miércoles, noviembre 04, 2009

Vijay Iyer Trio - "Historicity"


El punto de partida de cualquier elaboración crítica es la toma de conciencia de lo que uno es realmente: es decir, la premisa "conócete a ti mismo" en tanto que producto de un proceso histórico concreto que ha dejado en ti infinidad de huellas sin, a la vez, dejar un inventario de ellas.

Las palabras del escritor Antonio Gramsci escritas en la cárcel durante la dictadura de Benito Mussolini y recogidas en sus Cuadernos de la cárcel presiden las notas del libreto de este trabajo de Vijay Iyer. Son una declaración de intenciones acerca de la naturaleza de este proyecto, un conócete a ti mismo de Vijay Iyer a través de la música que forma parte de su historicidad, una búsqueda de esas huellas que nadie inventarió para él y necesarias para encontrar su punto de partida en la elaboración musical. Pero, ¿a qué se refiere Iyer con historicidad? De las posibles definiciones del término que reseña en el libreto el pianista se queda con la que dice: la condición de estar situado en una corriente de la historia; también el resultado de dicha situación. Así afirma que el pasado nos pone en movimiento.

En la búsqueda de esas huellas Iyer se ha encontrado con la música de uno de sus mentores: el pianista Andrew Hill y su proyecto de 1963 Smoke stack (una de cuyas peculiaridades residía en el uso de dos contrabajistas, uno en funciones rítmicas y otro más libre); además con Stevie Wonder y su Big brother, con los inicios del saxofonista Julius Hemphill en Dogon A.D., con el teclista Ronnie Foster (colaborador habitual de George Benson así como del propio Stevie Wonder), con el Somewhere de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim para West Side Story y con una referencia mucho más próxima, la de la rapera M.I.A. (Mathangi Arulpragasam) y su Galang (en la línea de música de discoteca con toques asiáticos tan frecuente en Londres en los últimos tiempos). En resumen, en esta mirada a su propia historicidad aparece la música de dos vanguardistas del Jazz (Hill y Hemphill), un teclista funky (Foster), una canción de musical (Somewhere) y dos voces: la de un soulman como Stevie Wonder y la de una rapera como M.I.A.. Imagino que serán muchos más los nombres que la conforman pero se puede percibir una cierta atracción por lo que Iyer denomina insurgentes, es decir, artistas rompedores en su momento pero también por la canción de compromiso o por las músicas más "jóvenes". Además aprovecha la ocasión para revisitar dos temas propios ya grabados con anterioridad: Trident y Sentiment.

Tengo sensaciones contradictorias con Historicity. Es indudable el nivel musical de los tres instrumentistas (ritmos imposibles, armonías complejas) y sus virtudes para sonar como un conjunto sólido. Sin embargo el resultado final es, por un lado, abrumador (no hay tregua, no hay espacios, no hay pausa en la información musical) y, por el otro, carente de emoción. Quizá la formación de Iyer como físico y matemático tenga su peso en la concepción de la música, como si se expresara a través de un profuso tratado metódico de composición, arreglos e improvisación olvidándose de un cierto grado de humanismo imprescindible para conectar con la audiencia. Existe la virtud conceptual en este trabajo pero falta la emoción que haga de su escucha una experiencia más allá de la admiración acrobática (no tanto por pirotécnico sino por habilidoso). Están todos los elementos para una gran obra presentes, todas las herramientas dispuestas, pero falta la comunicación con el oyente (con el que esto firma, claro). Y está todo tan dominado por esas premisas que las versiones de músicos tan diferentes como Andrew Hill, Stevie Wonder o M.I.A. resultan en la memoria demasiado parecidas entre sí y tan sólo los motivos melódicos o ciertos apuntes estéticos y rítmicos diferencian unas de otras. Dicho todo lo cual hay momentos en Historicity que adjetivan "emocional" su inteligencia, momentos para la fe de quienes somos de letras puras y nos cuesta apreciar el valor "matemático" de la música. Los suficientes como para vivir en la contradicción entre la admiración por este disco y el lamento por una falta de mayor empatía.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

jueves, octubre 29, 2009

Diamanda Galas - "My world is empty without you"

viernes, octubre 16, 2009

Adiós afilador

Cada vez que llega el afilador una melancólica tristeza se abre camino en mi interior. El sonido de su armónica, la escala que asciende y desciende cada vez que la sopla para hacerse presente, proceden de un pasado remoto, de un tiempo con otra velocidad. Hoy el afilador ha vuelto a pasar por mi calle. Hoy la mía es una tristeza airada. El afilador que ha pasado por mi calle no soplaba su armónica. La escala ascendía y descendía cada tres segundos exactos. Era un sonido electrónico que emulaba el original y amplificado por un altavoz. La (pos)modernidad ha engullido uno de los últimos símbolos del pasado. La tristeza de su sonido tiene un presente electrónico. La resistencia ha capitulado. Ahora el afilador llega en mp3.

martes, octubre 13, 2009

Dave Douglas & Frankfurt Radio Bigband - "A single sky"

Entienden algunos aficionados que Dave Douglas no es lo que prometía. Dicho de otra manera, deslumbró tanto con sus primeras ideas y proyectos que cualquier cosa que suene más próxima a la ortodoxia lleva todas las de perder para quienes piensan que en la expresión de un artista con esos inicios tan transgresores cualquier mirada al pasado es un fracaso o, si no tanto, una concesión a la comercialidad (¿?). No lo creo. Que con su irrupción soplara viento fresco mediante una combinación de instrumentaciones infrecuentes, un estilo como trompetista propio, expresivo y virtuoso (aunque no artificioso), composiciones afines a una estética camerística contemporánea e incluso en ocasiones folclórica (balcánica, klezmer...) que se traducían en una música libre (que no Free) llena de calidad compositiva, no era el anuncio de un nuevo apocalipsis en la Historia del Jazz sino el aterrizaje de un tipo con una gran personalidad y con mucho que aportar. Y aunque el efecto sorpresa se ha diluido (lógico) su capacidad para armar proyectos de gran entidad y densidad no desaparece ni cuando asoma un atisbo de costumbre.

Aunque el reinado popular de la trompeta en el Jazz de las últimas décadas se lo ha concedido la oficialidad a
otro músico (guess who?) mi gusto y criterio le concede a él el mérito de haber hablado de otra manera con el instrumento y, de paso, una notable capacidad como compositor con una amplitud de registros dentro de una línea moderna de creación que hacen de la suya una aportación musical de primer orden (aunque difícilmente sólo con la música se pueden llegar a obtener ciertas consideraciones). Y ahora, por primera vez desde su primer trabajo en 1994 (Parallel Worlds), se presenta con el respaldo siempre contundente de una orquesta de Jazz (o big band, según se prefiera). Su música, que combina de habitual densas construcciones armónicas con frecuentes vericuetos rítmicos, trasladada a un formato de gran tradición y estereotipos. Un esfuerzo de composición y arreglos que Douglas reparte en lo segundo con su profesor de composición durante los años universitarios Jim McNeely. Éste arregla cuatro temas de la discografía del trompetista mientras que Douglas aporta tres temas creados ex profeso para este tipo de formación orquestal que a su vez forman parte de una suite mayor titulada Delighted States (antes Letter from America) que supuso el debut en 2008 de Douglas como compositor para big band.

La firma de la composición es siempre la misma pero el hecho de que sean dos los arreglistas permite que, sin perder la unidad del disco, se perciban diferencias sutiles entre los arreglos de McNeely y del propio Douglas. McNeely tiene una larga experiencia en estas lides desde su época como pianista de la Thad Jones/Mel Lewis Jazz Orchestra a finales de los 70 y principios de los 80 hasta su dilatada trayectoria como compositor y arreglista (además de director) de formaciones como The Vanguard Jazz Orchestra (sucesora de la anteriormente nombrada), las germanas WDR o esta Frankfurt Radio Jazz Bigband (hr-Bigband) de la que es artista en residencia. Profesor de composición de Douglas, trabajar el material de su pupilo fue uno de los primeros encargos que recibió de esta big band que pertenece a la larga tradición de la Europa (civilizada) cultural de orquestas de Jazz (no sólo clásicas) con soporte público. Verdaderas máquinas de precisión que, en el caso de la hr-Bigband, se adaptan a repertorios tan amplios que van desde un Piazzolla, pasando por Kurt Weill o George Gerhswin, hasta Colin Towns o el propio Dave Douglas (Se me caen las lágrimas viendo las posibilidades que una formación con este soporte puede llegar a hacer). Douglas debutó en este tipo de escritura con una suite durante la campaña electoral de Estados Unidos que acabó con la proclamación de Barack Obama como presidente inspirado por lo que él entendía como "desconocimientos de la realidad de Estados Unidos" en el mundo. Eso sí, con el cambio de gobierno (de Bush Jr. a Obama) cambió el título de la suite: de Letter from America a Delighted States (de Carta desde América a algo así como Estados Encantados). Y sin perder nunca la unidad de estilo tengo la sensación de que McNeely trabaja más las posibilidades tímbricas de la orquesta mientras que Douglas suena más como lo podría hacer con un pequeño combo como los que acostumbra, eso sí, con la fuerza y contundencia que sólo una big band puede proporcionar. En ese sentido los arreglos del profesor son más etéreos, más sinfónicos incluso, aunque McNeely quería mantener el espíritu original de música para pequeño grupo y no hacerla "artificialmente demasiado grande" y los del alumno más rockeros y directos al grano, más (con perdón) básicos (un simple efecto de continuos glissandos en Blockbuster resulta tremendamente efectivo) pensados quizá desde la costumbre de la escritura para combo. Que escuchada la música arreglada por el trompetista junto a la arreglada por el pianista, teniendo en cuenta la diferencia de bagaje de uno y otro al respecto, la resultante sea coherente dice mucho del potencial de Douglas para la escritura orquestal; o, al menos, que ha sabido salir airoso de este reto.

Nada que no hayan hecho otros con las posibilidades que ofrece una big band, ningún apocalipsis redentor para cambiar la Historia... ¡pero qué bien suena! Por facultades técnicas, creativas y variedad Dave Douglas sigue siendo para mí el gran trompetista del Jazz presente.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

viernes, octubre 09, 2009

Dave Douglas & NDR Big Band "Letter from America"



El trompetista Dave Douglas presenta un nuevo trabajo discográfico titulado A single sky que por primera vez en su carrera es en formato de orquesta de Jazz o big band. El disco recoge a su vez tres movimientos de la suite Letter from America (ahora rebautizado como Delighted States, a raíz del cambio de gobierno en la Casa Blanca) que es el debut igualmente de Douglas como compositor para este tipo de formación. En el programa de Club de Jazz disponible a partir del próximo miércoles 14 de octubre escucharemos ese nuevo trabajo discográfico. Como aperitivo dejo aquí este vídeo que recoge la actuación completa que Dave Douglas y la NDR Big Band de Alemania ofreció en el Festival JazzBaltica de Salzau el día 5 de julio de 2008 con invitados de primer orden como el saxofonista Joe Lovano o el pianista Simon Nabatov. El sonido y la imagen es excepcional, como la propia música, y permite escuchar la suite al completo con sus nueve movimientos.

domingo, octubre 04, 2009

La tauromaquia según "The New York Times"

El pasado día 1 de octubre el prestigioso rotativo neoyorquino The New York Times publicó en su sección Arts (Artes) un artículo titulado In a spanish region, a twilight of the matadors (En una región española, el ocaso de los matadores) que se puede leer íntegro aquí. Artículo sobre la posibilidad de que el Parlamento de Catalunya prohíba las corridas de toros. Lo más interesante del artículo no está seguramente en la información que proporciona sino, al proceder de un periódico de referencia como éste, en el modo en que está construida la información. El articulista Michael Kimmelman apunta el declive de la afición taurina en Catalunya y que únicamente la Plaza Monumental de Barcelona permanece en activo. Refleja cómo tan sólo el regreso a la actividad de José Tomás en 2007 logró colocar el cartel de "no hay billetes" por primera vez en 20 años y que el torero Tomás protagonizó el pasado domingo la que podría haber sido última corrida de toros en Catalunya. Acompaña la estadística Kimmelman con la idea de que durante las tres últimas décadas ha decrecido el interés en las corridas de toros por parte de los jóvenes catalanes por una combinación de presión de los defensores de los derechos de los animales y los nacionalistas catalanes. Y dedica el siguiente párrafo a reflejar los argumentos que defienden el toreo:

Es Arte a decir de los aficionados. Arte de lo ritual, antiguo y vistoso, con su secuencia de movimientos, firmemente establecidos pero, ya que los toros siempre varían, diferente cada vez y trae consigo una especie de suerte de ballet de parte de los matadores, que son juzgados también por lo que ellos puedan hacer para que los toros parezcan elegantes. La tauromaquia es un asunto del patrimonio cultural español, dicen los fans. Europa puede desear unirse en torno a los intereses comunes, sociales y económicos pero las culturas nacionales deben ser respetadas, y el toreo representa diversidad cultural.

Reduce la posición de la oposición taurina al siguiente breve párrafo:

Los opositores lo ven de otra manera, por supuesto. Una docena más o menos de manifestantes defensores de los animales estuvieron fuera de la plaza el domingo, sujetaban en alto símbolos salpicados con pintura roja. (En realidad no hay constancia en este párrafo de los motivos opositores al revés de lo que sí sucede con los favorables. Ellos lo ven de otra manera, no sabemos cuál, sólo que portaban símbolos manchados con pintura roja. En el párrafo "pro" no describía la actitud de los espectadores sino su visión. En el párrafo "anti" simplemente la actitud).

Kimmelman aporta las siguientes opiniones con nombre propio sobre la posibilidad de que se prohíban las corridas en Catalunya:

Isabel Bardón, propietaria del bar "La Gran Peña": Sería una mala noticia para mí y para mi negocio.

Robert Elms, escritor de viajes británico "que ha vivido aquí": En un momento en el que Europa es cada vez más grande y más multicultural, Barcelona es cada vez más pequeña y más catalana. Sin entrecomillar la opinión literal de Elms el autor remata la opinión del escritor con un Ha venido a ver a José Tomás y observa, antes de la corrida, cómo la oscura pero mágica ciudad que conoció una vez ha llegado a ser una brillante marca de moda que, sin embargo, mira cada vez más hacia adentro. Y retoma el entrecomillado: Es vanidad. Esa es la única palabra posible. La vanidad describe una cultura insegura. Kimmelman completa sin entrecomillar que La posible prohibición de la tauromaquia, añadió, es semejante a una ley de aquí que requiere al alumno recibir gran parte de su educación en catalán, no en español.

Paco March, columnista taurino del periódico La Vanguardia: Sin entrecomillar: A su hija de 15 años la llaman fascista sus compañeros de clase, dice, porque tiene una fotografía de un torero pegada en su cuaderno. Y ahora sí entrecomillado: Siento rabia de que lo hagan en nombre de la democracia. Y sobre la posible prohibición del toreo en Catalunya: Una minoría de oponentes al toreo podría borrar los derechos de otra minoría, la de los aficionados, que disfrutan de lo que en este país es un espectáculo legal que expresa profundas verdades sobre la vida y la muerte llevadas al extremo. El cierre del artículo utiliza de nuevo declaraciones de March: Queremos ser diferentes del resto de España no matando toros. Pero simplemente estamos matando nuestra propia cultura.

Tres opiniones con nombre propio a favor de la tauromaquia a las que se añade la opinión del diario "El País" (desconozco si del propio periódico a nivel editorial o de alguno de sus articulistas ya que no se detalla) según la cual Esta corrida artística de final de temporada podría haber sido la última en esta plaza. Qué vergüenza si los políticos prohíben las corridas aquí. (Parece evidente que se trata de la crónica taurina, añado).

¿Y opiniones con nombre y apellidos de los antitaurinos? NO. Ni una sola declaración de alguien que considere justa la suspensión de las corridas. Se esbozan motivos de defensa animal, se expresa la aparente contradicción de quienes condenan las corridas pero condonan a las granjas para comer carne. Defiende la teoría de que el nacionalismo catalán difunde la noción de que el toreo es una imposición a Catalunya del régimen fascista de Franco que lo promovió, al igual que el Flamenco, como un símbolo patriótico. La oposición a las corridas de toros se convirtió en una declaración de separatismo de otra manera. Los derechos animales llegaron y dieron combustible a la agenda nacionalista. Teoría que Kimmelman procura demostrar afirmando que que el asunto es, sobre todo, político está demostrado en la frontera, en la región catalana del sur de Francia, en la que la tauromaquia se defiende con fiereza en oposición a la Catalunya española, por exactamente las mismas razones separatistas, en este caso porque está prohibido por París.

En otro momento del artículo Kimmelman hace un paralelismo metafórico entre el toreo de José Tomás y el estilo tenístico de Roger Federer: Como Roger Federer hace que cada acción parezca imposiblemente lenta y elegante.

¿Qué podría poner fin a las corridas de toros en España? Según el autor la indiferencia del público, la competencia de entretenimientos más baratos como el fútbol o los videojuegos, y el fin de una generación de aficionados.

Para el lector de The New York Times queda la percepción de que la oposición taurina en Catalunya es simplemente una postura de carácter político independentista, que quienes defienden motivos como la defensa animal caen en la contradicción de ser consumidores de carne y, sobre todo, que los antitaurinos padecen una compartida mudez (o simplemente que Kimmelman no les ha dado la posibilidad del uso de la palabra).

martes, septiembre 29, 2009

Michael Galasso



El pasado 9 de septiembre falleció el compositor y violinista Michael Galasso cuando tenía 60 años y por motivo del agravamiento de una hepatitis C que padecía. Galasso compuso para cine, teatro, danza, performances, etcétera. En su biografía reconoce la influencia temprana de la música de John Cage así como una atracción por la improvisación (que practicó en Nueva Orleans, entre otros, con el patriarca de la familia Marsalis, con Ellis Marsalis), la música folclórica de Estados Unidos, los sonidos de Irán y Asia Central o la música barroca. Todos esas vertientes confluían en unos sonidos que en cine se pudieron escuchar en películas como In the mood for love de Wong Kar-Wai, Séraphine de Martin Provost (con la que la academia del cine francés le premió con el Cesar a la mejor banda sonora en 2008), Ella es el matador de Gemma Cubero y Celeste Carrasco o El voto es secreto de Babak Payami. Editó dos trabajos con su música a través del sello alemán ECM, Scenes (1982) a violín solo y High Lines (2005) en cuarteto con, entre otros, el guitarrista Terje Rypdal. El vídeo que enlazo en este post corresponde a una actuación del propio Galasso en Italia en diciembre de 2007. Además en el programa número 4 de Son de Cine se puede escuchar su música para In the mood for love y su trabajo High lines.