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jueves, diciembre 04, 2008

Para Mikel Laboa

El pasado día 1 de Diciembre fallecía el cantautor vasco Mikel Laboa. Tenía 74 años de edad. Recuerdo que en una ocasión, en el verano de 1999, tuve la oportunidad de decirle que se había ganado el cielo con su Txoria Txori. Hoy ya está en él. Como pequeño homenaje he recuperado su concierto de aquel verano junto a algunos de sus músicos habituales además de a la Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO), de la que yo formaba parte entonces, y del Orfeón Donostiarra. Lo puedes escuchar en la edición 50 de Sonidos... del Mundo de la Música.

lunes, diciembre 01, 2008

Chris Kase - "Ode"


Hacía ya años que no charlaba con Chris Kase cuando después de escuchar su nuevo disco me dispuse a llamarle para concertar una entrevista para el programa de radio "Club de Jazz". Chris acababa de terminar de estudiar un ratito, el Arban (biblia del estudio técnico del instrumento) me confesó. Supongo que el hecho en sí no tiene mayor trascendencia, es lo lógico en un trompetista que está en plena actividad y debe mantener (y mejorar) sus habilidades, pero no sé por qué me llamó la atención. Es como si diera por supuesto que cuando uno es tan buen instrumentista no necesitara dedicarse a estudiar aquello que los alumnos trabajan en un conservatorio como parte de su formación en los fundamentos básicos del instrumento. Y sin embargo aquello formaba parte de la rutina de Chris Kase. Demostración de que la trompeta es un instrumento exigente, sí, pero también de que Kase es un hombre metódico y disciplinado. Eso se transmite después a todos los aspectos de su personalidad musical.

Chris Kase es un lujo como trompetista en un país que durante años ha carecido de representantes de primera fila de este instrumento en Jazz. Por fortuna ahora son varios los nombres que asoman con algo más que dignidad (Raynald Colom y David Pastor son algunos ejemplos). Es un trompetista con una sonoridad redonda, cálida, casi hasta hacer confundir al oído cuándo es trompeta y cuándo es fliscorno lo que suena (o corneta, que en este disco la interpreta en el tema que da título al disco). Su sonido es amable, nunca agresivo, y se mueve con gran soltura en un amplio registro. Pero sobre todo me llama la atención esa forma tan característica suya de frasear en la que las notas parecen arrastrarse unas hacia las otras, como si dejaran tras de sí una pesada estela pero a la vez fueran muy ligeras (lo siento, lo describo lo mejor que se me ocurre, lo suyo es escuchar la música... ¡qué haces leyéndome!).

Su disciplina como instrumentista es paralela a su disciplina como compositor. Dice que puede presentar composiciones propias en sus discos gracias a que escribe otras tantas que nunca será posible escuchar (por malas, claro). Es decir, prueba y prueba hasta encontrar algo que decir. Eso ya nos da una pista sobre la naturaleza de sus temas. Son desde luego pensados, trabajados, no meras excusas de improvisador aunque su función principal sea la de permitir improvisar. Quizá no sea tan importante en su forma de escribir la creación de una melodía distinguible y cantable como la capacidad de crear un clima, una sonoridad que determina de principio a fin la expresión de la música. Así los solistas pueden expresarse personalmente pero siempre hipnotizados por la telaraña sonora de Chris Kase. Y esto es una virtud cuando muchas veces lo que escuchamos son solos que se suceden y parecen independientes unos de otros y de la música que los une. En la música de Chris hay una unidad y una coherencia admirables.

En esta su quinta grabación propia Chris Kase presenta composiciones fechadas entre 1989 (Esperanto) y 2006 (año de la grabación en el estudio y fecha de composición de A Life in Silence y de la introducción que con el bajo eléctrico hace a Scarborough Fair). Firma diez partituras y hace versión de una canción del foclore británico (el ya mencionado Scarborough Fari) de origen medieval, perfecta para el estilo de Kase (que no sé por qué me da que podría encontrar un filón en este tipo de canciones). Se inspira en Dave Douglas (Ode), Kurt Weill (For a Weill), Ornette Coleman (Nettles), Jaco Pastorius (Folk Intro), compone sobre la armonía de Giant Steps (Escalones) y la de Stella by Starligth (Estelar). Jazz de muy bella factura, que brilla especialmente en los tiempos lentos y medios; música bien vestida, cálida incluso cuando pudiera resultar más árida, más desnuda. Y ahí encuentro la única pega (¿?) a la música de Chris Kase. Que incluso cuando puede desmadrarse sigue resultando acogedora.

© Carlos Pérez Cruz

Comentario publicado originalmente aquí.

lunes, noviembre 24, 2008

Al mirar

Miré hacia un lado, después hacia el otro, hacia el frente y detrás mía. Y sólo vi gente. La calle estaba vacía.

viernes, noviembre 21, 2008

Los días de que no (II)

En los días de que no es deseable que no asome la lucidez siquiera por un instante. Si lo hiciere sería la perdición. Se hace consciente todo lo que uno pudo y no hizo. Pero después de todo hay esperanza. Por fortuna en los días de que no la lucidez, si asoma, sólo lo hace brévemente. Y vuelves al estado de letargo, de apatía, de que no con el que empezaste el no día.

Los días de que no

Por mucho que uno lo intente, por mucho que uno se diga a si mismo "venga, vamos a ponernos a ello". Pues no, no hay manera y lo único que puedes hacer es ver pasar las horas, pasar unas páginas sin mirar y oír sin escuchar. Incapaz, inhabilitado, acosado por el lento discurrir de los minutos y segundos, buscando dentro y desistiendo por falta de fuerzas, de ganas, de interés. Son los días de que no, en los que lo mejor que te pasa es que se acaban.

Conversación identitaria

- Buenos días, me llamo Javier y soy Repsoñol.

- Hola, yo me llamo Igor y soy Rusokoil.

jueves, noviembre 20, 2008

Libre Mercado

Después de años defendiendo con uñas y dientes el libre mercado y la sumisión del Estado a la auto-regulación, se pusieron de rodillas y el Estado vino al rescate... Sólo por una temporadita, dijeron. Ahora que los rusos vienen a por Repsol claman por la intervención del Estado... ¡Repsol Española! gritan. ¿En qué quedamos?

miércoles, noviembre 19, 2008

Blog de "Sonidos..." y nuevo programa


En el programa Sonidos... del Mundo de la Música estamos de estreno. Estrenamos blog como complemento a nuestra web en Libre Creacion y al audio del programa. La dirección del blog:
http://sonidosdelmundodelamusica.blogspot.com

El estreno del blog coincide con la salida de la edición número 49 del programa que en esta ocasión nos lleva de nuevo a la Ruta de la Seda de la mano del Silk Road Project de Yo-Yo Ma con una selección de grabaciones de campo y de músicas compuestas y arregladas inspiradas en la tradición de Mongolia, China y Persia.

martes, noviembre 18, 2008

Jason Palmer - "Songbook"


Jason Palmer es un estupendo trompetista de Jazz. Lo es porque lo ha demostrado a los veintisiete años con una primera grabación discográfica madura en la que se evidencia su sobresaliente dominio del instrumento; porque es un notable improvisador y compositor de sus propias partituras; porque contar con la compañía de Ravi Coltrane y de Greg Osby en un primer disco ya es un síntoma. Pero lo es casi porque no podría ser de otra manera. ¿Se puede esperar menos hoy en día de un músico convenientemente formado y educado en una de las ciudades de referencia del Jazz USAmericano como Boston?

En el año 1997, tal y como confiesa en las notas del libreto del disco el propio Palmer, llegó a Boston para estudiar en el Conservatorio de Nueva Inglaterra. Estaba de paseo para "reconocer" el terreno cuando se cruzó con el trompetista Jeremy Pelt que, al ver que Palmer también lo era, le invitó a participar en la Jam Session del Wally´s Jazz Café. Reconoce Jason Palmer que una vez en el escenario, incitado por Pelt, su solo fue "horrible" y que en consecuencia temió un lanzamiento masivo de "tomates y huevos" por parte de los presentes. Sin embargo sólo recibió ánimo y apoyo para seguir adelante. A partir de ese momento el Wally´s Jazz Café se convirtió en la segunda escuela para este músico durante su estancia en Boston, hasta el punto de con el tiempo pasar a ser fijo en la banda de la casa. Con esfuerzo y constancia Palmer alcanzó su particular (modesto) sueño USAmericano. Del solo "horrible" a un trabajo fijo y la consideración de músicos como Osby y Coltrane que le invitan a participar en sus propios proyectos y que, además, graban en este Songbook.

Pero vuelvo a la pregunta anterior: ¿Se puede esperar menos de un músico como Palmer? Creo que no. Ahora la aparición de jóvenes talentos cada año no es una excepción, es la regla. Boston, con su Conservatorio de Nueva Inglaterra o la famosa Escuela de Música de Berklee, era hace no demasiado un sueño admirado por músicos en formación de todo el mundo. Ahora el mundo esta allí y cada año salen promociones de instrumentistas admirables que son lanzados, con diploma bajo el brazo, al cruel mundo. Una cosa es la dinámica diaria como estudiante y otra es la verdad de un mundo al que el Jazz no le importa. Y cuando todos estos músicos salen de allí, ¿qué? En su viaje de retorno muchos encuentran el desierto, la falta de oportunidades. Pero hay otra pregunta que va más allá de lo que el entorno le ofrece al profesional: ¿tengo algo que decir yo con mi música? Y no es una pregunta simplemente filosófica. Es el interrogante que resuelve una cuestión fundamental: además de tener voz, ¿tengo algo que decir?

¿Tiene algo que decir Jason Palmer? De momento tengo la sensación de que Jason Palmer tiene todas las opciones, todas las herramientas que la escuela le ha puesto a su disposición y que él ha ido probando en su vida académica y en sus experiencias en el Wally´s y en otros escenarios. Ahora falta que encuentre algo propio que decir, que no tiene por qué ser estrictamente novedoso (¿eso existe?), que arroje al suelo todas las herramientas y las esparza, las coja sin pensar, pruebe y se equivoque (¡como en aquel "horrible" solo de su primera vez en el Wally´s!), vuelva a probar y acierte y que, de pronto, un día alguien le diga: ¡Demonios! ¡¡Suenas a Jason Palmer!! Y ese día, que puede que llegue, Jason Palmer no sólo será un estupendo trompetista de sonido cálido, e incluso "afliscornado", que compone buenos temas, juguetones, con el conveniente corsé mainstream (¡Vamos Jason! ¡¡Se nota que te aprieta un poco!!) y espacio para un moderado virtuosismo sino un estupendo Músico al que me entrarán unas ganas irrefrenables de escuchar una y otra vez.


© Carlos Pérez Cruz

Comentario publicado originalmente aquí.

sábado, noviembre 15, 2008

La cultura de la crisis (Josep Ramoneda)

La cultura de la crisis es la del individualismo salvaje, en que la competencia a muerte es la única regla, con la religión como consuelo y el miedo como instrumento paralizador.

Artículo completo aquí.

miércoles, noviembre 12, 2008

Conversación con Arto Tunçboyaciyan

Decía Pablo Motos en "El Hormiguero" de Cuatro Televisión de esta noche que en la vida nos van dirigiendo y que en los medios se nos dice qué libro es el mejor, quién es el mejor músico, etcétera; que todo eso va por una especie de vía de tren única y que, sin embargo, lo más interesante está a uno y otro lado de la vía. Es cierto, ¡qué bien lo sabe él que trabaja en un medio de comunicación de masas! Lo dice la misma noche en que tiene a uno de los Morancos como invitado (supongo que estas son las ironías y peajes de la televisión).

Y toda esa reflexión era para presentar a un músico al que dice admirar y del que "tengo todos sus discos". Ese músico no es otro que Arto Tunçboyaciyan, al que ha calificado como "uno de los mejores músicos del mundo". ¡Y ha tenido a "uno de los mejores músicos del mundo" y éste no ha podido ni siquiera decir una palabra! ¡¡Qué desperdicio!! Ha hecho una breve aparición (con su tradicional juego de la botella de cristal y la pandereta), ha jugado con Pablo y adiós. Supongo que con el hecho de que Arto haya asomado en un programa de televisión en horario de máxima audiencia ya deberíamos darnos por satisfechos (tal y como está el patio) pero... NO.

Está bien la metáfora de la vía del tren, pero no estaría de más que los trenes que la circulan fueran un poco más despacio para no arrollar a nadie... y sobre todo para que "uno de los mejores músicos del mundo" pudiera expresarse con un mínimo de tiempo y dignidad y no quede en la memoria efímera del espectador como ¡El fabuloso hombre que hacía sonar una botella! como si de la mujer barbuda se tratara. Carne de zapping que como vino, se fue. Hoy Arto ha sido un gag más de esa televisión que todo lo engulle.

Si alguien quiere Arto con más calma esta semana en el "Club de Jazz" le tenemos a fuego lento aquí en audio y aquí en texto. A gusto del consumidor. Incluso en audio sin traducción.

domingo, noviembre 09, 2008

Arto Tunçboyaciyan - Barañáin 8/11/2008 (Reseña)

Me enfrento al papel en blanco (aunque éste sea electrónico sigue siendo blanco) para escribir unas líneas sobre un concierto. No tengo muy clara la función de una crítica musical (aunque yo prefiero llamarla opinión o reseña) ya que es absurda, no suena, el lector no puede escuchar la música que mis oídos escucharon y si sí lo hizo es probable que mis palabras sirvan para refrendar su opinión o, al contrario, para enfadarle con una interpretación del mismo que no concuerde con su experiencia. Como mi peso mediático es liviano no hundiré ni ascenderé a los altares a nadie con mis opiniones. En fin, no pretendo resolver el misterio del valor de la crítica (da igual de qué disciplina artística) en unas pocas líneas así que será mejor que deje atrás este devaneo que sólo pretende justificar una cosa. Voy a escribir sobre el concierto (y alrededores) de un músico del que llevo muchos años enamorado. Y ya se sabe que el amor suele desvirtuar la correcta percepción de la realidad (o eso me dicen siempre los “objetos” de mi amor).

Hasta el día de hoy ningún músico me ha afectado tanto como Arto Tunçboyaciyan; ningún sonido creado por el hombre me ha “atravesado” de tal manera como los muchos que nos ha ido regalando el armenio a lo largo de una ya larga trayectoria profesional. Y mentiría si dijera que otros nombres, otros sonidos, no me han puesto “patas arriba”. Pero si la vida tuviera que elegir al autor de una única banda sonora ésta la firmaría sin duda Arto. De mi vida, claro. O de cómo yo siento la vida. Y es que Arto tiene la capacidad de abrir las puertas del interior más recóndito del alma humana (universal y personal). ¿Cómo? Con la sensibilidad. Su música parece estar a punto de desvanecerse en cualquier momento, te hace permanecer en tensión rogando que la magia no se esfume, consciente de que, aunque la belleza es lo más frágil de nuestra existencia, tiene, sin embargo, el poder de llevarte a un lugar de infinita felicidad. Y entonces baja del escenario y con una botella de cristal y una pandereta desciendes a la tierra y “simplemente” te diviertes durante unos minutos en los que no sólo eres inspiración para el creador sino partícipe de un juego musical que da forma a un coro popular que se pregunta mediante onomatopeyas “eh, why bum?” (¿por qué bombas?) La respuesta la tiene Bush y todos los “abush” (estúpido en armenio) como él.

Hace cuatro años tuve la oportunidad de asistir a un concierto de Arto Tunçboyaciyan junto a su Armenian Navy Band (el nombre ya es toda una muestra de la filosofía del músico, si tenemos en cuenta que Armenia es un país sin salida al mar). Entonces recuerdo que eché en falta los momentos más íntimos de Arto que esta vez fueron muchos, aquellos en los que coge su sazabo (o bular, según le dé por llamarle a este pequeño instrumento de cuerda semejante a un pequeño laúd) y te sobrecoge con la voz y con su idioma propio que cada uno está invitado a traducir. No hace falta. Se le entiende perfectamente. No se necesitan palabras concretas cuando es capaz de decirlo todo sin decir nada. Te agarra por la solapa de las emociones y te zarandea hasta dejarte felizmente extasiado. ¡Y sí! Es un grandísimo humorista, un juguetón incansable que hace buena la propia confesión de que todo armenio ríe pero tiene un lado que siempre llora. Y cuando llora es cuando más ganas entran de sonreír, levemente, pero sonreír, porque de su dolor, de su mirada al mundo, viene toda la belleza de su Arte. Y te sientes bien. Muy bien.

© Carlos Pérez Cruz

Comentario publicado originalmente aquí.

jueves, noviembre 06, 2008

Loreena McKennitt - "A Midwinter Night´s Dream"

Nos acercamos peligrosamente al invierno (ergo a la Natividad) y, como es habitual en la vida de un servidor, vuelven los clásicos de estas fechas. Así que un año más vuelve la musa celta, la canadiense Loreena McKennitt, en esta ocasión con nuevo trabajo, así que no hace falta acudir a grabaciones pretéritas. Nuevo pero con truco, porque cinco de los temas pertenecen a su disco de 1995 A Winter Garden (Five Songs for the Season) que completa ahora con nuevos arreglos instrumentales y vocales (con canciones en inglés, francés y, para alegría de Benedicto XVI, en latín) de textos y músicas de los siglos XVI al XX. Música para la estación del año que ya amenaza y para su celebración por excelencia (solsticio navideño). El susodicho lleva por título A Midwinter Night´s Dream. Para orejas curiosas no hace falta más que escuchar la edición número 48 de Sonidos... del Mundo de la Música aquí.

lunes, noviembre 03, 2008

Tres apuntes

No comparto el entusiasmo por Barack Obama. Con tantos intereses de por medio resulta insólito pensar que una utopía se cuele hasta alcanzar la cima de la pirámide (¡y qué pirámide la de los grandes partidos!). Antes de pronunciarlos sus discursos ya eran históricos. Y nada ha dicho que pueda ser considerado como tal. Si es por lo simbólico del color de su piel (¡a estas alturas!) bienvenido sea el entusiasmo. Si es por lo que no ha hecho todavía concedámosle, como mucho, el beneficio de la duda.

Son las nueve de la mañana. En un bar un señor de unos sesenta y tantos años discute en la barra con un joven de veintitantos que bebe una cerveza. Un amigo del joven juega mientras a la máquina tragaperras. El señor se queja de la pérdida de oficios, de que los “de fuera” vienen porque “los de aquí” no quieren trabajar. Asume su responsabilidad: “no hemos sabido educaros”. Resumen: os lo hemos dado todo sin que supierais lo que cuestan las cosas y a los jóvenes de hoy os falta educación. El joven conversador y bebedor matinal de cerveza zanja: “La educación no sirve para nada”.

Aeropuerto de Barajas (Madrid). Una joven madre de dos niños (de meses uno, de apenas dos años y medio el otro) vuelve a su país de residencia (Estados Unidos). Le acompaña su padre (abuelo de los niños). Lleva una doble silleta y equipaje de mano con las cosas necesarias para atender durante el vuelo las necesidades de los niños (pañales, por ejemplo). Solicita que su padre (el abuelo) pueda acompañarle hasta el avión para facilitarle el embarque con los dos niños, la silleta doble y el equipaje de mano. En el viaje de ida, asegura, le permitieron a su marido hacerlo (en Washington). En Madrid NO. La seguridad del embarque se confiesa: “Esto es según les dé. Unos días pasa cualquiera, otros nadie”. Antes le cobraron 50 euros por exceso de equipaje de una única maleta para tres (para ella y los dos pequeños). Si cada uno de ellos hubiera dispuesto de maleta propia (mismo peso repartido) no habría pagado sobrepeso.

martes, octubre 28, 2008

Ronnie Lynn Patterson Trio - "Freedom Fighters"

Hay una característica de este disco de Ronnie Lynn Patterson que me ha llamado la atención porque, a pesar de que pueda parecer casual, define perfectamente la naturaleza de esta grabación. Los diez temas que lo componen finalizan con una larga resonancia final que termina por desvanecerse. Eso nos da ya una pista sobre la inspiración musical de este pianista y sobre el sentido que ha dado a su vida. Dice que ésta nunca es estable y que permanece en continuo movimiento. Es cierto, pero parece que después de muchos e inquietantes kilómetros recorridos ahora puede caminar con la serenidad de quien puede permitirse observar la velocidad de un mundo que resulta ajeno y al que, sin embargo (me temo), nunca dejamos de pertenecer.

Que Ronnie Lynn Patterson haya grabado los primeros discos en sus cuarenta (Freedom Fighters es el cuarto y llega en sus cincuenta) hace buena la espera de quien tiene paciencia. Y es que no es hasta los veinte cuando empieza a estudiar piano (previo paso por la batería). A veces el plus de la veteranía es una ventaja (a pesar de que el mundo actual tienda a despreciar la edad) y por ello desde su primer disco (Mississippi en 2003) escuchábamos a alguien con un poso que la vehemente juventud rara vez aporta. Un poso modelado por su gran pasión musical ("es la historia de mi vida", dice) y por la influencia reconocida y reconocible de dos maestros del piano como McCoy Tyner y Keith Jarrett y de dos compositores como Sergéi Rachmaninov y Morton Feldman. Habla de ellos con pasión y con ellos ha ido creciendo hasta encontrar la manera de expresarse a través de la música. Forman parte de su imaginario musical y por eso asoman siempre, ya sea a través de discos monográficos (Palais de Mari fue dedicado a música de Feldman) o de temas incluidos en un repertorio que lleva mayoritariamente su propia firma (en Freedom Fighters hace versión de un tema de Jarrett - Mandala -, de un arreglo de éste sobre My Wild Irish Rose e incluye música de Rachmaninov en una de sus propias composiciones, Leslevret).

¿Y estamos ante un imitador? ¿Ante una copia de los originales? Me planteo esta pregunta y tengo que responder con un rotundo NO. Está bien que uno reconozca sus modelos como también que éstos sirvan para superarse. No en un sentido de competitividad musical (¿para cuándo el final de los Top 40, número de ventas y volumen de decibelios como parámetro del valor musical?) sino en la línea de encontrar el propio estar a través de donde otros estuvieron antes. Y ahí está la diferencia entre los que reproducen sin más y los que visten con alma lo aprehendido. En Patterson hay alma y sinceridad. Sólo así se puede escuchar con placer un disco de casi una hora que apenas rompe los tiempos lentos y medios y un nivel sonoro nada agresivo. La agresividad puede encubrir falta de ideas pero para eso la calma es infalible. O hay (emoción) o no hay (y se bosteza).

Siete temas propios, otro suyo con fragmentos de música de Sergéi Rachmaninov, un arreglo de Keith Jarrett y un tema original de éste componen un disco dedicado a Sojourner Truth y Harriett Tubman, sus Freedom Fighters en la lucha por la libertad de los esclavos negros en USAmérica. Un homenaje desde la sencillez, la emoción y la sinceridad donde, sin embargo, se cuela una "mentira", la de que estos tres músicos lleven tocando juntos toda una vida.

© Carlos Pérez Cruz

Comentario publicado originalmente aquí.

El anverso de la noticia

La presunta agresión del oso al cazador que reflejaba el redactado original que inspiró el anterior post ha generado una gran polémica en Catalunya. Por resumir: acabemos con el oso. Es decir, que la excusa de ese presunto (¿a quién cree usted más, al oso o al humano?) ataque ha derivado en una petición de limpieza del bosque, de barrido de la presencia de osos. Si hubiera una manifestación al respecto sugiero el siguiente redactado para la pancarta y gritos consiguientes: ¡Osos fuera! ¡¡Respetad nuestro hábitat!!

No hay derecho. No sólo los animales (no humanos) nos han desplazado a la ciudad, a las modestas áreas residenciales, a los pueblos de fin de semana, a los campos de golf, a las autopistas, a los centros comerciales, a los polígonos industriales, a los aeropuertos, a los puertos marítimos, a las estaciones de esquí, etcétera, sino que encima ahora quieren habitar el bosque. ¡¡Recuperemos nuestro hábitat!! ¡¡¡Quememos el bosque y que salgan por patitas!!!

Terribles osos. Si hubiéramos sabido antes que no eran como Winnie The Poo...

viernes, octubre 24, 2008

El reverso de la noticia

Un hombre de 72 años mordió ayer a un oso pardo en el Val d´Aran (Lleida), que tuvo que ser ingresado en el Hospital de Vielha, donde se recupera de sus heridas.

El hombre le mordió en una pierna y le produjo varios arañazos. El oso participaba en la batida del jabalí en la zona de Portet, cerca del núcleo de Lés, en el Baix Aran.

El herido pertenecía a la Asociación de Osos Cazadores del Baix Aran e iba con su osito, que explicó que el hombre venía de cara hacia su papá oso, cuando éste emitió un grito para asustarlo. Lejos de conseguirlo, el hombre se abalanzó sobre el oso, se puso de pie y le mordió la pata izquierda.

Finalmente, el oso tuvo que recibir seis puntos en la pata y tiene un golpe que se hizo al caer al suelo cuando se le abalanzó el hombre.

La de ayer ha sido la primera agresión conocida de un hombre a un oso desde que la especie humana fue reintroducida en el Pirineo en 1996, a instancias de Francia. El hombre que perpetró el ataque había sido liberado hace dos años.

La Generalitat ha decidido la retirada de los siete hombres que habitan en la zona. Los llevarán a otro lugar sin presencia de osos. Además, ha pedido una reunión urgente con el Ministerio de Medio Ambiente para consensuar la decisión, aunque desde allí han mostrado su sorpresa, ya que aseguran que un hombre no ataca si no se encuentra en peligro.

Redactado original aquí.

martes, octubre 21, 2008

Nota de prensa

El Congreso de los Diputados ha aprobado en una sesión plenaria extraordinaria una serie de medidas urgentes para reactivar la economía. Al ser el sector de la construcción uno de los más afectados por la parálisis económica el Estado invertirá en grandes obras públicas para reactivar el empleo y los préstamos interbancarios. En la sesión ha salido aprobado por unanimidad, con la excepción de uno o dos votos de los radicales verdes, el proyecto de cementado del cielo que impedirá la visión del espacio exterior en ciudades y campo pero que permitirá a las inmobiliarias promover grandes urbanizaciones y chalets, con campos de golf y piscinas olímpicas, en la superficie de ese nuevo terreno que estará suspendido a una altura de entre uno y dos kilómetros y medio (dependiendo de las características geográficas terrestres de cada zona) respecto del terreno base. La construcción del nuevo espacio cementado se iniciará de inmediato a pesar de pequeños problemas técnicos menores como el tratamiento de las aguas fecales. Mientras no se encuentre alternativa las aguas fecales del "Piso Superior" (así llamado en su denominación técnica) lloverán sobre la "Planta Inferior" (anteriormente conocida como superficie terrestre).

jueves, octubre 16, 2008

Nanas para Ander

Tumbado a mi lado dormía la siesta. Yo mientras grababa una nueva edición de Sonidos... del Mundo de la Música. La música debía estar a la altura de sus sueños, de su paz y su descanso, así que así ha nacido uno de los programas más deliciosos de la corta historia de este programa. Os invito a escucharlo con los ojos cerrados, como si tuvierais dos meses y unos días y soñarais con un buen trago de leche materna.

La propietaria de la leche materna de Ander ha sido dobladora y traductora de la entrevista con el baterista Magnus Öström (E.S.T.) que está disponible en la edición del 15 de Octubre de Club de Jazz y que, ya que estamos, aprovecho para anunciar por aquí.

Percepción del tiempo

Los jóvenes perciben que el paso del tiempo pasa despacio y para los viejos, vuela. La razón está en que el cerebro asocia la percepción del tiempo y el funcionamiento de la memoria: cuando todo es nuevo para ti, tu memoria trabaja almacenando más y más datos, y por eso parece que el tiempo pasa lento...

Vale, de acuerdo, pero, ¿por qué esta semana se me está haciendo eterna?

El miedo estimula la memoria y nos hace retener de repente una enorme cantidad de datos, que serán utilísimos si la situación se repite.

Vamos, básicamente que estoy acojonado esta semana con tanto crío rondando a mi alrededor por aquello de lo que podría llegar a ser.

Es primordial la capacidad de controlar la propia existencia. Y eso no es una observación personal, sino que ha sido documentado por la ciencia y probado con profusión.

Ya, pero ¿y cuando la propia existencia es cosa de dos?

Cuanto más poder de decisión tenga sobre su propia vida, menos estresado y más satisfecho estará.

Vale, gracias. Entendido. Anule la próxima cita. Creo que ya no voy a necesitar más sus servicios.

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El texto en cursiva corresponde a las palabras del físico Stefan Klein publicadas en la contraportada de "La Vanguardia" del jueves 16 de octubre (por cierto, muy interesante sus explicaciones sobre la percepción del tiempo). El resto del texto corresponde a mi propia cosecha y paranoica autoría.

miércoles, octubre 15, 2008

Crisis

Las conversaciones callejeras sobre la crisis económica suelen contener el siguiente epílogo cuando uno/a de los/las conversadores/as dice: "Ay chico/a (versión foral de dicha conversación), vamos a entrar a esa tienda que tienen unas cosas monísimas".

lunes, octubre 13, 2008

Perspectiva

Creo que a veces perdemos la perspectiva de lo que significa un personaje público. A pesar del halo artificioso que le pueda rodear, a pesar de que las luces puedan deslumbrar, detrás de la marioneta sigue existiendo un cuerpo y un alma a la que la vida afecta como a cualquiera. Así que cuando la muerte ronda su vida conviene apartar las cámaras y apagar los micrófonos. Es tiempo para el duelo y el respeto. Es momento para recuperar la perspectiva.

jueves, octubre 09, 2008

Dilema

Nuestra vida es trabajo pero el trabajo no nos permite vivir... ¿qué hacer? Una más de las preguntas sobre el sentido de la vida... sobre el oficio de vivir.

miércoles, octubre 08, 2008

Rutina

La rutina es el mejor anestésico para prevenir agresiones de agentes novedosos.

El perro de McGiver

video
Después de grandes éxitos como "La caída del Muro de Berlín" y "ZP y la valla de Melilla" llega la versión canina de "No se pueden poner vallas al campo" (título muy Cohen, por otro lado).

miércoles, octubre 01, 2008

Superficial

Mientras en la superficie las voces se confundían entre gritos en el interior la maquinaria mantenía impasible su rumbo fijo hacia el desastre.

lunes, septiembre 29, 2008

El sentido de la marcha

De pronto los que estaban delante comenzaron a caminar lentamente. Los que iban detrás de ellos se miraron unos a los otros. Parecían desconfiados pero se dijeron: ¡oye, si van para allá será por algo! Y así los de adelante se dieron cuenta de que muchos les seguían y comenzaron a caminar más rápido. Un día los primeros se encontraron con uno que iba en dirección contraria. Se apartaron para dejarle paso pero conforme se adentraba en la masa de personas escuchó algunos insultos. La indignación era cada vez mayor entre quienes no entendían cómo alguien pretendía caminar en sentido inverso al del grupo y de los insultos se pasó a los puñetazos y a las patadas. Así llegó lastimado al final del pelotón al que vio alejarse. Exhausto permaneció unos cuantos días sin resuello hasta que apareció otro que como él había caminado en dirección opuesta al grupo. Y otro y otro y otro más... Unos ayudaban a levantarse a los otros, se preocupaban por el estado de los golpes, por las heridas del camino. Los primeros en llegar, una vez fortalecidos, se iban marchando, algunos juntos, otros en solitario, mientras que los que menos tiempo llevaban permanecían hasta recuperarse y poder ayudar a los siguientes en llegar.

jueves, septiembre 25, 2008

Tomás San Miguel & Jorge Pardo - "Entre"

No es Entre mal título para el tercer disco que desde 1993 nos ofrece la pareja artística Tomás San Miguel - Jorge Pardo. La preposición "entre", dice la RAE, "denota la situación o estadio en medio de dos o más cosas". La trayectoria de Jorge Pardo es la de un músico que ha hecho carrera como jazzista con duende mientras que la de Tomás San Miguel es la de un compositor e intérprete de las llamadas (más ambiguo imposible) Nuevas Músicas y músicas Tradicionales con amplia experiencia también en las sintonías para radio y televisión. Así que para que su encuentro funcionara era necesario un entendimiento en un punto intermedio, en un escenario desde el que se pudieran divisar todos aquellos modos y maneras de ambos y se pudiera coger de aquí y de allá para que la conversación fuera fluida.

Cuatro años ha tardado en ver la luz este disco desde su grabación hasta su edición. Imagino que son cosas del mercado discográfico pero, por fortuna, al final se ha conseguido rescatar esta música del congelador y presentarla en sociedad (en petit comité). Aunque en el fondo esto no tiene más trascendencia que la que pueda derivarse de la dificultad del mercado porque en lo estrictamente musical estamos ante una propuesta atemporal, ajena a las prisas de la novedad y de la búsqueda de nuevas tendencias. Es un trabajo con la suficiente entidad como para ser más que un divertimento pero con amplia libertad como para poder sentir la sensación de encuentro improvisado y creado con el ánimo del momento. Y uno puede sentir cómo el pulso ibicenco (el del marzo de la grabación, no el pastillero del verano) afecta a la música como afectó también el atentado de Madrid (11 M) que tuvo lugar días antes de la composición y grabación de la bellísima Llanto de Marzo.

Es una suerte que no exista una idea estética prefijada, cerrada, en el desarrollo de los ocho temas del disco (al menos no se percibe) porque la música discurre por caminos tan diversos (y fronterizos) que el resultado final se enriquece con ellos. No es un disco estrictamente de Jazz aunque sin el Jazz sería difícil de entender. No es un disco de Nuevas Músicas (ya, ya sé que es ambiguo) pero sin todo el legado de este "género" y la propia carrera de Tomás San Miguel no se podrían entender muchos de sus conceptos. Quizá por eso Jan Garbarek decía aquello de que él no tocaba Jazz. Y ya sabemos toda la belleza musical que ha surgido a partir de su concepción de la creación musical. Quizá por eso (como si de una declaración de intenciones se tratase) los primeros segundos del disco recuerdan mucho al sonido del noruego. Pero sólo los primeros porque luego Jorge Pardo y Tomás San Miguel nos llevan por otros derroteros, valses, Música de Cámara (desde una concepción ortodoxa del término), guiños flamencos y árabes (¿puede entenderse lo uno sin lo otro?), canciones melódicas, atmósferas cinematográficas (de film noir, San Miguel dixit) y experimentos más o menos improvisados.

Es Entre un disco modesto, nada pretencioso, en el que Jorge Pardo encuentra amplios espacios para una improvisación relajada que dice mucho de su capacidad de adaptación y de expresión (ya sea con la flauta o con los saxos tenor o soprano) y en el que Tomás San Miguel es el artífice de las atmósferas, del tono y el pulso general de una música que tiene más de lo que a primera escucha pueda parecer. Y es que si saber hablar varios idiomas facilita la comunicación humana, saber moverse Entre diversos lenguajes musicales con la naturalidad con la que ellos lo hacen facilita momentos tan hermosos como los de este disco que está en medio de muchas partes y en el centro de todas.

© Carlos Pérez Cruz

Puedes escuchar íntegro el disco en la edición nº45 de "Sonidos... del Mundo de la Música" en www.librecreacion.com/carlos/
Comentario publicado originalmente en la web del "Club de Jazz" en
www.elclubdejazz.com


miércoles, septiembre 24, 2008

Imbéciles

Desde hace unos años asisto aterrorizado (siento no exagerar) a la derrota del silencio frente al ruido. Derrota en muy diversos ámbitos, por supuesto, pero en esta ocasión me voy a centrar en la derrota en el Arte (aunque todas las batallas pertenecen, en el fondo, a la misma guerra). No logro entender las razones que han llevado a una progresiva contaminación acústica en las salas de cine, teatros, auditorios, etcétera. Hace tiempo que saqué pañuelo blanco y me entregué. No hay nada que hacer.

Asisto en X (da igual la geografía, en Iberia el resultado es el mismo o sólo peor) a una proyección vespertina de Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen. Apenas estamos unas treinta personas en una sala de enorme capacidad. Desde el primer segundo de proyección una pareja (hombre y mujer) de unos sesenta años de edad (cálculo mental meramente aproximativo) conversa y comenta ya cada plano de la película. Tras dos o tres minutos de cortesía mi pareja se gira (yo, insisto, admití hace tiempo mi derrota), les ruega educadamente que dejen de hablar y vuelve a girarse para recuperar la posición inicial. En ese volver a la posición la pareja retoma su animada (profundísima e inaplazable) conversación. Nos batimos en retirada a un lateral de la platea. Derrota.

Este episodio me llevaría a remorar otras memorables batallas perdidas recientes (el adolescente que se descalza, sorbe ruidosamente su vaso ya vacío de una bebida gaseosa de cola y atiende al teléfono móvil durante la proyección de El Caballero Oscuro o el joven mexicano - inconfundible su acento - que canta y le (nos) anticipa con su imaginación cada escena a su subyugada novia o presa de la noche durante el último Indiana Jones) o no tan recientes (el hombre polaco - inconfundible su acento - que atiende el teléfono móvil durante la proyección de Zatoichi, el joven - adolescente mental, sin duda - que se descojona con el tiro en la cabeza de una película de ambientación en el Holocausto o las muchas señoras ociosas que han confundido, confunden y confundirán la sala de cine con la cafetería en la que se ponen al día del tomateo sociotelevisivo en innumerables proyecciones).

Después de asistir a la proyección de la mencionada película de Allen acudimos en la misma ciudad (la ciudad X) a la actuación de la cantante Estrella Morente. Es en la plaza de la Catedral de la citada localidad. Las conversaciones en voz alta, las animadas y elevadísimas (el ruido musical así lo exige) charlas telefónicas (¡¡¿¿Cómooooooo??!! ¡¡No te oigoooooo!!) y, sobre todo, las muy documentadas opiniones sobre lo que se escucha (dicen que la presunción es sagrada) me impiden no sólo entender las letras sino escuchar la música (sobre todo cuando es más piano que forte). Podría explicármelo por la gratuidad de la plaza, por ser ésta un espacio público, pero está mal engañarse. La película de la tarde era de pago y el equivalente de contaminación acústica estaba en clara equivalencia con el de la masiva presencia de espectadores (¿?) del concierto.

¿Qué significa el Cine para la gente (ese ente)? ¿Y la música? ¿Alguien puede decir, sin temor a ser cazado en su mentira, que ha escuchado un concierto o visto una película si no ha prestado atención alguna? ¿Qué tipo de experiencia busca el personal en estos acontecimientos? Porque es imposible profundizar en lo que sucede, en lo que la película te cuenta, imposible viajar (espiritual, física o emocionalmente) en el tiempo y en el espacio con la música, dejarse embriagar por las armonías que salen del escenario. Porque yo lo intento y no me dejan, ¿cómo va a conseguirlo quien ni siquiera pone de su parte? Da lo mismo, acudimos al cine, al teatro, a los conciertos como si de un bar de copas se tratara. Nos convertimos en protagonistas del espectáculo cuando ¿no deberíamos ser los espectadores? Es la cultura del "hilo de fondo", el Arte sólo es la guarnición de nuestro expléndida condición de seres sociales, de nuestra profunda existencia, el decorado de las muy interesantes e inaplazables conversaciones. Y luego dicen que las personas se comunican cada vez menos. Quizá tengan razón porque yo quiero decirles que son unos imbéciles y no se lo digo. Guardo silencio.

Fronteras

Sacado del periódico "La Vanguardia" de hoy:

"Le contaré una historia -comienza Lali Jadonova, rusa de origen georgiano cuyo marido es armenio -. Tras la II Guerra Mundial, un pueblecito quedó dividido por la frontera entre Turquía y la URSS. A una mujer se le murió un hijo que vivía al otro lado y pidió permiso al soldado de la valla para cruzar. Éste le dijo que no, y ella se fue a Tiflis, luego a Moscú, a Europa, Estambul y llegó al pueblo, enterró a su hijo y se acercó a la frontera. El soldado, cuando la vio, comenzó a llorar. Pidió perdón a la señora y le dejó cruzar a su casa".


miércoles, septiembre 17, 2008

Libertad

Sí. Esta imagen procede de una película pornográfica previamente censurada por un servidor como para que pueda ser vista por un bebé como algo normal: simplemente un hombre que se agarra a la teta. De hecho podría ser perfectamente la imagen de una campaña de sanidad animando a las madres a dar pecho a sus críos (que miren el placer que da, por cierto). Pero después de contemplarla durante unos minutos uno se da cuenta de que las cosas no siempre son lo que parecen (o sí). Si el lector se fija podrá contemplar al fondo un cuadro que parece rememorar la famosa imagen del izado de la bandera de Estados Unidos en Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial en el que aparece impreso un mensaje en grandes letras: FIGHTING FOR YOUR FREEDOM (Luchando por tu libertad). ¿Es esta la libertad que promete la lucha contra el terrorismo de USAmérica? (Porque si es así quizá cambie mi escala de valores). Pero me temo que en el fondo no es una campaña de reclutamiento del Pentágono. Porque si uno aparta los ojos viciosos de la mano y la teta y se concentra de verdad en el cuadro, fijamente, sin dejar el rabillo del ojo, le asalta una duda. ¿Nos nos estarán diciendo, en el fondo, que la lucha por la libertad da por el culo?

martes, septiembre 16, 2008

La Azotea (para la Potamaga)

Al acceder a la azotea vio que no estaba solo. No era el único que había decidido subir desnudo a aquellas horas en las que empezaba a clarear el día pero sin que todavía se tuviera noticia del sol. Pensó en volver atrás sobre sus pasos. Que pudiera haber alguien a esas horas era lo último que había imaginado pero estaba decidido y nada ni nadie frustraría sus planes. Comenzó a caminar antes incluso de que ella se girara al escuchar cómo se abría la puerta de la azotea. No se inmutó. Después de reconocer la figura desnuda del recién llegado volvió a recuperar su posición. Sentada sobre la barandilla apoyaba el tronco sobre sus brazos mientras las piernas bailaban ligeramente en el vacío. Él se acercó y sin mediar palabra se colocó a su lado, exactamente en la misma posición que ella. Ninguno dijo nada. Se aceptaron sin necesidad de pedir permiso ni disculpas. Empezó a sentir cómo el viento más frío del día, el que precede a los primeros rayos del sol, recorría como un escalofrío su piel. Hubiera agradecido una manta con la que cubrirse y, sin embargo, sintió algo que en su vida había sentido: sintió su existencia desde la punta de los dedos de sus pies colgantes hasta la punta del pelo más largo en la cima de su cabeza. Durante unos segundos cerró los ojos e imaginó que al final del abismo no estaba la calle, vacía a esas horas, apenas algún coche con legañas, sino un acantilado en el que estallaban las olas en violento oleaje. Todo resultaba tan fascinante y extraño que tuvo que abrir los ojos para convencerse de que era producto de su imaginación y que en el abismo seguía habitando el cemento, los coches aparcados, ahora también un señor que barría la calle ajeno a los dos cuerpos sobre su cabeza.

Seguían sin decirse nada aunque estaban tan próximos uno del otro que un mínimo movimiento de cualquiera hubiera hecho que sus cuerpos se rozaran. Ella tenía el rostro sereno y la mirada fija en algún punto que él no conseguía descifrar. A su izquierda un paquete de tabaco. De vez en cuando él la miraba de reojo, no se atrevía a romper la armonía que el silencio, el frío, la desnudez y las primeras luces del día le hacían sentir. Aquella mujer podía ser su abuela, sesenta y muchos años, incluso más. Le pareció muy guapa. Nunca había pensado así de una mujer que pudiera tener la edad de su abuela. Le llamó la atención lo bonitas que eran sus piernas que, al igual que las suyas, seguían bailando serena pero incontrolablemente en el vacío. De pronto ella rompió el silencio y, tras coger el paquete de tabaco, le ofreció un cigarrillo.

- No gracias, no fumo.

Ella encendió uno y aspiró profundamente. Después soltó el humo y el humo se camufló en el vaho. Largos segundos y una nueva calada, cada vez más profunda, cada vez más tiempo el humo en su interior.

- Eres muy joven para no fumar -, dijo ella.

Le hizo gracia el comentario pero no respondió. Se había sentido tan bien en silencio que no le apetecía iniciar una conversación. Sonrió.

- ¿Cuántos años tienes?

Una segunda pregunta sin respuesta le hubiera hecho pasar por un maleducado. Pero, ¿por qué había decidido hablarle? Empezó a culparse por no haberse sentado en el lado opuesto de la azotea pero, de haber elegido así, no habría podido ver el sol asomar su primer rayo.

- Veintidós - respondió.
- ¡Vaya! Eres muy joven para estar aquí a estas horas - exclamó sin ni siquiera mirarle.
- ¿Joven? No creo que esto sea cuestión de edad.
- Bueno, a esta hora los de tu edad o están todavía de fiesta o empezando a dormir. ¿No podías dormir?
- Tampoco lo he intentado.

Volvieron al silencio, a las caladas profundas ellas y él a cerrar los ojos. Le había gustado sentir el mar. Pero esta vez no podía escucharlo.

- ¿Sueles subir aquí? – preguntó él.
- Eso quiere decir que es tu primera vez.
- ¿Por qué?
- Porque si subieras a menudo ya me habrías visto.
- No es la primera vez que subo – se defendió algo nervioso, aunque en realidad sólo se había asomado la tarde anterior para echar un vistazo.
- Pero sí a estas horas.

Con esa sentencia llegó de nuevo el silencio. Él cambió de postura, recogió sus piernas y las rodeó con sus brazos. No supo por qué pero empezó a sentirse incómodo con su desnudez. Ya no sentía frío pero le hubiera gustado tener esa manta. El sol seguía sin aparecer aunque el cielo iba tejiendo una fina tela entre blanquecina y rojiza cuanto más cerca estaba del punto en el que el sol asomaría en unos minutos. Realmente le hubiera gustado estar a solas en ese momento pero ella no parecía tener prisa. Quizá cuando apurase el cigarrillo se marchara.

- ¿Subes a fumar? – preguntó con un tono que delató su esperanza.

Ella no contestó. Simplemente sonrió y tras la sonrisa quedaron dos pequeñas arrugas en la comisura de sus labios.

El sol asomó de golpe, sin avisar. La mirada de ambos se tensó y los párpados se arrugaron. La calle seguía dormida, el hombre que barría ya había desaparecido y seguían siendo pocos los coches que irrumpían en el ruidoso silencio del barrio. Los dos cuerpos desnudos, ella con las piernas flotando en el espacio, él con los brazos alrededor, se habían iluminado. Él se sentía cada vez más incómodo ya no sólo por la presencia de aquella mujer sino porque sintió que el sol les delataba a los ojos del mundo.

- Me voy – dijo mientras se bajaba de la barandilla.

Ella se giró, le sonrió serenamente y volvió a su posición. Él permaneció por un instante con la mirada fija en su espalda con la sensación de que le quedaba algo por decir. No supo qué. Reanudó su camino de vuelta pero al poco volvió a detenerse.

- ¿Volverás a subir mañana?
- ¿Subir? Hace mucho que no bajo – dijo ella sin mirarle.

Y se marchó.

© Carlos Pérez Cruz

Violencia

Estoy sentado en un banco mientras espero. De pronto pasa un grupo de adolescentes (masculinos) y uno de ellos, sin mediar ningún tipo de suceso aparente, le propina una patada a una señal de tráfico. Me quedo mirándole pero ignora mi mirada. A los pocos segundos una pareja (hombre y mujer) de unos cuarenta años (aparentes) pasa delante de mí. Consigo escuchar las siguientes palabras que salen de la boca de ella: sólo le dio un puñetazo, tampoco le iba a matar. Acto seguido una pareja de jóvenes (masculinos), en dirección opuesta a la de la pareja anterior, comenta el estado ebrio de un tipo que debe ser enorme ("mazas", dicen) y con el que era mejor no meterse en ese estado.

lunes, septiembre 15, 2008

Es conveniente...

Regreso a casa de viaje por Cantabria. Sintonizo la Cadena SER en Santander en el tramo local del Hoy por Hoy. La periodista al frente del programa entrevista a una artista rusa residente en Santander. Al inicio de la entrevista desconocemos su disciplina hasta que la invitada pronuncia las palabras "mi pintura". Pequeño detalle que pasa por alto de inicio la locutora. La entrevista, obviamente sin guión ni documentación de ningún tipo, transcurre entre preguntas del tipo ¿Qué tal somos los cántabros? ¿Llevas muchos años aquí?. Preguntas de profundo calado entre las que la artista rusa va incluyendo sus propios bloques informativos. Ya que no se lo preguntan, y antes de que la locutora rebusque en el cajón de las cuestiones geniales, la pintora inicia por su cuenta el relato de sus características como pintora a través de frases iniciadas con la muletilla Es conveniente. ¿Qué es conveniente según la artista? Es conveniente hablar de mi estilo...; Es conveniente hablar de los colores...; Es conveniente hablar de las temáticas..., etcétera. Es conveniente, añado yo, ser un poco más serios, rigurosos y preparar las entrevistas. Pero eso, claro, pertenece a otro tiempo de la radio inconveniente para los tiempos que corren.

viernes, septiembre 12, 2008

Dentista

Tumbado en el sillón reclinable del dentista trato de dejarme hipnotizar por el falso tragaluz del techo. No quiero escuchar el chirrido que escupen los dientes de mi vecino que lloran y patalean. Llega mi turno y no quiero sentir. Cierro los ojos y la luz se convierte en una imagen femenina que recorre mi cuerpo que permanece tumbado. Me desabrocha el botón del pantalón y comienza a bajar la cremallera. Cuando todo va a suceder el sonido de la taladradora irrumpe en mi sueño y ella se desvanece. Ahora la única mujer es una voz que berrea por los altavoces de la salita algo así como que la vida es un sueño y que ella va a soñar. Puede que lo mío sea un sueño dentro de un sueño o simplemente que vivo despierto pero juraría que una vida en la que las taladradoras hacen chirriar mis dientes se parece más a una canción de Tom Waits que a esa en la que además de soñar viajan encima de un delfín.

jueves, septiembre 11, 2008

El día de los mosquitos

Tiene la mañana esa luz agresiva que amenaza con cegarte. Tiene el espacio ese espesor que cuesta atravesar al caminar, que te embadurna como una telaraña tejida con masas de aire cálido y bolsas de mosquitos. Muchos mosquitos, mosquitos en solitario, mosquitos formando grandes globos que se mueven al son de la reina de los mosquitos y que, en el momento en el que el sol cegador te nubla la vista y desaparece la pared chivato, se estrellan contra el cuerpo líquido que los deja atrapados, moribundos, hasta que el dedo juez sentencia su caída libre al vacío.

Hoy es el día de los mosquitos. Hoy conviene no abrir demasiado la boca.

miércoles, septiembre 10, 2008

Sonidos... del Mundo de la Música

Después de remolonear durante algún tiempo he vuelto a la carga con el programa paralelo del Club de Jazz dentro del proyecto www.librecreacion.com, Sonidos... del Mundo de la Música. Ya están disponibles dos nuevos programas (el 43 y el 44) en el que se puede escuchar música de Michael Nyman, Natacha Atlas, Mark O´Connor, Yo-Yo Ma, Loreena Mckennitt, Alexandre Desplat o The chieftains. Así que avisados quedáis por aquí y quien quiera estar al loro ya sabe dónde encontrar el programa.

Tertulianos

¡Dios mío Miguel Sanz la que has liado! Cuando uno escucha en la tertulia de "Hora 25" (Cadena SER, noche del martes 9 de Septiembre de 2008) cosas como que los socialistas navarros querían pactar con Aralar (que confunden con Nafarroa Bai que es el partido que incluye, entre otras formaciones, a Aralar), cuando se dice PSE (Partido Socialista de Euskadi) en vez de PSN (Partido Socialista de Navarra) y ninguno, absolutamente ninguno de los tertulianos, es capaz de expresar que las declaraciones de Miguel Sanz (en las que dice que puede votar a favor de los presupuestos generales del Estado en contra de la disciplina a la que se supone le obliga el pacto con el PP) son reflejo de la necesidad de estar a bien con el PSN (que no con el PSE) por la necesidad de conseguir su voto positivo a los presupuestos de Navarra... es entonces cuando uno se da cuenta, una vez más, de que si cuando hablan de lo que conoces no saben, ¿qué puedes llegar a saber cuando hablan de lo que no conoces?

Ignorante de mí. ¿Cómo no me había dado cuenta de que todo esto era por la manifestación de "Navarra es España" de hace unos meses? Es que Sanz se ha dado cuenta de que mejor que no le identifiquen con el PP. Ya me parecía a mí...

martes, septiembre 09, 2008

E.S.T. "Leucocyte" (disco póstumo)

Punto y final. Con el lanzamiento de Leucocyte (Leucocito) el trío sueco E.S.T. dice adiós a sus seguidores repartidos por medio mundo. La muerte en junio de 2008 de Esbjörn Svensson nos ha birlado la posibilidad de seguir acompañando a este trío que culmina con un disco póstumo una fascinante biografía de quince años que, a excepción del inicial When everyone has gone (Dragon Records) de 1993, está documentada por completo en el sello alemán ACT.

Doce discos y un DVD nos han permitido asistir a la evolución estética del trío que siempre, salvo su disco dedicado a la música de Thelonius Monk (Plays Monk – ACT 1996) y de una versión de Stella by Starlight en el primero, ha trabajado con material propio. Y ya desde sus primeros pasos se ha expresado en su propio idioma, obviamente dialecto de otros muchos, siempre reconocible e inconfundible, que les ha abierto puertas internacionales poco conocidas para los músicos de Jazz del viejo continente. Y eso, aparte de por cuestiones de mercadotecnia que se me escapan, es lo que les ha hecho trascender las fronteras de su país, de Europa y de los oídos de los aficionados a la música. Entre sus seguidores figuran amantes del Jazz, la Música Electrónica, el Rock, la “Clásica” e incluso aficionados a la música en general (aquellos que así se definen – “me gusta de todo” - y apenas conocen más allá de lo que programan las radiofórmulas pop). Aun así conviene no perder la perspectiva del tipo de difusión y número de aficionados del que hablo; masivos para lo acostumbrado en el gremio, claro.

Desde el momento mismo de la muerte de Esbjörn Svensson en accidente de submarinismo en una isla cercana a Estocolmo (el 14 de junio) se nos hizo saber que en septiembre iba a aparecer el que se convertía de manera irremediable en disco póstumo del grupo. Golpeados por la muerte de un icono de los tiempos que corren se despertó una curiosidad dolorida por conocer el contenido de esa última grabación, del This is the end (que cantaban los Doors). La espera (que casi siempre tiene un final, pero sigue siendo espera en todo caso) ha sido acompañada de opiniones que reflejan un amplio consenso sobre las virtudes y defectos de E.S.T., sobre su estética definida por una querencia roquera con ciertos toques electrónicos (siempre presentes pero nunca excesivos), atmósfera plenamente jazzística y etérea (su música parecía a veces flotar en el cosmos) además de un acentuado sentido melódico. ¿Había dado la “fórmula” todo lo que podía dar de sí?

Esa pregunta no tendrá nunca respuesta aunque no dudo de que surgirán todo tipo de especulaciones y, sobre todo, intentos de retomar el camino por parte de músicos que han crecido escuchándoles. Sin embargo este epílogo que es Leucocyte nos envía un mensaje que todos deberíamos tener en cuenta cuando hablemos del trío: creían en el más allá. Porque ese es el resultado final de este disco con nombre de glóbulo blanco; que E.S.T. no se conformaba y buscaba y se preguntaba qué más podemos decir juntos; porque ese es también un riesgo de quienes permanecen invariablemente juntos, que puede llegar un día en el que no haya más que decir o, al menos, que no se sepa cómo.

Dice la historia del grupo que cuando estaban de gira a menudo alquilaban una sala de grabación para encerrarse y tocar por el placer de tocar, sin material previamente establecido, es decir, para libre improvisar. Y que de esos ejercicios de libre improvisación surgían ideas y nuevos caminos para la música de E.S.T.. Leucocyte es el resultado de una de esas sesiones, en esta ocasión durante una gira por Australia en 2007, mezclada posteriormente en unos estudios de grabación en Suecia. Por experiencia propia sé que estas sesiones pueden ser purgantes, catárticas; de ellas llegan a surgir momentos de una intensidad incomparable a la de cualquier otra manifestación musical; son posiblemente una de las maneras más sinceras de expresión del alma del músico y una de las mejores vías para conocer a los compañeros. Estas sesiones tienen también una contrapartida: lo que de ellas surge no siempre es válido (aunque la validez o no es algo tremendamente discutible). Suelen tener más valor para el que las practica que para el oyente y en la mayoría de las veces prevalece la necesidad de la búsqueda que el logro de una meta.

En el caso de Leucocyte hay un trabajo de mezclas y producción posterior que es probable que contamine el espíritu natural de un ejercicio así aunque como oyentes nos sirve para indagar en las entrañas creativas de los tres. Sirve para comprobar cómo a pesar de que se libre improvise el músico tiende a expresarse a través de aquello que conoce y domina; intangibles que proporcionan seguridad y de los que cuesta desprenderse. Por eso el material que nos presentan en este disco no supone una ruptura respecto al resto de la trayectoria de E.S.T. pero sí es diferente. Diferente porque el sonido se recrudece, la arquitectura de la música es menos estricta y, finalmente, el resultado es de una crudeza inusual en su discografía. Y no me refiero a la contundencia roquera, ni a las distorsiones y efectos electrónicos (más presentes que nunca) sino a la crudeza de una música desprovista en muchos momentos de la amabilidad melódica o de las armonías consonantes de otros trabajos. Hay minutos muy próximos a toda esa estética que nos deja en el imaginario el trío sueco pero también largos minutos de absoluto desgarro que, en mi experiencia durante la escucha, no son los más potentes en volumen y energía (por ejemplo los de la suite Premonition con una contundencia percusiva bélica) sino aquellos en los que más de manifiesto se pone el ánimo de experimentación nada concesivo y que en el caso del tercer y cuarto movimiento de la suite que da título al disco, Ad Mortem y Ad Infinitum, son de una belleza hiriente (al menos algo cruje en mi interior cada vez que los escucho, y van unas cuantas veces).

Puede que con el tiempo vayan surgiendo nuevas ediciones con material de conciertos o inéditos de estudio pero hasta aquí lo que se daba. Como cierre de su carrera este disco puede desconcertar a algunos (si bien en algunas de las pistas fantasmas de sus discos más afamados habían destilado querencia por estas sonoridades más experimentales) pero también confortar a quienes disfrutamos con ellos y creíamos en su capacidad para seguir reinventando el estilo E.S.T.. Un estilo con copyright de Esbjörn Svensson, Magnus Öström y Dan Berglund. Y al escribir los nombres de Dan y Magnus me surge una pregunta: ¿Y ahora qué? Ojalá tengan una prolongada y fructífera vida musical en esta nueva (y forzosa) singladura porque, de momento, la de E.S.T. ha llegado a su punto y final.

Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente en
http://www.elclubdejazz.com/discos/est_leucocyte.html

miércoles, septiembre 03, 2008

Una cabezada (II)

Después de comprobar los efectos somníferos de la contemplación catódica (incluso cuando se encuentra en estado de off) la siguiente pregunta era: ¿qué tal para echar un sueñito? Al fin y al cabo recomiendan que la superficie no sea blanda.

martes, septiembre 02, 2008

La radio según Diego Manrique

El recientemente nombrado director adjunto de Radio 3 de Radio Nacional de España, Diego Manrique, escribe en su columna de opinión en el diario "El País" del 1 de Septiembre acerca del inicio de la nueva temporada radiofónica. No sólo la televisión modifica su parrilla, la radio también lo hace aunque habitualmente en menor medida. Sin embargo la emisora de la que se encuentra al frente junto a la directora Lara López afronta una temporada con cambios más que abundantes que llegan tras la barrida de personal a través del famoso ERE (Expediente de regulación de empleo) que ha jubilado a jóvenes periodistas veteranos de la Radio y Televisión pública. No voy a decir que resulte sorprendente (ya casi nada lo es y menos en opiniones procedentes de ámbitos de dirección/poder) el contenido de este artículo que describe la hipotética reacción de un periodista cuando su programa se ve suprimido de la programación. Describe la supuesta incredulidad inicial del afectado, seguida de súplicas, victimismo, ira... Si la emisora es "tolerante" y concede "esa cortesía al locutor" éste podrá despedirse de la audiencia en antena, eso sí algunos lo aprovecharán para "soltar sarcasmos", atacar "a los que creen únicos responsables de su desgracia", etcétera.

El caso de Radio 3 debe ser casi único en lo que se refiere a emisoras que hayan permitido a sus locutores despedirse o poner a parir al ente (el caso de Ramón Trecet y su "Diálogos 3" es buen ejemplo) porque lo habitual es que la despedida pase inadvertida para el oyente (sólo los muy fieles serán conscientes de que una voz ha desaparecido sin decir adiós). Sin embargo sorprende (insisto que relativamente) que en un momento en el que el ente público ha prescindido de buenos profesionales a muy temprana edad (desaprovechando el caudal de conocimiento del medio y de sus respectivos campos de especialización) Diego Manrique haga esta descripción tan negativa de quienes se ven en la tesitura de verse cesados de sus funciones profesionales y llegue a defender la necesidad de un "gabinete de atención psicológica" en las "grandes emisoras" para evitar que el profesional afectado "chapotee en su propia furia, que deteriore la imagen de la cadena". Defiende Manrique que "El mundo no se acaba con la desaparición de un espacio: pasan los directores, cambian los jefes de programas y los buenos profesionales vuelven a la superficie". Culmina su artículo con un ingenuo (¿?) deseo: "Al menos, quiero creer en esa teoría".

Diego Manrique parece obviar que este tipo de decisiones se toman en una mayoría de ocasiones no por motivos profesionales (criterios de programación, con sus aciertos y desaciertos) sino económicos y que en muchas ocasiones se chantajea al afectado con presiones de todo tipo (desde las más evidentes hasta las más sutiles) para aceptar las condiciones de la empresa que desea desprenderse de dicho profesional porque quiere prescindir de los trabajadores con mayor antigüedad (y más costosos, por lo tanto) y sustituirlos por otros más jóvenes con contratos muy precarios y además, y esto es fundamental, mucho más fáciles de controlar ideológicamente (¿con qué libertad puede trabajar alguien cuyo contrato es una mierda y pende de un hilo?).

Por supuesto que nadie es imprescindible y que somos "inquilinos, aparceros, huéspedes" del tiempo de radio pero esa realidad no puede encubrir las prácticas empresariales mezquinas que abundan en esos "grandes medios" en los que no estaría de más que la labor de ese "gabinete de atención psicológica" se centrara en los órganos directivos que ignoran a menudo la naturaleza e historia de la actividad y empresa que dirigen y olvidan, sin afectación de ningún tipo, que los seres humanos que conforman la plantilla son algo más que meras herramientas de una máquina de la que obtener pingües beneficios.

Es evidente que en ciertos momentos se debe afrontar una renovación de contenidos, que los programas y sus voces no son intocables, pero de ahí a describir un panorama en el que parezca que las decisiones se toman con rigor desde la dirección y que son los profesionales asalariados los incapaces de actuar con humildad y aceptación de los justos mandamientos de sus superiores me deja la imagen de un Diego Manrique muy alejado de la realidad o quizás con ganas de ajusticiar a quienes hasta hace cuatro días eran compañeros de emisora y ahora ni siquiera pueden ser sus súbditos.

RECTO GRANADA

Al encender la televisión me he encontrado con una reportera que trataba de describir un suceso luctuoso que ha tenido lugar en Granada. "Intenta matar a su madre" titulaba la información para llamar la atención de quienes como yo encendíamos en ese momento la televisión. Esos titulares permanecen durante todo el tratamiento informativo (con pequeñas variantes sobre su contenido) para retener a los recién llegados o a aquellos que zapean. Pero lo que de veras me ha llamado la atención y me ha mantenido absorto durante unos segundos (es la mayor atención que puedo prestar a este tipo de cosas) es que sobre el titular figuraban otras letras impresas que describían lo siguiente: "RECTO GRANADA". Por un instante he dudado: ¿estaba reconociendo la televisión la naturaleza misma que inspira ese tipo de periodismo o es que la pantalla de mi televisor es demasiado pequeña?

lunes, agosto 25, 2008

Post Data Olímpica III: Resaca

Un par de jugaditas de Rudy Fernández para el recuerdo:


Lo que ellos llaman "in your face"

Baile de salón

Y ahora, señoras y señores... ¡vamos con una ración doble de pasos de salida!:

Atención a la reacción del banquillo español ante los pasos de salida de Kobe Bryant (y de paso la perfecta posición del árbitro que... ups, no he visto nada)

Y ahora una de recibo el balón y me pongo a caminar by Lebron James

A falta de encontrar imágenes de la casita que Howard se construyó en la zona de España (lo que se conoce como tres segundos en la zona) esto es todo por ahora.

domingo, agosto 24, 2008

Post Data Olímpica II: Crónica

Así finaliza Quique Peinado (ex de la revista Gigantes del Basket) la crónica del partidazo en la edición online del diario Marca:

P.D.: No merece la pena manchar esta crónica hablando de los árbitros. Cortesanos, corruptos, sumisos. Sabían que eran pasos de salida y no los pitaban. Pero, para cerrar su propia ignominia, despidieron el partido con dos técnicas a España.

Artículo completo, mientras no cambien el link:
http://jjoo.marca.com/2008/2008/08/24/baloncesto/1219566575.html

Post Data Olímpica: ¡¡¡¡ PASOS !!!!

Fueron tantos los pasos de los yankees que terminaron por llegar a la costa de China. Esta imagen está tomada justo después de la final de los Juegos en una remota playa asiática donde encontraron a unos cuantos jugadores USAmericanos perdidos. Bueno... ellos y los árbitros de la manita.

¡Gracias campeones!

¡Qué grandes! Gracias por hacer de un madrugón de domingo un día inolvidable. Sois la leche. No se me ocurre cómo describir el partido que habéis hecho y lo que han tenido que sufrir estos tíos para ganaros. El día en que los árbitros piten para todos igual quizá incluso les ganemos. Pero mientras tanto seguiremos disfrutando con la mejor selección posible, con vuestra capacidad de lucha y vuestras genialidades. Gracias y ¡¡¡ENHORABUENA!!

viernes, agosto 22, 2008

Apuntes de basket olímpico


Varios apuntes tras el maratón de semifinales de basket de los Juegos Olímpicos:

- ¡Vaya añitos que estamos disfrutando los aficionados con los Gasol, Navarro, Rudy, Jiménez and company! Llegar en tres años a la final de un Mundial, un Europeo y unos Juegos Olímpicos está al alcance de muy poquitos. Otra cosa es que en el momento se reconozca (que algunos sí lo hacemos) porque algunos se pensaban que el resto del mundo jugaba a otra cosa. Ah, y hablo de los últimos tres años por no ponerme a mirar más atrás al bronce en el Europeo de Turquía o la plata en el de Suecia.

- Aíto, te quiero y "odio" a partes iguales. Pero lo de esa defensa en zona frente a Lituania no tiene nombre. ¡¡Romperle los esquemas a la selección que mejor te tira de tres con una defensa zonal!! Lo dicho, sin palabras.

- De acuerdo, son favoritos. Todo lo que no sea oro de USAmérica en la final sería una sorpresa. Pero aparte de por su espectacularidad y físico el juego de los yankees sigue lejos del glamour de aquel equipo de Barcelona 92.

- Una petición: aunque sería mucho pedir que el último día de competición a Estados Unidos les piten los pasos de salida (que ya es ironía que contra Grecia y contra Argentina los primeros pasos del partido pitados sean los de los equipos FIBA) no estaría de más que todos jueguen con las mismas normas. Que sí, que ya sé que asustan por su físico, pero si hay que denunciarlos en comisaría se les denuncia y punto.

- Carmelo, tu estupidez está a la altura de tu nivel como jugador. Tú mismo.

- Y el domingo café, cereales o lo que haga falta y a levantarse. Además, ahora que lo pienso, ¿no era el séptimo día cuando descansó? Pues como los yankees son God, a ver si suena la flauta.

jueves, agosto 21, 2008

Reflexión sobre el dolor nacional

No voy a descubrir a estas alturas mi aversión a los sentimientos de patria o raza, de pertenencia a una comunidad definida por sus rasgos faciales o incluida en un mismo espacio físico determinado como estado o nación. Resulta excluyente del otro, exacerba lo propio en detrimento de lo ajeno, jalea la presunta definición de lo propio como un motivo de orgullo comparativo. Dicho lo cual me resulta completamente estúpida la forzada cadena de pésames y condolencias con motivo del accidente aéreo en el aeropuerto de Barajas. Es muy probable que esa afección no sea más que el resultado de ese "ponerse en el papel del otro", es decir, no sentimos verdadera pena por el sufrimiento ajeno tanto como por la posibilidad de vernos en situación semejante.

El accidente se produjo en Madrid y, como capital de España, debe despertar en todos y cada uno de los habitantes del espacio común compartido y así denominado una sensación de unidad ante el dolor, debemos compartirlo como buenos compatriotas (aunque algunos directamente no lo fueran). Si el accidente se hubiera producido en Burdeos (por poner un ejemplo geográficamente cercano) las condolencias y el dolor serían accesorios, desde luego no obligados por la condición, en este supuesto caso, de patria ajena.

¿Qué sentido tiene, por ejemplo, que los deportistas que compiten con bandera española en los Juegos Olímpicos deban mostrar su dolor y solidaridad con los familiares y allegados de las víctimas y que, además, sean obligados a expresarse de manera compungida? ¿Qué pasaría si uno de ellos dijera que vale, que muy bien, que una putada pero que a él no le ha tocado y que todos los días muere gente por razones absurdas en el mundo y que no por ello tiene que alterar su estado de ánimo? Pero claro, son representantes de una nación en lucha con otras naciones y por lo tanto representantes de ellas (aunque tiendo a pensar más bien - y con mayor sentido en todo caso - que se representan a sí mismos, a sus egos).

Los estados necesitan generar sentimientos colectivos. Necesitamos cohesionar al rebaño y descartar la diferencia y, en este caso, la indiferencia. Así que, ¡vaya hijos de puta insensibles los del COI! No nos dejan mostrar nuestro dolor en Pekín, nuestro sentimiento de patria a media asta. Aunque eso no nos impedirá celebrar los oros, las platas y los bronces sobre el precio de los derechos humanos de muchos chinos (y tibetanos, ok) represaliados. Aunque, por qué no decirlo, nos importa una mierda si podemos dedicar nuestras medallas a los muertos en Barajas.

miércoles, agosto 20, 2008

Pensar

Cuanto más tiempo dedica uno a pensar qué hacer menos cosas hace. Ergo se podría deducir que quien menos piensa qué hacer más cosas hace. Lo cual sería un error porque los hay que lo único que hacen con no pensar es no hacer. Aunque tampoco por ello podríamos deducir que no hacer es un error. A veces no hacer es lo mejor que se puede hacer. Y eso es lo que he hecho después de pensar qué hacer: no hacer nada. Y ahí ya no sé si eso es bueno o malo. Mañana lo pensaré.

lunes, agosto 04, 2008

Una cabezada

Es lo que tiene la televisión. Que incluso apagada atonta.

sábado, agosto 02, 2008

¿Por qué me he levantado a las ocho?

Al despertarme he vuelto a caer en la cuenta de que no tengo nada que hacer, que estoy de vacaciones. Por hacer se pueden hacer muchas cosas pero una cosa es que estés obligado a hacerlas y otra que uno pueda decidir libremente qué hacer o qué no hacer. Hoy tomo yo las decisiones. La primera, absolutamente incomprensible, es haber puesto el despertador a las ocho de la mañana. Esa decisión no corresponde al ámbito del hoy, sino del ayer, pero tiene consecuencias hoy. ¿Por qué demonios he decidido despertarme a la misma hora a la que lo he hecho de lunes a viernes? Sobre mi conciencia siempre ha pesado esa (fatal) idea de que amanecer temprano te ayuda a aprovechar el día y que, de lo contrario, te arrepentirás de haberlo perdido. Pero, ¿perder qué? Que yo recuerde (y tengo muy mala memoria, por lo general) casi nunca he tenido un día inolvidable aprovechado desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche. Normalmente los hechos inolvidables duran segundos, minutos como mucho. El éxtasis del placer es, casi por definición, breve y fugaz. Por algo se cotiza como se cotiza. Si el placer fuera perdurable, tántrico, no estaríamos la mayor parte del tiempo quejándonos de nuestras vidas y sí dedicándonos a los placeres prolongados. Sin embargo son tan breves que apenas compensan las penurias atravesadas hasta llegar a ellos. Por eso muchos ya ni se molestan en follar al final del día. Están tan hechos polvo por la sufriente jornada que unos segundos de (posible) placer no compensan el esfuerzo de ponerse a ello.

Alguno pensará que mi problema es que pienso únicamente en el placer. Claro que los hay que entienden nuestro paso por este mundo como un camino de sufrimiento que se verá redimido en una eternidad gloriosa y paradisíaca. Como yo me proclamo enemigo del más allá prefiero centrar mis esfuerzos en el más acá y sufrir lo menos posible. Pero he llegado a la conclusión de que la búsqueda del placer (ergo quizá de la felicidad) en este mundo conlleva una infelicidad mayor que la de aquellos que asumen este valle de lágrimas o de los que ni siquiera entienden qué significa la palabra felicidad. Porque se llega a obsesionar uno de tal manera que los momentos placenteros terminan siendo tristes reflejos de lo que podrían ser. ¿Por qué? Porque mientras son sólo piensas en que dejarán de ser y en cuándo volverás a vivirlo de nuevo. Conclusión: en mí no existe el presente, sólo la obsesión por un futuro deseado que se desvanece al hacerse presente. Por ejemplo, cuando consigo ver a mi pareja, que lleva tres años lejos de casa buscándose a sí misma (dice), sólo puedo pensar en cuándo volveré a verla en vez de disfrutar del hecho de verla por el que estuve suspirando durante tanto tiempo. ¿Me entienden? Es como si al comer un helado delicioso el paladar se pusiera a llorar porque no sabe cuándo volverá a lamer uno igual. ¡Dichoso futuro! Si viviera más el presente. Al menos el presente es seguro, existe porque estoy en él. ¿Por qué dedico tantas horas al futuro cuándo ni siquiera sé si me tiene reservada plaza?

Hoy me he levantado a las ocho de la mañana. Todavía no sé muy bien para qué porque ahora es mediodía y ya no sé qué coño hacer todo el día. Sí, ya sé que en la vida se pueden hacer muchas cosas pero mi cerebro no ha sido educado para la posibilidad de disfrutar de todas ellas un día sí y otro también. ¿Hubiera pasado algo si me hubiera quedado en la cama hasta las doce? ¿Qué gran posibilidad hubiera perdido por ello? Si me hubiera levantado a las doce hubiera tenido muchos más sueños que los que he tenido. Además, los que se tienen durante el sueño extra son flipantes. Por lo general son terribles pero algunos pagan por ver eso en el cine o jugar a eso con un videojuego. Así que hubiera sido todo mucho más emocionante.

¿Qué es mejor en verano, el látex o el viscolátex? Tengo un colchón que, como las monedas, tiene cara y cruz. Como sudo como un cerdo por las noches me he puesto a buscar en Google qué lado del colchón es mejor para el verano y cuál para el invierno. En realidad esta duda es una gilipollez porque la respuesta no está en la red, la respuesta está en darle la vuelta al colchón y probar. Que sudo más, vuelta otra vez, que sudo menos, pues ya está, solucionado. Le pongo un papelito al colchón por cada lado y listo. Tú invierno y tú verano. Pues en esas estoy. Me da tanta pereza darle la vuelta al colchón yo sólo que prefiero navegar por la red y buscarlo. Es increíble la cantidad de gente que ha dedicado su tiempo ha escribir sobre las bondades de látex y del viscolátex. ¿Puede haber algo más aburrido? (aparte de un tipo que se lo está leyendo para buscar la solución en vez de darle de una vez la vuelta al colchón y punto).

Lo primero que he hecho al levantarme ha sido ventilar la casa. Esa es una buena razón para levantarse temprano en verano. Si ventilas a las diez corres riesgo de desertificación del hogar. Así que al menos a las ocho te aseguras que el viento fresco te seque el sudor de la noche (¿será por el viscolátex o será por el látex?). Lo malo del verano en mi casa es que el fresquito no dura porque aunque cierre las persianas se va recalentando hasta que casi es mejor salir a la calle. Y no, no tengo aire acondicionado, que dicen que es malo para el planeta y me seca la garganta. Aunque la verdad, para lo que utilizo la voz. Como no hable con las paredes no sé a quién le va a importar que tenga la voz ronca. Por lo menos la conservo en condiciones para pedir la prensa cada mañana. Aunque tampoco me hace falta, al fin y al cabo me la guardan y compro cada día los mismos periódicos. Por cierto, acabo de leerlos. ¿Por qué leo cada día la prensa? Acabo siempre con una sensación angustiosa que me obliga a levantar la persiana para mirar si fuera las cosas siguen en su sitio. Y mira que han caído torres pero en mi calle lo único que cae ahora es el fuego abrasador del sol. No pasa nada, ni siquiera los gatos callejeros se asoman a estas horas. Seguro que están durmiendo sin despertador.

Podría irme de viaje pero me da una pereza enorme. La última vez que cogí un autobús (no tengo coche, no tengo carné) para irme de vacaciones (sólo, mi pareja entonces empezó a buscarse) me tocó una enorme señora a mi lado que subió con una bolsa (también enorme) de frutas y verduras. Aquello fue como los cerdos que van al matadero, aplastado contra el cristal y sin posibilidad de movimiento. Además la señora se quedó dormida en cuanto el autobús comenzó a moverse. Siete horas oliendo a huerta chamuscada (el sol caía expresamente sobre la bolsa de la señora) y sin poder mover un músculo. Menos mal que el cuerpo se defiende y que mi culo fue cambiando de posición cada poco. No es que yo lo moviera a conciencia, era imposible por espacio, pero me han contado que el culo es así, inquieto por naturaleza y que al moverse, a milímetros, evita males mayores, heridas por atrofia. Cuando llegamos al destino le pregunté a la señora si podía darme un poco de su parrillada de verduras. Me miró con mala cara. Y salimos todos del autobús. Me hubiera gustado que el destino fuera un matadero, al fin y al cabo había mucho cerdo ahí dentro. Fui consciente al respirar en el exterior.

En fin, que no me apetece perder mis vacaciones de viaje por ahí. Y más ahora que está todo infestado de gente y que donde más tranquilo se puede estar es en la ciudad abandonada. Pero, lo que no termino de tener muy claro es por qué me he levantado a las ocho de la mañana. ¡Con la de horas que quedan para volver a la cama! De momento le daré la vuelta al colchón. Y luego ya veremos.

© Carlos Pérez Cruz

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