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domingo, octubre 24, 2010

La rotonda existencial

Tiene razón la alcaldesa de Iruñea - Pamplona (y futura presidenta del gobierno de Navarra), Yolanda Barcina, cuando afirma que Juan Pablo II "dejó una huella imborrable en el siglo XX tanto para creyentes como no creyentes". Para creyentes católicos, seguidores de la iglesia vaticana, lo imagino como la máxima representación en la tierra de su adorada divinidad y voz cualificada en la normatización moral de sus vidas. Para no creyentes (religiosos), entre los que me incluyo, fue la encarnación máxima de una institución que procura incidir de manera decisiva sobre la vida de las personas (no sólo de su feligresía) con una clara vocación de determinación colectiva de la humanidad en contradicción con la libertad a la que como seres humanos deberíamos aspirar. Es, sin duda, una figura relevante la de Juan Pablo II en la historia del siglo XX, un actor no menor de una época de enormes luchas (y guerras) ideológicas por el poder en las que la institución que él representaba no fue inocente.

Escultura de Juan Pablo II instalada en Pamplona

La ciudad polaca de Torun (que formaba con Pamplona una candidatura conjunta para obtener la capitalidad europea en 2016) solicitó la cesión de suelo para instalar en Pamplona una escultura de Juan Pablo II idéntica (ni siquiera es una creación original) a otra expuesta en Torun. El Ayuntamiento que preside Barcina cedió ese espacio público para la instalación de esa réplica que la alcaldesa dijo aceptar "como ciudad abierta que somos". Un argumento que convendría y se podría contrastar en materia religiosa si la figura escultórica para la que se pidiera un espacio público fuera la de, por ejemplo, algún ayatolá.

La imagen de Juan Pablo II se encuentra situada en el centro de una rotonda en la calle del Monte Monjardín. Dos rotondas más allá es bien visible otra imagen católica instalalada en el seminario pamplonés, la de un Cristo elevado sobre un montículo de tierra. Entre medias de ambas se encuentra otra rotonda frente al colegio de las Ursulinas de Pamplona. ¡Qué gran oportunidad para instalar en ella una imagen del ayatolá Jomeni! De ese modo se evitaría el monopolio católico de la calle y se demostraría la "ciudad abierta que somos".

Como conductores podríamos llegar a la rotonda con la imagen de Juan Pablo II y una vez dentro de ella podríamos elegir tomar la salida de la avenida de Juan Pablo II (sí, de la rotonda se puede tomar esa dirección) o bien dirigirnos hacia el ayatolá Jomeini (procuraríamos también denominar con su nombre el tramo de la calle entre rotondas). Dos salidas, dos confesiones religiosas. Una tercera salida, en aras de la pluralidad, podría ser la de la calle del Ateísmo culminada con algún monumento de carácter profano y una cuarta salida debería contar con un control de alcoholemia permanente de la policía foral para conductores nihilistas e incapaces de encontrar respuestas existenciales en la circulación de la rotonda.


Montículo sobre el que se encuentra la imagen de Cristo en el seminario pamplonés.

Visto el regalo de nuestra ciudad hermana en la fallida candidatura cultural y una vez fuera de la carrera por la capitalidad cultural compartida uno se plantea, ¿cuál habría sido la propuesta artística durante el año 2016? ¿Intercambio de imágenes sagradas entre ambas ciudades? ¿Una integral de Kyries? ¿Rock cristiano? ¿Performances de procesiones del Corpus Christi?

2 comentarios:

Jorge dijo...

Sí y no. Estoy de acuerdo con su reflexión, pero a la vez, no. Me explico. ¿Por qué reduces salidas de la rotonda a manifestaciones religiosas y/o espirituales representadas por estatuas a cristianos, musulmanes, ateos y nihilistas? Reconozco que pueden ser manifestaciones más o menos mayoritarias, pero considero que es un desprecio a religiones como la judaica, la maradoniana, jeiidismo con su fuerza, el belluccismo (del que soy cabeza visible de su iglesia), hinduismo, budistas, pastaforistas, absurdistas, unicornistas rosas, etc. Todas ellas tienen derecho a su estatua en Iruñea y su salida de la rotonda.

Y si esto no puede ser, pues ninguna que es la solución que más me gusta a mí tanto en temas de rotondas como en subvenciones, calendarios o campañas publicitarias.

P.S. La palabra de verificación ha sido "trol". Una señal de que me olvidaba todas las religiones que aparecen en la "Dragonlance" y que tan buenos momentos me han hecho pasar.

Carlos Pérez Cruz dijo...

¿Y no te acojona que el sistema te la haya proporcionado? Así como que Google sepa exáctamente qué querías buscar... miedooooo

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