Busca en "Carlos Crece"

martes, octubre 05, 2010

TriEz


Agridulce. Se me viene a la cabeza de primeras este adjetivo mientras paladeo con inmenso placer auditivo el primer encuentro discográfico de los tres nombres que, por distintos motivos, forman (para mí) la delantera del Jazz español en este país: Ramón López por su increíble libertad y gloriosa locura como improvisador gestionada desde el "exilio" parisino; Agustí Fernández como compendio de los lenguajes pianísticos más experimentales del siglo XX (y XXI, claro); Baldo Martínez por haber mostrado otro posible Jazz folclórico en España más allá del Flamenco-Jazz. Evidentemente lo dicho es una pincelada somera y reduccionista de unas trayectorias personales llenas de matices que para los aficionados son un manjar casi inabarcable, siempre enriquecedor. Por fortuna hay cantera haciendo música muy notable pero los tres, que viven en la década de sus cincuenta (Ramón ingresará en ella en agosto del año que viene), están en el momento de sentar cátedra con su música. No por vanos virtuosismos sino por justamente lo contrario: por saber de dónde quitar excesos para quedarse (y quedarnos) con lo fundamental y hacer Música.

Decía agridulce el regusto que me deja este disco no por la música (excelente) sino por el futuro que le adivino a su difusión. Seré breve con mis dolencias dado que merece más hablar de la Música que de sus avatares. El disco fundacional del trío entra en el catálogo de Universal (a través de su filial Emarcy) pero no siempre son las multinacionales las mejores difusoras de sus productos "menores". Por otro lado la música está a tal nivel que el trío es, sin duda, carne de exportación internacional (tal como está ahora la economía España ¡¡¡necesita exportar!!! ¡¡¡¡Que el Arte rebaje nuestro déficit fiscal!!!!) pero me temo que, como siempre, en tierras ibéricas pasará inadvertido fuera de los círculos de la causa. Y ya no lloro más (podría). Hablemos de Música.

Cinco improvisaciones colectivas, dos partituras de Ramón López, una de Baldo Martínez y versiones de Lonely Woman de Ornette Coleman y de Anònim de David Mengual son el material que nos proporciona su paso por el estudio de grabación. Resulta cuando menos curioso que no aparezca la firma de Agustí Fernández (experimentado compositor) pero no resulta relevante, máxime cuando estamos ante un trabajo en el que impera la improvisación y en el que las composiciones, al margen de las versiones, son más bien ambientales y abiertas (casos de Bhimsen Joshi y Spirit of the mbira de Ramón López) o rítmicas (la fragmentaria Locura otoñal de Baldo Martínez). Priman las texturas y los juegos sonoros (con el ya tradicional tratamiento percusivo y arpístico de las cuerdas del piano; también se percuten las del contrabajo) sobre las estructuras y hay tanto espacio para un cierto lirismo intimista - que tan brillante resultara en el Aurora de Agustí con Ramón López y Barry Guy en 2006 - como para un lenguaje más nervioso y obsesivo. En esta última línea se encuentra la Pasión intacta que surge de la libre improvisación colectiva que, sin embargo, tiende por lo general a una mayor contención, a una tentativa más o menos melódica y atonal, especialmente lograda en la bellísima Belle de Jour en la que el piano de Agustí guía melódicamente mientras Baldo responde con un precioso y (muy) cálido sonido del contrabajo. Ramón, que ha hecho la llamada introductoria con los tambores, va construyendo una estructura rítmica con la tabla india (más el apoyo colorista de los platos) que va y viene hasta desvanecerse en un ejercicio de sutileza que impregna esta maravilla.

La experiencia con la música india (y en la India) de Ramón López hace tiempo que enriqueció su sonido (en este disco con homenaje incluido al octogenario cantante Bimshen Joshi) así como su experiencia con la música africana (y en África) con Joachim Kühn y Majid Bekkas (con dos ediciones discográficas y en espera de una tercera ya grabada) que nos ha permitido otro momento mágico en este disco con Spirit of the mbira en el que incorpora la mbira (o kalimba, quizá su más conocida denominación), un instrumento de láminas que se pulsan con los dedos sobre una caja de resonancia que en este caso cuenta con el "arpa" de Agustí como marco sonoro en una primera parte que suena a nana (también Baldo acompaña discretamente dándole sentido armónico a la música) hasta que, de pronto, tras detenerse, se establece un juego rítmico con tres niveles: el de un excitado, percutido y rasgado contrabajo de Baldo y el del piano de Agustí Fernández que percute igualmente con cada vez mayor nervio hasta casi retirarse cuando Baldo toma el arco. El tercer nivel lo trabaja Ramón López sobre los tambores con una insistencia circular aparentemente disociada de sus compañeros.

Hay muchas más aristas y rincones dignos de atención en este primer disco de TriEz pero, por encima de todos ellos, permanece el placer que una escucha exigente (audición activa y atenta) proporciona y en la que resuenan e identifican las identidades de tres músicos díscolos e inconformistas que se han encontrado en un momento muy oportuno de sus carreras.

© Carlos Pérez Cruz
Publicado originalmente aquí.

2 comentarios:

jesus dijo...

mon amie palois antoine a estas horas y tras comunicarle la inclusion de un lonely woman debe de andar loco por escucharlo. :-)
gran trio y "vendible" (me refiero pirineos arriba). tanto ramon como agusti tienen bastante cartel en ciertos circulos. habra que ver como recibien el disco en publicaciones como improjazz que no suele ahorrar elogios tanto alos discos com0o a los conciertos festivlaeros de agusti bien sea con guy, con parker o con otros proyectos ocasionales.

Carlos Pérez Cruz dijo...

Es inevitable acordarse de Antoine cada vez que aparece un "Lonely Woman"...

Hablando de Improjazz, precisamente su director, Philippe Renaud, firma las notas del libreto de "Valencia", el sexteto de Ramón..

Free counter and web stats