la presencia de aquellas niñas en la sala – que además habían dejado plagada de palomitas y desechos varios – y con la frustración de comprobar una vez más que - da igual la película, el horario, y el día -, el silencio y el respeto está en peligro de extinción. Para colmo, ¿por qué doblan una película titulada V.O.S.?
viernes, agosto 28, 2009
Cada castillo y todas las sombras (Baltasar Porcel)

(...) - Los hechos pertenecen a un universo distinto, y por suerte apartado, y si no los acercamos con palabras, allí se quedan como animalitos enjaulados. Así tengo a mi perrita. En contra de lo que se dice, no son los hechos sino las palabras lo que engaña. Mira la Iglesia y Franco, que siempre que podían hablar semejaban el esplendor máximo. Un difunto no habla y por eso ya no es nada; mientras su cadáver, un hecho, queda allí tirado. Los muertos sólo subsisten si se habla de ellos o se piensa en ellos, la charlatanería como sustancia. (...)
(...) Y el mar nocturno, gran masa amenazante y fundida con el cielo, una vacuidad llena, invadida de improviso por el inmenso baluarte de luminosa oscuridad de un petrolero. Un volumen que parecía a punto de precipitársele encima y aniquilar el yate, pero que al fin pasaba omnipotente e impávido. Los grandes barcos solos en medio del mar parecían también una mecanización del miedo inmenso y ancestral que erraba a lo largo y ancho del planeta... (...)
jueves, agosto 27, 2009
Rutina
martes, agosto 25, 2009
KOJ & Louis Sclavis - "Piffkaneiro"

Plano a plano, secuencia a secuencia, el cuarteto KOJ (antes nadelohr) firmó la música de esta banda sonora imaginada para la película de Lubistch, material a partir del cual desarrollaron el proyecto discográfico con la compañía invitada de una de las grandes figuras del Jazz Europeo, el francés Louis Sclavis que, curiosamente, ya había pasado por una experiencia semejante en el año 2002 cuando, por encargo de Bertrand Tavernier, firmó la música para Dans la nuit, película de Charles Vanel del año 1929.
Hay algo de cine negro en la sonoridad de la música, algo también de música cabaretera, drama y divertimento y, sobre todo, mucho ingenio para articular con absoluta naturalidad estéticas que son tanto del Jazz como de la música Libre Improvisada, tanto del Folclore como de la Música de Cámara Contemporánea. O dicho de otra manera, la música de Piffkaneiro se mueve en los parámetros a los que algunos músicos del centro de Europa nos tienen acostumbrados; el siglo XX musical forma un todo en el que las partes no habitan en compartimentos estancos sino que son una misma realidad. De ahí que aunque podamos dedicar tiempo a extraer las influencias perceptibles en cada composición lo interesante no está tanto en ello como en que hay unas herramientas que los músicos utilizan con naturalidad e intercambian sin plantearse a qué ámbito de la expresión musical pertenecen. De esa manera KOJ y Louis Sclavis consiguen una banda sonora imaginaria densa, llena de contrastes donde predomina cierto expresionismo no exento de un humor casi circense y donde improvisación y composición forman, al igual que la estética, un todo en ocasiones indistinguible.
© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.
miércoles, agosto 12, 2009
Cara a Cara (Louis Armstrong)
Los aficionados al jazz dicen que Louis Armstrong es el número uno. Por eso, aunque era todo un personaje, fui a esperarlo al aeropuerto. Lo vi llegar y lo hizo como un triunfador, pero con aire cansadillo...
- ¿Qué le inspira? - pregunté cuando pude, pues estaba asediado por admiradores.
- Mis recuerdos de niñez en Nueva Orleans.
- ¿Los momentos tristes?
- Me sobrepongo a la tristeza; yo transmito al público alegría.
- ¿Qué dice usted de sus imitadores?
- Nadie ha podido imitarme.
- ¿Qué dice de sus seguidores?
- Los hay que lo hacen muy bien.
- ¿Usted se emociona o finge?
- Si no lo sintiera no podría interpretar.
- ¿A cuánta gente ha vuelto loca?
- A nadie.
- ¿Ha oído flamenco?
- Sí.
- ¿Hay puntos de contacto?
- Muchos; son expresiones del sentimiento.
- ¿Cuántos conciertos al año?
- Cuando estoy de jira, casi todos los días. De aquí parto mañana para Ostende. Cuando no estoy de jira hago películas.
Los coleccionistas de autógrafos me lo acaparan.
Asisto a su primera actuación. El público adicto constituye para mí el principal espectáculo. El entusiasmo de los espectadores, exaltado y delirante, me produce la sensación de que yo debo ser un ignorante. A mí la trompeta de Amstrong no me levanta del asiento. Y su voz cascada tampoco. Ya confieso que no entiendo. Cuanto más ruido y más agudos, más aplausos. El del contrabajo, un mocetón negro tristón, debe ser muy bueno a juzgar por los gritos del respetable. Terminada la función, vuelvo a verlo.
- ¿Qué le pareció el público?
- Estupendo.
- ¿Entiende?
- Mucho; en toda Europa me han entendido.
- Dijo usted que cuando improvisaba se acordaba de su niñez. ¿En qué estaba pensando hoy?
- En Nueva Orleans, de donde parte mi música.
- ¿Tuvo una niñez difícil?
- Sí; estuve en un orfanato, y ahí empecé a tocar la trompeta, en la banda del colegio.
- ¿Su trompeta tiene historia?
- Ninguna.
- ¿Es como otra cualquiera?
- Sí.
- ¿Cuánto le costó?
- Nada; me la regalaron en Alemania hace una semana.
- ¿Qué significa usted en el jazz?
- Lo tradicional.
Los labios del trompetista, encallecidos, casi sangran. Todavía le faltan dos conciertos en el mismo día. Reclama un breve descanso y otra vez a soplar.
- ¿Puedo comer una paella? - pide. Mucho arroz...
El artículo original se puede leer aquí.
viernes, agosto 07, 2009
Este mundo es muy extraño
Cuando el concierto ha dado comienzo un teléfono móvil ha comenzado a hacerse notar. Apurada, la persona que había olvidado quitar el timbre o, simplemente, apagarlo durante la actuación, lo ha rescatado de su bolso, momento en el que su sonido se ha hecho más evidente para el resto de espectadores. En no menos de cuatro ocasiones se han vuelto a escuchar timbres de teléfonos móviles durante el discurrir de las interpretaciones.
martes, agosto 04, 2009
El café de Theo Angelopoulos
(...) Yo bebo el café a la oriental, muy lentamente, gota a gota. Un italiano toma un espresso. Es decir, se lo bebe de un trago. Y me preguntó: Theo, ¿por qué eres tan lento bebiendo café? Y le contesté: vosotros bebéis el café, yo lo saboreo. Vosotros os bebéis el tiempo, yo lo saboreo. Por eso hago películas lentas. Para saborear el tiempo.viernes, julio 24, 2009
Los cines, esos viejos refugios en vías de extinción (Carlos Boyero)
(...) en los que ejercerían vocacionalmente de asesinos en serie contra gente tan lamentablemente educada (...)
lunes, julio 13, 2009
Carta al director
Publicado en "El País":
(...) Eso sí, no rodará ninguna corrida porque "sólo las entendemos algunos de nosotros, entre los que no sé si me incluyo". ¿Quién ha decidido no grabar las corridas de toros? Sea quien fuere, la no inclusión del acto central de las tardes sanfermineras en el documental es una adulteración de la realidad, una manipulación. Al chino al que Luna tiene la "ilusión de meter dentro de España" no debería faltarle la posibilidad de sentir el hedor del vino, kalimotxo y demás mezclas etílicas arrojadas de unos mozos a otros. (...)
Fragmento de la carta original tal y como se envió a "El País" y publicada de manera íntegra en este mismo blog. Resalto en rojo el texto eliminado:
(...) Eso sí, no rodará ninguna Corrida porque "sólo las entendemos algunos de nosotros, entre los que no sé si me incluyo". ¿Quién ha decidido no grabar las corridas de toros? Sea quien fuere la no inclusión del acto central de las tardes sanfermineras en el documental es una adulteración de la realidad, una manipulación. Al chino al que Luna tiene la "ilusión de meter dentro de España" no debería faltarle la posibilidad de sentir el hedor del vino, kalimotxo y demás mezclas etílicas arrojadas de unos mozos a otros. Tampoco resulta comprensible que se le prive de compartir un copioso almuerzo con el resto de la plaza mientras contempla impasible el Arte mayúsculo de la eyaculación sanguínea del astado consecuencia de su voluntario arrebato de bravura. (...)
Leído lo cual resulta evidente que el sentido taurino de una y otra carta, una vez eliminado por "El País" el fragmento referido al "Arte mayúsculo de la eyaculación sanguínea del astado", varía por completo.
jueves, julio 09, 2009
Sanfermines en Shangai (por Bigas Luna)
Desconozco, por otro lado, si el director Luna habrá pensado en recrear otro tipo de efectos especiales para situar al chino en su ilusión española dentro de la plaza consistorial en el día del txupinazo. Para ello sería imprescindible crear las condiciones cristalinas del suelo con el esparcimiento de abundantes botellas rotas previamente arrojadas para su quiebra punzante. ¿Sería menos español y sanferminero ese documental sin un paseo por las dianas con "La Pamplonesa"? Espero que la fuerza de las imágenes de quien destetó a la Cruz con Bardem sea capaz de mostrar algo tan español como los ríos de pis que arrastran los desechos de una noche de insomnio vecinal y de ruido institucionalizado. ¡Qué más español que el ruido y la suciedad! ¡¡Qué más sanferminero que la ciudad convertida en estercolero!!
miércoles, julio 08, 2009
Son de Cine
jueves, julio 02, 2009
Baltasar*
*Baltasar Porcel falleció el día 1 de Julio con 72 años de edad.
viernes, junio 26, 2009
¡Michael!
martes, junio 23, 2009
De oficio librero
Y pienso en las calles principales de las ciudades de hoy que han deglutido todo rincón para el crecimiento personal y la intelectualidad; ahora es el tiempo de las franquicias, de los escaparates clon al servicio de la uniformidad y del pensamiento ocioso único. Pienso también que el buen lector no es el que acumula libros sino el que con ellos crece, camina y retrocede para volver a avanzar. El buen lector se encuentra consigo a través del pensamiento ajeno y del conocimiento que su propio caminar no le proporciona. Y pienso que el buen lector no es aquel que compra el libro "de moda", que puede ser muy bueno (o no) pero que compra no por lo bueno (o malo) que pueda ser sino porque todo el mundo lo está comprando... y él (o ella) no puede ser menos.
viernes, junio 19, 2009
Campeón ACB
Sí, amic Joan, quién nos lo iba a decir hace no demasiado tiempo. ¿Alguien podía confiar en este Barça para ganar la liga? Sinceramente yo no, aunque la debilidad física del TAU en la serie final algo nos podía hacer sospechar. El amigo Ivanovic se lo tendrá que hacer mirar. El desgaste físico de su equipo es tremendo y es probable que la filosofía de que todos los partidos son una final convenza a los amigos del pico y pala pero supongo que regular tiene también sus beneficios. Dicho lo cual año tras año el equipo de Gasteiz sigue ahí, una y otra vez, llegando a finales y fiel a su estilo. Lo difícil para equipos de ciudades pequeñas y de presupuestos relativos es mantenerse una vez se llega arriba. Enhorabuena al TAU por ello.¿Y el campeón? Más allá de mi contento como seguidor de este club queda un cierto grado de apatía ante la propuesta desplegada durante toda la temporada. Un equipo con el aparente potencial interior, con pivots de gran envergadura y características diferentes como Daniel Santiago y Fran Vázquez o un currela como Jordi Trias(¿por qué el olvido del otrora MVP de la Copa?) y jugadores ambivalentes como Ilyasova o Andersen lo fia todo al juego exterior, que siempre será muy efectivo si se completa con acciones dentro. Ver ataques con cuatro tiros triples consecutivos deja patidifuso a cualquier aficionado. Campeones, se me dirá. Y bienvenido sea el trofeo pero convendría resolver si es una cuestión de criterio del entrenador o falta de recursos.
Por último gracias una vez más al ente público RTVE por su coherencia en los criterios informativos. Interesantísimo diferido durante el inicio del último cuarto de un sorteo de lotería. Eso sí que le deja a uno patidifuso.
viernes, mayo 29, 2009
Lo que dije ayer...
Soy bastante taurino. Y no lo digo porque generalmente me ponga del lado del toro, que también, sino porque el asunto de la lidia nos sitúa con frecuencia ante nuestra propia condición. Nos libera de hipocresías, mandangas y solos de violín. Nos ayuda a entender lo que somos. Me refiero a los medios de comunicación. Los que trabajamos en este negocio mantenemos un continuo debate sobre la exhibición de imágenes violentas. ¿Es lícito publicar la fotografía de un cadáver? En este mismo periódico hubo discusiones por una imagen que mostraba, al fondo, el cuerpo sin vida de una mujer. ¿Es correcto que la Dirección General de Tráfico utilice, en sus campañas de prevención, imágenes de cuerpos destrozados? ¿Hay jóvenes asesinos por culpa de la tele y los videojuegos? ¿Estamos creando una sociedad de monstruos?
Hasta que una corrida de toros nos permite dejarnos de tonterías. La del miércoles en Madrid salió estupenda. Antes habíamos disfrutado de una bonita cornada a un caballo, pero la cogida a Israel Lancho entraba de lleno en la categoría de lo estupendo: una cornada en el pecho. En televisión abrió numerosos informativos, presentados con frases como "unas imágenes que ponen los pelos de punta". En bastantes diarios fue portada. En EL PAÍS, la excelente foto de Gorka Lejarcegi, con una composición casi pictórica, ocupó cuatro columnas sobre el titular Espeluznante cogida.
Por fortuna (estoy a favor de que gane el toro, pero no tanto como para que el torero sufra daños irreparables), parece que el torero Lancho saldrá con bien del trance. ¿Se habrían realizado los mismos alardes gráficos en caso de que Lancho hubiera muerto? Supongo que sí.
Es la ventaja de la lidia. Nos permite jugar con imágenes violentas sin (parece) el menor escrúpulo. Los toros son los toros, señores: hablamos de cultura. No es violencia gratuita. No son ganas de vender morbo. Es eso, cultura. Y no hay cultura más agradecida que la que penetra directamente en el pulmón, con neumotórax y hemotórax y un buen chorro de sangre.
jueves, mayo 28, 2009
Extasis patrio
Ahí la tienen. La esencia de un país resumida en una sola fotografía con la que hoy nos obsequia el diario El País a sus pagadores. Al fondo la bandera que nos representa como nación, como escenario de la acción el albero y en primer plano un torero en éxtasis frente a un toro que eleva al artista a los cielos del Arte. Qué nobleza, qué orgullo patrio produce semejante sintonía entre toro y torero. Alguien exclamará: ¡Hey! ¡¡Que no está en éxtasis el torero, que es una cogida!! Pues a eso iba, ¿qué mayor éxtasis para el torero que ser penetrado por el toro?martes, mayo 26, 2009
Josetxo Goia-Aribe - "La Orquesta Jamalandruki"

No considero a Josetxo Goia-Aribe especialmente un transgresor de la música si no es por contraste con el entorno en el que vive profesionalmente. Lo que él hace no lo hace nadie más a su alrededor y eso le ha llevado a ser un rara avis jazzístico. El problema es que Goia-Aribe se tiene que confrontar aquí con un panorama determinado por una concepción mainstream USAmericana del Jazz, como si esa fuera la verdadera esencia de la música improvisada. Incluso quienes como él han trabajado un repertorio determinado por lo tradicional local y regional lo han hecho desde una perspectiva más swingueante, como si la única manera de hacer Jazz con el folclore fuera sincopar melodías. Lo suyo es otra cosa, es una concepción de la improvisación más amplia que procede de una mentalidad teórica más abierta. Por eso su referente lógico está en Europa, en ese Jazz "a la europea" cuyos standards son melodías y canciones populares y ancestrales con unas sonoridades que determinan la singularidad de la música improvisada propia de Europa.
Contar siempre de partida con un repertorio tradicional vasco-navarro como inspiración puede ser peligroso por reiterativo. Ese riesgo lo ha esquivado Josetxo hasta la fecha con cambios de instrumentación (del dúo saxofón - chelo al combo tradicional de Jazz), por sus pequeñas transgresiones (su Jota Jazz en Herrimiña dio que hablar en los círculos locales) e incluso con la utilización de voces invitadas que, por trayectoria, determinaban un espíritu más Folk, pop o folclórico (entiendo que el Folk es lo folclórico desarrollado). Y ahora, en el sexto, prueba de nuevo con el cambio de instrumentación (sólo vientos y percusión) y se pone más "gamberro" o, como él dice, se va "de juerga". Claro que su espíritu festivo es comedido, elegante incluso, más propio del que vive la fiesta como espectador que como actor. Su refinada visión de la música de las pamplonesas fiestas de San Fermín comparte poco de la borrachera y del estercolero en el que se mueven las txarangas. La Orquesta Jamalandruki (nombre en homenaje a un ilusionista pamplonés fallecido en 1988 que se apodaba "Jamalandruki") recrea el espíritu de esta música de calle con un sentido lúdico y, en ocasiones, circense. Sentido que no pierde cuando abre su campo de acción a otras festividades (los moros y cristianos levantinos, aquí Moras y Cristianas, que suenan sorprendentemente verosímiles a pesar de la corta instrumentación), procesiones religiosas (La Dolorosa, en referencia a la procesión semanasantera del mismo nombre que tantas veces vio pasar en su condición de vecino del casco viejo pamplonés) o canciones de corte popular como El toro y la luna (aquí una especie de chachachá verbenero titulado La luna y el toro). Entre las curiosidades del repertorio un guiño a Thelonious Monk al que anuda el pañuelo rojo sanferminero en una Alegría Monkiana que hace honor al estilo fragmentario del genio pianístico.
En la compañía de dos músicos locales (el trombonista Marco Bellizzi y el intérprete de tuba Luis Orduña), un trompetista británico residente en España (David Herrington, habitual de las agrupaciones de Baldo Martínez) y del percusionista Guillermo McGill (asociado con el Jazz Flamenco) Josetxo Goia-Aribe consigue la complicidad de unos compañeros de "Orquesta" con trayectorias muy dispares entre sí que, sin embargo, asumen con naturalidad tan folclórico y divertido reto. Una propuesta que se articula en pequeñas píldoras de dos o tres minutos (sólo 3 de las 13 pistas superan escasamente los cuatro minutos) que rezuman buen rollo y ánimo festivo dentro de una forma musical estructurada en muchos casos en pequeños corta-pegas en los que abundan las referencias reconocibles para el oyente local y donde los ritmos tradicionales no restan jazzismo alguno a la música.
© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.
Periodismo deportivo
Preguntas: ¿Se enseña en la asignatura de periodismo deportivo que el adjetivo "deportivo" unido a la actividad periodística no exime de un cierto rigor profesional? ¿Se enseña, por lo tanto, que el periodista deja de ser un forofo de aquello sobre lo que informa mientras esté frente a un micrófono, cámara u cualquier otro medio de comunicación? ¿Tiene sentido (y ética) informar sobre la actividad privada de un jugador de fútbol cuando este ya no pertenece a la disciplina del conjunto sobre el que se está informando?
lunes, mayo 25, 2009
Versión Original
Pregunta: ¿Cuál es el sentido de una pregunta así?
viernes, mayo 22, 2009
Huelga General
miércoles, mayo 20, 2009
Derechos de Autor
Preguntas: ¿Piden permiso los cantantes y organizadores a los autores para la cesión gratuita de los derechos de su autoría? ¿Permitiríamos que alguien usurpara nuestro trabajo y lo regalara, fuere la causa la que fuere, sin nuestro consentimiento? ¿La voluntad de un tercero nos obliga legal o moralmente?
Existe una percepción equivocada de la música y sus derechos. Se extiende la versión (acomodaticia) de que la música es de todos (¿?) cuando será en todo caso del padre o la madre que la parió y, a partir de ahí, lo que haga con ella dependerá de su voluntad, necesidades, etcétera. El trabajo del autor es precisamente ese, crear la música a la que, por otro lado, se puede acceder en muchos casos de manera legal y gratuita (radiofórmulas, por ejemplo). Es decir, existen múltiples facilidades para escuchar música sin pagar por ella, infinitas si sumamos las ilegales. ¿Cuál es la consideración que nos merece el autor? Gloria para el intérprete, ni siquiera posibilidad de olvido para el autor. Para eso primero habría que conocer su nombre.
lunes, mayo 18, 2009
Otra más
domingo, mayo 10, 2009
Toreros (Manuel Vicent)
Publicado originalmente en El País (10/05/2009)
jueves, mayo 07, 2009
Encuestas
domingo, mayo 03, 2009
¡Qué fin de semana!
viernes, mayo 01, 2009
En el día en que Vichy Catalán superó la resaca...
... e hizo el partido de su vida (culé), Siskauskas se salió. Lo que no termino de entender es cómo este Barça ha conseguido llegar a la Final Four. Mérito tiene haber tenido a raya al CSKA durante 33 minutos (¿o será que el CSKA jugaba a la mítica táctica del conejo de Manel Comas?) pero es imposible pretender que sea domingo en viernes (aunque por si acaso lo hemos probado en 1 de mayo). ¿Cómo se puede jugar todo el partido con ataques desde 9 o 10 metros? ¿Por qué nunca se aprovecha el poderío interior de Santiago, Vázquez y Trías (¿?)? ¿Por qué sale Fran Vázquez a defender fuera si no sabe defender fuera? ¿Qué sistema de juego es el que se decide una y otra vez buscando un triple inverosímil? En fin, preguntas que no llevan a ningún lado... bueno sí, a disfrutar de un fantástico partido por el tercer puesto y a que Laporta se ahorre un viaje a Berlín el domingo. Todo sea por la crisis.lunes, abril 27, 2009
miércoles, abril 15, 2009
El cielo como defensa
martes, abril 14, 2009
sábado, abril 11, 2009
Apuntes de "Por la ruta de la memoria"
Cuando los viajeros se convierten en turistas pueden roer las entrañas de la belleza en cualquier punto del planeta donde se posen.
Antiguo esplendor de la naturaleza que la política ha sometido a una ruina.
Si prega non sputare sul pavimento (placa en el interior de una iglesia).
Las piedras muertas pierden lentamente importancia y el arte se ve sustituido por el fregado de la existencia (sobre una imagen de gente joven de fiesta por la calle).
El vacío es la esencia de todas las cosas.
Soñando deseos imposibles esperando el lunes (un domingo al sol en el parque).
jueves, abril 02, 2009
Joel Harrison & Christian Howes Quartet (IX Ciclo de Jazz Universidad Pública de Navarra / Iruñea - 1/04/2009)
Sin mucha más referencia que esa grabación mencionada de Harrison me dispongo a la escucha. Iniciados los primeros compases, y todavía abrumado por el impacto súbito del volumen y los graves (imagino que cuando Howes nos preguntó por el sonido habría alucinado con el “great” general), un grupo de jóvenes hace notar su llegada. Arrastran unas sillas (imagino que no las habrán arrancado, aunque tal y como está Bolonia…) hasta situarlas a conveniencia detrás de mi fila, por delante de la siguiente mesa (y sus correspondientes e inútiles sillas Kiarostami). ¿Qué hago yo aquí? Maldigo la moneda de mi suerte pero, ya que estoy, ejercito mis habilidades de aislamiento social (tan y tan trabajadas en múltiples proyecciones cinematográficas). El concierto comienza frío, yo estoy frío, el local es frío, y lo que es peor, sospecho que la música está cogida con pinzas. Se percibe cierto desajuste desde el escenario, miradas de incógnita sobre lo que suena resueltas, sin embargo, con la capacidad de maquillaje que se les supone por bagaje. No es una música fácil para una primera vista la que firma Harrison (la mayoría de composiciones del concierto son suyas) y la sospecha de falta de rodaje es permanente. Cierto es que baterista y bajista, jóvenes productos de la academia Berklee, han llegado casi por los pelos al concierto desde Nueva York (aterrizaje en Madrid y carretera hasta el viejo Reyno, nos cuentan) y se les puede suponer un tanto desorientados aunque, en el fondo, cumplen (Berklee estaría orgulloso). Una segunda sospecha es que ambos forman parte colateralmente del proyecto (si es que este existe como tal), reclutados al grito de: ¡Chicos! Nos vamos a Europa. ¿Alguien se quiere venir?
El concierto responde en parte a la idea previa que tengo de Harrison y del toque Country de su música. El uso del violín ayuda a reforzar el terreno de lo tradicional y, sin embargo, las composiciones devienen en largas progresiones de gran poder rockero subrayadas por largos solos de Howes que utiliza de manera frecuente la distorsión guitarrera para su violín (esos juguetitos). Todo gira en torno a Harrison, sus miradas delimitan solos y posibles despistes, sostiene la música cuando esta parece estar en mayor peligro y la hace caminar. El fraseo conjunto de guitarra y violín, cuando este no utiliza distorsión, tiñe de vaquero la música. Sin embargo cuando Howes distorsiona el concierto discurre por parámetros de purito Jazz-Rock sustentado a su vez en la contundencia del baterista Jordan Perlson (amigo Perlson, esas miradas de Harrison pedían pianissimo) y en la adecuada función que un bajo eléctrico, el de Evan Gregor en este caso, ofrece a la música que así viste. Cuando los temas se abren, cuando se puede olvidar el solista de los juegos rítmicos del Harrison compositor, la cosa se templa en el escenario y se calienta en el público. La dinámica se reitera en muchos de los temas: del jugueteo inicial ya sea por medio de notas largas de guitarra y violín (buscando la correspondiente tensión armónica) sobre una nerviosa base rítmica de la batería o de una exposición más melódica y tradicional (en el sentido vaquero y baladista de la palabra) se pasa a territorios más atmosféricos que, in crescendo, devienen en largos solos de los dos líderes nominales hasta volver a la reexposición temática. Ortodoxia conceptual, no por ello menos meritoria si es personal. Y me resulta tan admirable la precisión de los jóvenes bostonianos, especialmente del baterista, como falta de expresión personal. No es una novedad viniendo de la fábrica de jazzistas por excelencia.
Entre música y bromas (“Después de que durante ocho años nos insultaran por Bush en Europa espero que ahora con Obama cambie”, dijo Harrison) el cuarteto regala algo más de hora y cuarto de música de agridulce regusto. Harrison compone bien, tiene muy claro su concepto musical y es un guitarrista notable pero este cuarteto parece más para la ocasión que un proyecto de enjundia (o al menos verde para salir de gira). Aunque visto el comedor no era como para exigencias de gourmet.
© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.
martes, marzo 31, 2009
Estados anímicos
sábado, marzo 28, 2009
Prórroga Team
jueves, marzo 26, 2009
Pamplona (la vieja Iruñea) y la Capitalidad Cultural
Volviendo a lo que iba, escucho por ahí que tan sólo Murcia queda por debajo. Lógico, a ellos les falta el agua y a Pamplona el riego. Lo del agua para otro día pero lo del riego de Pamplona... Las vías de canalización de la cultura no existen. Pero, ¿existe la cultura en Pamplona? (la vieja Iruñea). Escucho por ahí, de Pamplona sólo se conocen los Sanfermines. ¡¡Demonios!! ¡Churras y Merinas en una misma frase! Lógico, la acepción de cultura incluye también costumbrismos locales. Pero me temo que una capitalidad cultural va por otro lado. E incluso aunque no me venga ni me vaya el nombramiento (más que nada por no soportar un año de ensalzamiento de la txistorra, fotos protocolarias y depresión resacosa posterior) sirva esta previsión/ostión para que, aunque no podamos dejar de mirárnosla, al menos seamos conscientes de que el patxarán afecta a la visión.
miércoles, marzo 25, 2009
Mendigos
© Carlos Pérez Cruz
martes, marzo 24, 2009
Diagrama televisivo
lunes, marzo 23, 2009
Sobre el Arte (Antoni Tàpies)
Texto recogido en el libro "En blanco y negro" (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)
domingo, marzo 22, 2009
Apunte deportivo
Ramón López Quintet "Songs of the Spanish Civil War" - Mercat de les Flors (Barcelona)
El proyecto Songs of the Spanish Civil War nació hace ya diez años y tuvo su versión discográfica en el año 2000 a través del sello británico Leo Records. De la formación original faltó en la presentación barcelonesa el trombonista Thierry Madiot y en su lugar participó el pianista Agustí Fernández, referente indiscutible de la música improvisada ibérica con quien López colabora cada vez de manera más frecuente. Sin embargo la variación de timbres no desvirtúa la esencia de un proyecto que con su franqueza sonora es un documento vivo del conflicto bélico español. Documento no sólo en cuanto a que se nutre de tonadas populares de la Guerra Civil y las muestra sino porque su expresividad es de una contundencia descriptiva tal que la mente no puede dejar de dibujar las escenas del conflicto; vivo, a su vez, porque la música se revuelve, agoniza, vomita como un volcán la lava, cambia de color y nunca es igual aunque siempre sea la misma.
Ramón López ofrece una narración continuada, los capítulos no están numerados sino que se suceden unos a otros sin hoja en blanco entre medias. Apenas usa los puntos, sólo las comas, y nunca un punto y aparte. Cuando tras una breve introducción comienza a sonar Els Segadors el pulso se acelera y la respiración se agarrota. No hay vuelta atrás, es imposible huir de un discurso que te agarra del alma y sacude las emociones, que cuando parece ofrecer tregua (la paz bélica) reclama igualmente todas las energías del oyente hasta llevarle al límite de sus capacidades. Tan intenso en los fortes como exigente en los pianos. No hay medias tintas. Es una música que requiere de una estirpe poco frecuente, la del oyente activo. Y en directo siempre mejor que en disco, sobre todo si el escenario, como era el caso de esta sala, invita a la concentración.
El saxofonista Daunik Lazro se encarga de la mayoría de las exposiciones temáticas que en ocasiones se funden con esa maravillosa rareza vocal que es Beñat Achiary, un hombre capaz de contorsionar la voz como si de un niño burlón se tratara y fuera ciego a las barreras que la ortodoxia pone en el camino. Ya sea un Ay Carmela, el Vito o Mendiko Negarrak, ya sea una melodía de la nostalgia o una poesía del dolor, todo termina por fundirse en una gran masa ígnea que distorsiona el camino de partida y, sin embargo, no pierde en ningún momento su original belleza herida. Y ahí habita una de las grandezas de este proyecto, que partiendo en muchos momentos de melodías populares, reconocibles para el público, estas no sólo delimitan el inicio de un nuevo momento sino que impregnan todo el sentido de la improvisación colectiva e individual.
Como en una montaña rusa se llega al final tan excitado como exhausto tras (más o menos) una hora de música sin interrupciones. Después de comprobar (una vez más) la generosidad de un líder nominal que parece que en cualquier momento va a devorar esa batería que parece un juguete en sus manos, que cuando amenaza con la violencia de un francotirador se contiene y acaricia todos y cada uno de los rincones de su instrumento, que cuando escucha disfruta tanto (o más) que cuando toca, que nos regala a un contrabajista de expresividad virtuosa como Paul Rogers o el placer de intuir la presencia de un pianista de primera como Agustí Fernández que, aun comedido, tejió las atmósferas adecuadas a lo que el grupo y solistas exigían en cada momento.
Tiene razón Juan José Millás en eso de que el espectador necesita altibajos con los que rebajar la tensión cuando la historia que le cuentan es intensa emocionalmente. No es fácil soportar la intensidad dramática e ininterrumpida de este proyecto y salir indemne. También es cierto, sin embargo, que no todos los días se puede obtener una erección de semejante calibre así que, una vez conseguida, más vale disfrutarla hasta el final aunque se corra el riesgo de acabar como Ramón María, el trompetista con una erección permanente de La magnitud de la tragedia (de Quim Monzó).
© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.
martes, marzo 10, 2009
La mayoría de la gente se levanta por la mañana, no porque importe lo que haga, sino porque no importaría que no lo hiciera
lunes, marzo 02, 2009
La espectadora
En los minutos siguientes hicieron entrada en la sala, por orden, un hombre de aspecto abatido que se situó en la última fila entre el centro y el extremo derecho, un señor de unos cuarenta años con gesto circunspecto que se sentó en la fila de las mujeres de la herencia y la falda a tres plazas de distancia a su izquierda y una señora muy puesta y arreglada que se situó en la fila de delante de Carmen muy próxima a su posición. Las luces de la sala se apagaron. En pantalla la empresa propietaria de los cines se anunció como el paradigma del ocio. A Carmen esto le resultó absurdo ya que, se interrogaba, para qué se anunciaba la empresa ante aquellos que ya estaban haciendo uso de ella y sabían lo que esta podía ofrecerles. Películas. Le molestó más, sin embargo, que en el anuncio salieran unos espectadores que reían y hacían comentarios mientras señalaban con sus manos hacia la pantalla. Después siguieron tres anuncios de alguna ONG que pedían dinero para causas como el hambre o la exclusión social, uno de una caja de ahorros que a través de su fundación presumía de estar conservando, junto con el gobierno, un parque natural lo que, por lo visto, era su lado humano y tres trailers de películas de la misma productora de la película por la que Carmen había pagado la entrada. Quince minutos después de la hora anunciada se inició la proyección.
Cuando los primeros títulos de crédito aparecieron proyectados en pantalla Carmen vio que aparecían un tanto borrosos. ¡Mierda! exclamó su cerebro. Ya estamos. Otra vez no han enfocado la película. Salió corriendo de la sala y buscó a algún responsable que pudiera solventar el problema. Vio a un joven, de reciente pasado adolescente, que vestía con la camiseta identificativa de los trabajadores del cine y le puso en conocimiento del inconveniente. Ahora mismo me paso, le contestó. Carmen volvió a la sala. En el momento de su entrada adivinó el nombre del director en pantalla. Y se inició la acción. La primera secuencia se desarrollaba en el interior de una casa. Las mujeres situadas en los asientos centrales dos filas detrás de la de Carmen se asombraron al contemplar el lujoso escenario. Qué bonito, decían, fíjate en esos muebles de diseño, anda que no tienen que costar. Carmen se giró de inmediato hacia ellas que, a su pesar, no fueron conscientes de la mirada reprensora. Y qué jarrón, sentenció una de ellas. El hombre de aspecto circunspecto carraspeó notoriamente y ellas le ofrecieron un caramelo. Lo rechazó incrédulo. La puerta de la sala se abrió y Carmen vio cómo el joven de reciente pasado adolescente con la camiseta identificativa de los trabajadores del cine se asomaba durante unos instantes y se retiraba. Carmen supuso que unos segundos después vería cómo la imagen se ajustaba hasta quedar enfocada pero pasaron tres o cuatro minutos y aquello no mejoraba. Los cuerpos se percibían entre una ligera bruma, la fotografía no era la aclamada por los críticos y los primeros planos delataban la falta de detalle. Nerviosa se levantó del asiento y volvió a salir. Miró hacia un lado, luego al otro y nada. Hasta que vio al joven de reciente adolescencia salir del servicio hurgándose el agujero derecho de la nariz. Cuando el resultado de sus pesquisas iba camino de la boca Carmen le detuvo. Disculpe, dijo, la película de la sala cinco sigue desenfocada. Pues yo la he visto bien, acertó a responder él. ¿Cómo? Pero si se ve borroso, insistió Carmen. Pues yo la he visto bien, repitió de nuevo. Carmen utilizó una vez más su intuición. No había mucho que hacer. Si él la veía bien la veía bien y eso era indiscutible. La percepción de la realidad dependía en este caso del interés que se tuviera en ella. Desistió. Si seguía con esa conversación corría el riesgo de perder el hilo de la trama. Farfulló algo y volvió hacia la sala. Conforme entraba el hombre de aspecto abatido salía. Carmen pensó que menos mal que alguien más reaccionaba. Ella ya había hecho lo que tenía que hacer. Que peleara otro. Volvió a su sitio.
¡Ay! Ese abrigo es igualito al de... Carmen no llegó a descifrar el nombre de esa persona cuyo abrigo era igual que el de la protagonista en opinión de una de las dos mujeres situadas en los asientos centrales de dos filas más atrás. El hombre de aspecto circunspecto carraspeó otra vez. Sin tiempo de reaccionar impactó en su brazo derecho un caramelo. Acto seguido una voz de mujer alababa sus virtudes para aclarar la garganta adornadas por ese sabor a miel que lo hacía irresistible. Y lo siguiente que esa voz de mujer pronunció fue una queja por la mala educación del señor, ya que no le había dado las gracias.
Carmen, una vez hubo fulminado de nuevo con su mirada a las mujeres del caramelo de miel, cayó en la cuenta de que el hombre de rostro abatido ya había vuelto a la sala pero que la imagen seguía igual. Suspiró. Concéntrate, al menos intenta centrarte en la historia. Ya la verás en DVD si te gusta, se consoló. Y entonces disfrutó de unos instantes, quizá incluso un minuto, de verdadero silencio. Los únicos sonidos y conversaciones procedían de los altavoces Dolby Surround de la sala. Craujjjj crajjj crasszz fue lo siguiente que escuchó próximo a ella acompañado de un toma uno, es que están buenísimos. El hombre de aspecto circunspecto había cambiado ya de sitio pero sus antiguas vecinas no fueron conscientes de ello hasta que la pregunta ¿a que está bueno el caramelo? no recibió respuesta. Qué tipo más raro, pensaron en alto. Carmen siguió el ejemplo del hombre de aspecto circunspecto y decidió avanzar unas cuantas filas para ver si con la distancia dejaba de escuchar a las mujeres cuyo riesgo de parloteo había predicho con tanto acierto. Ahora la pantalla quedaba demasiado cerca pero era un sacrificio que estaba dispuesta a realizar para alcanzar cierto grado de concentración cinéfila.
Carmen escuchaba ahora algo más apagada la voz de las dos mujeres que, aún así, seguían taladrando su concentración con un continuo sonsonete. Trató de abstraerse y focalizar su atención en la película. Eso hizo que fuera consciente de que ¡la banda sonora suena como un coro de borrachos! Lo que me faltaba, está rallada. Cualquiera le explica al mocoso ese que Riiiiiingggg Riiiiiingggg Riiiiiingggg Riiiiiingggg. ¿Sí? Hola, estoy en el cine. Dime. Sí, sí. Bueno, no lo sé. Mira el precio porque si no ya lo cojo yo en la carnicería cuando vuelva a casa. ¿Cómo? Es que la película está muy alta. ¿Y usted qué mira? Nada, una mujer que se me ha quedado mirando. Una maleducada. Te dejo que parece que va a pasar algo interesante. Bueno, un poco aburrida. Adiós.
¡Y ahora la señora muy puesta y arreglada! Carmen se hundió en la butaca. Quizá así, con la cabeza situada por debajo del respaldo de la butaca Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz. Carmen, abatida pero rabiosa, se asomó y miró hacia atrás. La sala estaba en penumbra, apenas podía distinguir de dónde procedía aquel sonido gutural que lo invadía todo. La luz de la proyección se intensificó y Carmen localizó la fuente sonora en el espacio ocupado por los dos hombres que se habían sentado detrás del que había sido su primer sitio. Uno de ellos cabeceaba mientras dormitaba y el otro le contemplaba sonriente. ¡Dios mío! ¡¡Es increíble!! ¡¡¡No me lo puedo creer!!! Carmen se levantó, caminó por el estrecho pasillo de su fila, cruzó la sala, contempló cómo el hombre de aspecto circunspecto negaba con la cabeza y avanzó hasta llegar donde se encontraban el durmiente y el sonriente. La escena discurrió de la siguiente manera. Carmen se dirigió al sonriente: Oiga, ¿podría despertar a su compañero para que deje de roncar? El sonriente, sin perder su sonrisa, respondió: Pero mujer, déjele echar una cabezadita, no sea así. Una de las dos señoras, sí, las del caramelo de miel, la admiración por el lujoso hogar de la película o los follones de la herencia, intermedió: ¡Qué susceptible! Por unos ronquiditos de nada. Carmen asumió la derrota y se retiró, no sin antes darle un leve empujón al durmiente que, desorientado, miró hacia su compañero sonriente, hizo una mueca resignada y volvió a dormirse. Ya me paso luego por la carnicería, no te preocupes, fueron las palabras con las que la señora muy puesta y arreglada recibió a Carmen al llegar esta a su sitio. Permaneció de pie unos segundos con mirada suplicante. ¡Siéntese! le espetó una de las mujeres de más atrás.
La sangre de Carmen bullía en sus venas como un vendaval que todo lo arrasa. Su cabeza era una olla a presión, ¿qué película era la que había ido a ver?. Pensó que era un buen momento para recuperar las enseñanzas de las clases de yoga. Trató de imaginar un espacio abierto, el trigo balanceándose al compás de un viento cálido y suave. ¿Qué tal si se dejaba caer sobre un colchón de agua? Qué sensación tan agradable, sentía cómo le arropaba Piroró piroró piroró po, piroró piroró piroró Pero ¡qué demonios pintaba Mozart en todo esto! Se incorporó de inmediato. El hombre de aspecto abatido atendía una llamada en su teléfono móvil. Sí, sigo en el cine. ¿Sí, sigo en el cine? Eso quiere decir que antes no había salido para... Y ahora, ¿por qué no sale? ¡¡Ya está bien!! Carmen compartió con el resto de la sala su desesperanza. ¡¡Ya no puede una ni ver una película en paz!! Desde el fondo de la sala le chistaron con convicción. El hombre de aspecto circunspecto seguía negando con la cabeza. El sonriente dejó de sonreír, el durmiente despertó desorientado y se quejó de que le perturbaran el sueño. Carmen no vio cómo un señor con una camiseta identificativa de los trabajadores del cine corría hacia ella que seguía quejándose amargamente. Tranquilícese señora o tendré que invitarle a salir de la sala. Pero, ¿cómo dice? La mujer muy puesta y arreglada terció. Eso, tranquilícese, que menuda tarde nos está dando. Carmen no pudo contenerse y caminó con paso impetuoso hacia ella. Cuando estaba a punto de abalanzarse el señor con la camiseta identificativa le cogió del brazo y la arrastró hacia la salida entre los gritos y aplausos de todos los espectadores, a excepción del hombre de aspecto circunspecto que seguía negando con la cabeza.
La sentencia del juicio, que tuvo lugar cinco años más tarde, definió el comportamiento de Carmen como “inadecuado, provocador y molesto” para el resto de espectadores que habían asistido a aquella proyección. Quienes allí habían estado aquella tarde, incluido el joven de reciente pasado adolescente, testificaron en su contra. Sólo el hombre de aspecto circunspecto negó cualquier acusación, aunque también negó que se llamara tal y como figuraba en su DNI. Carmen fue castigada con una multa de elevada cuantía y condenada también a no poder acudir a una sala de cine durante dos años, que fueron siete al haber tenido que acatar una prohibición preventiva durante los cinco años que tardó en celebrarse el juicio.
jueves, febrero 26, 2009
La bicicleta, el padre, el niño y el coño
© Carlos Pérez Cruz
