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viernes, mayo 18, 2012

Casi, Jorge, casi.

En alguna ocasión me he preguntado (cosas del ego): ¿Qué haría si me concedieran un premio? ¿Lo recogería? ¿Lo rechazaría, porque a mí los premios...? ¿Iría y lanzaría una larga perorata sobre la llegada del apocalipsis social después de recogerlo? ¿Contra el gobierno? ¿Subiría al estrado y pronunciaría un escueto "gracias" y me marcharía? Claro, todas estas dudas eran hijas de la fantasía. ¿Quién iba a darme un premio a mi? ¿Por qué? (Al menos esta última pregunta me sitúa en la esfera de los grandes pensadores de la Historia).

Y hete aquí que me han despertado del sueño y que en ese abrupto susto que significa abrir los ojos me he encontrado con el primer premio de mi vida. (¿Por qué no me dejan dormir? ¡¡Quiero dormir!! Y, sobre todo, quiero que acaben las malditas obras que desde el año pasado aniquilan mi sueño a golpe de martillo y taladro - o de gorgoritos de andamio a lo Bustamante... o ¡Sergio Dalma! -. Mi vida es una continua obra, pero lo mío no es puro teatro). El culpable es el amigo Jorge. Digo amigo, aunque nunca nos hemos visto en persona. Qué mundo tan raro este en que los amigos tienen cara de libro y las personas no leen.

Jorge tiene un blog. Y su blog ha recibido un premio. Y ese premio le obliga a premiar. Y en esa obligación (los premios no son otra cosa que obligaciones adquiridas sin haber rellenado impreso alguno) ha decidido que lo de obligar con amigos es siempre mejor. Así que se ha puesto a obligar y me ha obligado. Qué majo él, que dice que el mío es uno de sus cinco blogs favoritos. Todo un detalle, se dirá. Ay, que los premios siempre tienen veneno.

Para empezar este premio está condicionado a blogs con menos de 200 seguidores. Ergo Jorge ha puesto en evidencia la insignificancia e irrelevancia del mío. Gracias. Se acabó el efecto óptico que hizo pensar a millones de personas que visitaban un blog influyente, relevante. Dejen de perder el tiempo por aquí. Las visitas eran la suma de mis CTRL + F5 compulsivos.

Dice Jorge: "Casi sin dudarlo, uno de mis blogs favoritos". Muy sutil, Jorge, muy sutil. ¿Cómo fue ese momento de duda? ¿Por quién o por qué dudaste? ¡Confiesa tu duda! ¡¡Confiesaaa tu duda, Jorge!! ¿Por quién casi - sólo casi - me dejas fuera de tu lista de blogs favoritos?

¿Qué encuentra Jorge en mi blog? "Jazz, política, reflexión, opinión, humor, algo de tristeza, mucha música buena... delicatessen". ¿Algo de tristeza? ¿Me estás llamando triste, Jorge? ¿Apocado? ¿Tristón? ¿Chungo? ¿Waterparty? ¿Melón? ¿Cenizo? ¿Mustio?

Qué lástima, Jorge. Con lo bien que íbamos. Y yo que pensaba que nunca tomarías ese vuelo con rumbo a París, que te quedarías conmigo en tierra, haciéndome reír como solías; haciendo que compartiera tus historias, leyéndolas en alto a S. Desintoxicándome de tanto veneno con tu humor chorrazo, que es como un tratado de nuestro absurdo cotidiano e íntimo. Con esas ilustraciones que son golpes de efecto narrativo en tu humor - trama. Qué lástima. Con lo chachi que me lo hiciste pasar. Tenías talento. Perder el tiempo entre los mil matices de gris era invertir en bonos alma. Y resulta que todo eso no era más que casi, Jorge, casi.

3 comentarios:

Jorge dijo...

La duda es buena y el casi se escapó como expresión, no por exclusión... porque a usted no podría excluirlo de mi mundo absurdo y tontuno de aventuras irrelevantes y muchos con historia.

Su blog es de mis favoritos, sin casis ni miros, y no quiero que esta brecha que se abre entre nosotros (¿tenía un vuelo a París?) pueda acabar llevándonos a lugares que ninguno de los dos queremos (se ha dejado mi admiración por un blog tan bien escrito, con sus comas, acentos y esdrújulas que provoca mis plas plas y mis ooooooh).

¿Podemos reconducir esto? ¿Seguir donde estábamos? Soy limpio y no hablo en los conciertos.

Y como no quiero que esta polémica se enquiste, haré pública expiación de ese casi... o regalo de compensación... o concierto homenaje...

Lo del absurdo cotidiano e íntimo me ha llegado al alma...

Carlos Pérez Cruz dijo...

Bien Jorge, siempre y cuando me asegures, de veras, que cierras el pico en los conciertos y que no estornudas de forma estentórea cuando la música llega al pianiiiiiisssimo... No te lo vas a creer. Pero vengo de un concierto donde el mismo tipo que la semana pasada estornudó (pero que estornudó, vamos) cuando acababa un tema (jodiendo el clímax, claro), ha vuelto a hacerlo. ¿Será cosa de mi inconsciente que es muy cabrón o es que ese tipo existe y es muy ídem? ¡¡Lo ha vuelto a hacer!!

Qué mundo, Jorge, qué mundo...

Jorge dijo...

Existen... y vienen a por ti, Barb... digo, Carlos.

Un día de estos hablaré de mi experiencia en cines / conciertos... aun recuerdo aquellas dos abuelas comentando lo bonita que era la vajilla que salía en la película "The Queen".

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