En los libros que hoy leo suena Mozart en el piano o canta Billie Holiday entre el humo. Mientras en mi casa se escucha la música del vecino. Es un ritmo invariable, repetitivo y grave. La música del tiempo en que vivimos.
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miércoles, febrero 27, 2008
Música del tiempo
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De mosquitos
En la selva de mi ventana dos parejas de mosquitos copulan. Él se agarra a las caderas de la mosquita mientras ella continua sus labores. Es sorprendente lo animales que somos.
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De gatos
Contemplo curioso a Garfi. Con su lengua de estropajo limpia minuciosamente entre uña y uña de una de sus patas. Prosigue más tarde por el resto y vuelve a apoyarse sobre mi costado para seguir con el sueño antes interrumpido. Dentro de un rato se despertará, beberá agua y comerá algo. Reclamará mi compañía. Se quejará si no se la doy, jugará si le atiendo y dormirá después de haberse limpiado de nuevo. Quizá es que la felicidad era sólo eso.
martes, febrero 26, 2008
Reflexiones sobre el debate (¿?) Rajoy-ZP
- España consolida con el beneplácito de las grandes empresas de comunicación el sistema bipartidista (PP - PSOE). Las inmensas minorías quedan excluidas y su aportación ideológica ninguneada. Se ruega cambio urgente en la ley electoral pensada para los tiempos de gobierno de la UCD y el contento del nacionalismo "periférico".
- Medios de Comunicación: el gremio de periodistas se humilla y acepta condiciones inaceptables para cualquier profesional con un mínimo de dignidad profesional. De las ruedas de prensa de "no se admiten preguntas" al debate con periodista marioneta. Los despliegues de previo y post, más dignos de la farándula futbolera, denigran la seriedad (¿?) de lo político y la fiabilidad del periodista.
- Un debate no es una confrontación de monólogos, es una exposición de ideas que se contraponen y contrastan. Y a poder ser ideas basadas en datos ciertos.
- Zapatero demostró ser una persona con muy poca cualificación. Blando, dubitativo, incapaz de responder a preguntas concretas del candidato Rajoy. La misma tibieza con la que ha presidido el país en muchos momentos de su legislatura presidencial.
- Rajoy debe confiar en la falta de memoria del ciudadano. Su propuesta es extrema derecha pura y dura. Su insistencia en la inmigración (propia de Le Pen y otros especímenes) y su descalificación continua hacia Zapatero le inhabilitan (si es que no lo estaba ya). La acusación de "agresión a las víctimas" lamentable. En baloncesto, técnica descalificante.
- ¿Quién ganó el debate? ¿Rajoy o Zapatero? ¿Es eso todo lo que se debe extraer de un debate? Convertir un debate en un combate excluye la valoración de ideas. En el boxeo ganó Rajoy, en las ideas perdieron ambos.
- Medios de Comunicación: el gremio de periodistas se humilla y acepta condiciones inaceptables para cualquier profesional con un mínimo de dignidad profesional. De las ruedas de prensa de "no se admiten preguntas" al debate con periodista marioneta. Los despliegues de previo y post, más dignos de la farándula futbolera, denigran la seriedad (¿?) de lo político y la fiabilidad del periodista.
- Un debate no es una confrontación de monólogos, es una exposición de ideas que se contraponen y contrastan. Y a poder ser ideas basadas en datos ciertos.
- Zapatero demostró ser una persona con muy poca cualificación. Blando, dubitativo, incapaz de responder a preguntas concretas del candidato Rajoy. La misma tibieza con la que ha presidido el país en muchos momentos de su legislatura presidencial.
- Rajoy debe confiar en la falta de memoria del ciudadano. Su propuesta es extrema derecha pura y dura. Su insistencia en la inmigración (propia de Le Pen y otros especímenes) y su descalificación continua hacia Zapatero le inhabilitan (si es que no lo estaba ya). La acusación de "agresión a las víctimas" lamentable. En baloncesto, técnica descalificante.
- ¿Quién ganó el debate? ¿Rajoy o Zapatero? ¿Es eso todo lo que se debe extraer de un debate? Convertir un debate en un combate excluye la valoración de ideas. En el boxeo ganó Rajoy, en las ideas perdieron ambos.
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lunes, febrero 25, 2008
Insensible
A primera hora de esta mañana he recibido el siguiente mensaje: 'Tu pareja ha abandonado Vodafone por lo que ya no tienes a2. Recuerda que ya puedes formar un nuevo a2 gratis del 4/2/08 al 11/3/08'. Así, tal cual, sin rodeos. Tienen los lunes una pátina gris y tristona a la que, sin duda, este mensaje ha contribuido inesperadamente. Porque uno espera que si su pareja le abandona (encima a través de terceros) se lo diga al menos un viernes, que así tiene el fin de semana por delante para ponerse en el mercado "gratis" para buscar una nueva "a2" (tampoco me importaría un a3 o a4 pero no sé si lo de la poligamia está prohibida sólo para inmigrantes o para todos, según el contrato de Rajoy). Pero lo que quizá más me preocupa del mensaje es que, o tiene carácter retroactivo o lo he recibido tarde. Entre el 4 de Febrero y el 11 de Marzo puedo buscar una nueva "a2 gratis". Dado que yo he recibido el SMS a 25 de Febrero es probable que en el mensaje me esté diciendo que desde el día 4 de febrero soy oficialmente un cornudo. Lo que no tengo tan claro es por qué sólo es gratis hasta el 11 de Marzo. ¿Me pedirá entonces perdón? ¿Volver acaso? Por cierto, una novia mía cumplía años ese día. ¿Qué tendrá ella que ver en todo esto?
Dicho lo cual, no son maneras.
Dicho lo cual, no son maneras.
miércoles, febrero 20, 2008
Miro la vida pasar
A pesar de que mis ojos se fijen en un punto, de que mi mente permanezca anclada en la nada, de que el aire que respiro siga siendo el mismo cada hora, de que el polvo se mantenga en suspensión, de que tu mirada sea la misma, de que te quiera a ti, y sólo a ti, y a nadie más que sólo un poquito, de que el periódico diga hoy lo de ayer y mañana, de que el frío me paralice en esta silla, de que las canciones lo digan hoy con menos palabras, de que tu distancia sea mi ruina, de que tu compañía no sea otra, de que suene igual el timbre, de que las horas señalen siempre las agujas, de que el vecino vuelva a llegar a casa, de que la historia no avance, de que la divagación sea certera pero infinita, de que le demos vueltas a la rueda, de que la bocina suene en el atasco, de que la obra nunca termine, de que los problemas no sean otros que los mismos, de que pensar no tenga fin, de que esperarte sea eterno, de que dejemos para mañana lo que no haremos pasado, de que todo esté siempre por empezar, de que el reloj sea de arena reversible. A pesar de que la vida pasa, no se detiene.
© Carlos Pérez Cruz
© Carlos Pérez Cruz
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Reflexiones
Faltaría a la verdad si dijera que me asombra lo que se está diciendo/escribiendo sobre los diversos altercados en el ámbito universitario español ante la presencia de políticos que acuden a impartir supuestas conferencias. Faltaría a la verdad porque el asombro en esta sociedad de la (perversa) comunicación no tiene cabida una vez te expones a ella largamente. Expondré una serie de cuestiones al respecto.
- El uso de la violencia, sea ésta verbal o física, anula la legítima defensa de unas ideas y valores.
- ¿Por qué la universidad cede su espacio para mítines políticos (conferencias las llaman) en fechas electorales como las que nos encontramos? (Siendo, además, esta una época de exámenes parecen poco dirigidas al alumnado).
- ¿Cómo es posible que los detenidos por este tipo de altercados sean acusados, entre otras cosas, de terrorismo? Por insultos y empujones medio país (sino más) tendría ese antecedente penal.
- ¿Desde cuándo está permitido el acceso a policías nacionales de paisano al recinto universitario?
- ¿Por qué no voy a poder considerar, como ciudadano libre (¿?), que ciertos políticos "legitimados" son fascistas, neofranquistas y asesinos? (Lean el editorial de "El País" de hoy).
- ¿Por qué quienes acuden a protestar a estos actos son incapaces de mantener la compostura y no entrar a provocaciones de secretas y seguridad privada?
- ¿Por qué los medios de comunicación son incapaces de ir más allá de lo evidente y hacerse preguntas como, por ejemplo, por qué se acusa a personas que ni siquiera estuvieron allí o cualquiera de las preguntas anteriormente formuladas?
Me temo que, tras lo aquí expuesto, puedo ser acusado de connivencia con el terrorismo y, por lo tanto, de kaleborrokalari virtual. Pero también me temo que cuando resulta tan fácil ponerse a defender lo explícito nos olvidamos de unos cuantos implícitos tan necesarios para la buena salud de una ¿democracia?
- El uso de la violencia, sea ésta verbal o física, anula la legítima defensa de unas ideas y valores.
- ¿Por qué la universidad cede su espacio para mítines políticos (conferencias las llaman) en fechas electorales como las que nos encontramos? (Siendo, además, esta una época de exámenes parecen poco dirigidas al alumnado).
- ¿Cómo es posible que los detenidos por este tipo de altercados sean acusados, entre otras cosas, de terrorismo? Por insultos y empujones medio país (sino más) tendría ese antecedente penal.
- ¿Desde cuándo está permitido el acceso a policías nacionales de paisano al recinto universitario?
- ¿Por qué no voy a poder considerar, como ciudadano libre (¿?), que ciertos políticos "legitimados" son fascistas, neofranquistas y asesinos? (Lean el editorial de "El País" de hoy).
- ¿Por qué quienes acuden a protestar a estos actos son incapaces de mantener la compostura y no entrar a provocaciones de secretas y seguridad privada?
- ¿Por qué los medios de comunicación son incapaces de ir más allá de lo evidente y hacerse preguntas como, por ejemplo, por qué se acusa a personas que ni siquiera estuvieron allí o cualquiera de las preguntas anteriormente formuladas?
Me temo que, tras lo aquí expuesto, puedo ser acusado de connivencia con el terrorismo y, por lo tanto, de kaleborrokalari virtual. Pero también me temo que cuando resulta tan fácil ponerse a defender lo explícito nos olvidamos de unos cuantos implícitos tan necesarios para la buena salud de una ¿democracia?
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martes, febrero 19, 2008
Centochiodi (Ermanno Olmi)

Siempre es más lo que no sabemos que lo que sabemos. Incluso para el sabio, el experto o el opinador profesional. Y yo no sabía de Ermanno Olmi y por fortuna ya tengo un nuevo "Punto de Vista" sobre la vida a través del cine. Olmi, a sus 76 años, anuncia su adiós al cine de ficción para concentrarse en el documental. Sin embargo su última ficción, Centochiodi (Cien Clavos), tiene la naturaleza documental de la denuncia y el retrato de la extinción, a marchas forzadas, de la sociedad de lo humilde y el tiempo natural.
En tiempos en que cualquier pancartero es considerado radical, en los que lo radical es gritar para acallar otras voces, Olmi plantea desde el silencio y la búsqueda de la persona la más radical de las protestas. Es cine de denuncia sin alaridos, es un mensaje rotundo y concreto que admite pocas interpretaciones. Es el cine de la derrota más honrosa (el profesor sabe que terminarán por echarles de allí) pero que mantiene la esperanza (algún día la naturaleza se revolverá por todo lo que nos hemos hecho).
La sinopsis puede aparentar simplismo. Un profesor de filosofía de una facultad universitaria decide romper con su pasado y su prometedor futuro para encontrarse consigo mismo (presente). Clava cien clavos a los cien libros que contienen "toda la sabiduría de la humanidad" y que el cura que los custodia considera sus más "íntimos amigos". Huye del mundo previsible de su carrera profesional, se deshace del coche, de sus tarjetas de identidad (precisamente al romperlas y buscarse está más cerca que nunca de tener una) y termina reconstruyendo una caseta casi derruida junto al río en una zona de asentamientos de gentes humildes que conforman una pequeña y unida comunidad. (Curiosamente un argumento que puede recordar a la actualmente en pantalla Into the wild (Hacia rutas salvajes) de Sean Penn pero tratado con enormes diferencias).
El protagonista tiene una evidente semejanza física con Jesucristo y como tal será conocido entre sus nuevos vecinos. Habrá quien vea en el mensaje del film un ataque radical contra cualquier tipo de religión: 'La verdad es que la religión no salva al mundo. No lo hace un mundo mejor' 'Dios no habla con los libros. Los libros sirven a cualquier poder o a cualquier Dios' ' Dios es el "massacratore" del mundo. No ha salvado ni a su hijo de la cruz' ' El día del juicio será Dios quien deberá rendir cuenta por todo el sufrimiento del mundo'. La religión como máxima expresión de la manipulación de las vidas humanas, como argumento para la confrontación y la guerra, como opio para el olvido de lo verdaderamente importante: estamos vivos. La gran revolución de este Jesucristo es íntima, es la búsqueda de lo que nos hace seres humanos desde la humildad y la sencillez. No es una revolución de masas (derrota) pero sí de la persona (esperanza).
La crítica religiosa es crítica al pensamiento condensado en un libro que da lugar a un movimiento, a una teoría, a una conspiración doctrinal y manipuladora, que impide la propia naturaleza del ser humano, la del individuo que convive y colabora desde el propio ser. 'Todos los libros del mundo no valen lo que un café con un amigo' ni lo que 'el calor de una caricia'. Es la denuncia de la corrupción, de la discusión vana, de la imposición del envoltorio sobre el contenido (el propio profesor hace arder las hojas de su esperado tratado filosófico).
Hermoso cine de nuestra derrota para alimentar la esperanza.
En tiempos en que cualquier pancartero es considerado radical, en los que lo radical es gritar para acallar otras voces, Olmi plantea desde el silencio y la búsqueda de la persona la más radical de las protestas. Es cine de denuncia sin alaridos, es un mensaje rotundo y concreto que admite pocas interpretaciones. Es el cine de la derrota más honrosa (el profesor sabe que terminarán por echarles de allí) pero que mantiene la esperanza (algún día la naturaleza se revolverá por todo lo que nos hemos hecho).
La sinopsis puede aparentar simplismo. Un profesor de filosofía de una facultad universitaria decide romper con su pasado y su prometedor futuro para encontrarse consigo mismo (presente). Clava cien clavos a los cien libros que contienen "toda la sabiduría de la humanidad" y que el cura que los custodia considera sus más "íntimos amigos". Huye del mundo previsible de su carrera profesional, se deshace del coche, de sus tarjetas de identidad (precisamente al romperlas y buscarse está más cerca que nunca de tener una) y termina reconstruyendo una caseta casi derruida junto al río en una zona de asentamientos de gentes humildes que conforman una pequeña y unida comunidad. (Curiosamente un argumento que puede recordar a la actualmente en pantalla Into the wild (Hacia rutas salvajes) de Sean Penn pero tratado con enormes diferencias).
El protagonista tiene una evidente semejanza física con Jesucristo y como tal será conocido entre sus nuevos vecinos. Habrá quien vea en el mensaje del film un ataque radical contra cualquier tipo de religión: 'La verdad es que la religión no salva al mundo. No lo hace un mundo mejor' 'Dios no habla con los libros. Los libros sirven a cualquier poder o a cualquier Dios' ' Dios es el "massacratore" del mundo. No ha salvado ni a su hijo de la cruz' ' El día del juicio será Dios quien deberá rendir cuenta por todo el sufrimiento del mundo'. La religión como máxima expresión de la manipulación de las vidas humanas, como argumento para la confrontación y la guerra, como opio para el olvido de lo verdaderamente importante: estamos vivos. La gran revolución de este Jesucristo es íntima, es la búsqueda de lo que nos hace seres humanos desde la humildad y la sencillez. No es una revolución de masas (derrota) pero sí de la persona (esperanza).
La crítica religiosa es crítica al pensamiento condensado en un libro que da lugar a un movimiento, a una teoría, a una conspiración doctrinal y manipuladora, que impide la propia naturaleza del ser humano, la del individuo que convive y colabora desde el propio ser. 'Todos los libros del mundo no valen lo que un café con un amigo' ni lo que 'el calor de una caricia'. Es la denuncia de la corrupción, de la discusión vana, de la imposición del envoltorio sobre el contenido (el propio profesor hace arder las hojas de su esperado tratado filosófico).
Hermoso cine de nuestra derrota para alimentar la esperanza.
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sábado, febrero 16, 2008
Sombras
Durante un tiempo aquel hombre caminó con el sol de espaldas, erguido, con paso despacioso y firme, orgulloso de la alargada sombra de su figura que siempre llegaba a cualquier lugar tres metros antes que él. ‘Hermosa sombra que camina frente a mí, fiel retrato que anuncia mi llegada inminente. ¡Abrid paso!’. Mientras el sol permaneció a su espalda la gente se apartaba a su paso. ‘Pobres gentes, humildes labradores de mi fortuna. Contemplad la belleza de mi alargada sombra que todo lo abarca’.
Algo cambió una mañana en la que, sin saber cómo, aquel hombre se encontró con el sol de frente. Una vez superada la ceguera inicial de tan luminoso impacto consiguió adecuar la vista a su nuevo paisaje. Para ello debía mantener los ojos casi cerrados e intuir lo que se avecinaba con la mirada dirigida hacia el suelo. Por un instante decidió girar la vista atrás. Vio su sombra. Seguía siendo hermosa aunque algo había cambiado. La sombra que antes anunciaba su inminente llegada era ahora apenas un fugaz recuerdo de su presencia. Al mirar de nuevo al frente se vio sorprendido por un mar de alargadas sombras que se le aproximaban. Alzó la vista pero apenas consiguió distinguir el perfil de decenas de cuerpos sin rostro. Aterrorizado dio la vuelta y empezó a correr. Corrió y corrió durante horas y días pero nunca consiguió dar alcance a su propia sombra.
© Carlos Pérez Cruz
Algo cambió una mañana en la que, sin saber cómo, aquel hombre se encontró con el sol de frente. Una vez superada la ceguera inicial de tan luminoso impacto consiguió adecuar la vista a su nuevo paisaje. Para ello debía mantener los ojos casi cerrados e intuir lo que se avecinaba con la mirada dirigida hacia el suelo. Por un instante decidió girar la vista atrás. Vio su sombra. Seguía siendo hermosa aunque algo había cambiado. La sombra que antes anunciaba su inminente llegada era ahora apenas un fugaz recuerdo de su presencia. Al mirar de nuevo al frente se vio sorprendido por un mar de alargadas sombras que se le aproximaban. Alzó la vista pero apenas consiguió distinguir el perfil de decenas de cuerpos sin rostro. Aterrorizado dio la vuelta y empezó a correr. Corrió y corrió durante horas y días pero nunca consiguió dar alcance a su propia sombra.
© Carlos Pérez Cruz
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jueves, febrero 14, 2008
El Barça destituye a Ivanovic...
... y Laporta camina con él, cogidos de la mano, hacia el horizonte hasta desaparecer. ¡Mierda! Era un sueño.
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De aeropuertos
Al llegar al control de seguridad del aeropuerto cogió una bandeja. Se quitó el cinturón y lo depositó convenientemente en ésta. Lo mismo hizo con los zapatos. En ella dejó también el reloj, las llaves y la calderilla, incluso el abrigo que antes dobló cuidadosamente. Desbordada como estaba cogió una segunda bandeja en la que depositó su ética e incluso las ideas pasajeras. Al avanzar la cinta saltaron todas las alarmas. Los miembros de la seguridad del aeropuerto le dieron dos únicas opciones: o se quedaba en tierra con sus ideas o las depositaba en la basura antes de acceder al avión.
miércoles, febrero 13, 2008
Entrevista desde UFM Alterna (México)
Sigo de celebración onanista del séptimo cumpleaños de Club de Jazz y los compañeros de UFM Alterna en México han querido soplar las velas con un servidor con una pequeña entrevista en Tiempo de Blues, programa de Beto Hernández que se emite los miércoles de 14 a 15 horas (hora de México). Y lo que ha dado de sí la charla se puede escuchar aquí.
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martes, febrero 12, 2008
Cumpleaños del Club
Siete añitos ha cumplido hoy el más longevo de mis proyectos hasta la fecha (siempre, por supuesto, por detrás del proyecto vital, o sea mantenerse vivo). Siete añitos de Club de Jazz, siete añitos de quebraderos de cabeza, ilusiones, desilusiones, ganas, desganas, disgustos, alegrías y todo tipo de emociones encontradas. Poco queda de aquel primer programa el 12 de febrero de 2001 en una emisora local de Iruñea - Pamplona. No queda ni la emisora ni quien me acompañó al otro lado del cristal que separaba el estudio del control técnico (ahora sólo es un Mac desde Zaragoza). Han caído torres gemelas y algunas más altas pero aquí sigo, mirando atónito el mundo y empeñado en seguir entendiéndolo(me) antes de que el gris se apodere de todo y nos ciegue (y eso que el gris era mi color favorito de infante). Y mientras tanto seguimos con ello y con otras cosas. Pero hoy el que cumple es el Club así que... Zorionak (y que yo lo vea).
jueves, febrero 07, 2008
¿Y sí?
¿Y sí?
¿Y si fuera allí contigo?
¿Qué cielo impío nos miraría con ojos de gato negro?
¿Qué ladrón de corazones secuestraría nuestro camino para dividirlo en dos?
¿Sería, acaso, el final del mundo tal cual lo hemos conocido?
El mundo,
que juzga y prejuzga,
pide e impide.
¿Soy acaso yo el mundo?
Yo, el mundo,
que juzgo y prejuzgo,
me impido ir allí,
donde esperas con paciencia finita,
donde las almas caminan contra el tiempo perdido
y lo pierden en el camino de las esperas imposibles
ocultas entre lo inadmisible.
Sólo cuando la debilidad tuerce el gesto,
cuando el sol se pone por un instante en el alma y ve llover,
se admite allí la derrota.
Hasta aquí he llegado,
no puedo más,
se me va la vida inadvertida,
detenida en un punto del tiempo inalcanzable.
¡No! Me niego,
basta un rayo,
una luz tenue que ilumine mi deseo.
Niego lo imposible,
soy tu fiel servidor,
el chofer a la puerta con el motor encendido.
Pero.
Nunca bajo las escaleras a tu encuentro.
No sé por qué mi amor, no preguntes.
Tengo miedo de encontrarme en la escalera,
la que sube y se encierra,
no admite frío ni calor,
sol ni luna.
Sólo sueño plácido.
Y los ojos cerrados.
Enciendo ahora la chimenea,
me acurruco ante el fuego,
me dejo prender por la madera ardiendo,
agonizo hasta ser ceniza
y desaparezco de este mundo
que juzga y prejuzga,
que pide e impide,
que quizá sea yo misma
temerosa de la derrota del intento.
Y sólo entonces me pregunto,
¿Y sí?
¿Y si fuera allí contigo?
© Carlos Pérez Cruz
¿Y si fuera allí contigo?
¿Qué cielo impío nos miraría con ojos de gato negro?
¿Qué ladrón de corazones secuestraría nuestro camino para dividirlo en dos?
¿Sería, acaso, el final del mundo tal cual lo hemos conocido?
El mundo,
que juzga y prejuzga,
pide e impide.
¿Soy acaso yo el mundo?
Yo, el mundo,
que juzgo y prejuzgo,
me impido ir allí,
donde esperas con paciencia finita,
donde las almas caminan contra el tiempo perdido
y lo pierden en el camino de las esperas imposibles
ocultas entre lo inadmisible.
Sólo cuando la debilidad tuerce el gesto,
cuando el sol se pone por un instante en el alma y ve llover,
se admite allí la derrota.
Hasta aquí he llegado,
no puedo más,
se me va la vida inadvertida,
detenida en un punto del tiempo inalcanzable.
¡No! Me niego,
basta un rayo,
una luz tenue que ilumine mi deseo.
Niego lo imposible,
soy tu fiel servidor,
el chofer a la puerta con el motor encendido.
Pero.
Nunca bajo las escaleras a tu encuentro.
No sé por qué mi amor, no preguntes.
Tengo miedo de encontrarme en la escalera,
la que sube y se encierra,
no admite frío ni calor,
sol ni luna.
Sólo sueño plácido.
Y los ojos cerrados.
Enciendo ahora la chimenea,
me acurruco ante el fuego,
me dejo prender por la madera ardiendo,
agonizo hasta ser ceniza
y desaparezco de este mundo
que juzga y prejuzga,
que pide e impide,
que quizá sea yo misma
temerosa de la derrota del intento.
Y sólo entonces me pregunto,
¿Y sí?
¿Y si fuera allí contigo?
© Carlos Pérez Cruz
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miércoles, febrero 06, 2008
Instante
Fue tan sólo un instante de cuatro días. El suficiente para creerme otro mundo. Al quinto caí en la cuenta de que todo era una broma.
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jueves, enero 31, 2008
Rutina
La rutina ajena es uno de los mayores divertimentos.
martes, enero 29, 2008
Duda
Es difícil saber si uno se agarra a lo que tiene o tiene aquello a lo que se agarra.
domingo, enero 27, 2008
Els amants de Lilith
¿Fue Lilith anterior a Eva? ¿Fue Lilith insumisa a las voluntades dominantes de Adán? ¿Fue Eva la creación complaciente para el hombre (Adán)?
Sea como fuere Lídia Pujol ha dado vida maravillosa a canciones populares en lengua catalana que muestran cómo la violencia de género (¿?) existió, existe y existirá. Cómo la mujer puede ser manipuladora y manipulada, cómo los sentimientos no entienden de órdenes sociales preestablecidos y cómo, casi siempre, es la mujer la que sale malparada en este mundo de hombres (Dios).
Y ahora quien guste... Els amants de Lilith
Sea como fuere Lídia Pujol ha dado vida maravillosa a canciones populares en lengua catalana que muestran cómo la violencia de género (¿?) existió, existe y existirá. Cómo la mujer puede ser manipuladora y manipulada, cómo los sentimientos no entienden de órdenes sociales preestablecidos y cómo, casi siempre, es la mujer la que sale malparada en este mundo de hombres (Dios).
Y ahora quien guste... Els amants de Lilith
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Votar *
Cuando se apruebe una ley electoral más equitativa; cuando el presidente del gobierno de España y los de las autonomías, así como los alcaldes, sean elegidos de modo directo por los ciudadanos; cuando la ideología no sea motivo de inhabilitación electoral; cuando se limite el tiempo de permanencia en los cargos institucionales; cuando las listas electorales sean abiertas; cuando las candidaturas se armen a partir de la valía personal, profesional y social de las personas, sin otra discriminación positiva o negativa; cuando las cuotas orienten pero no determinen; cuando la participación de partidos minoritarios en la formación de mayorías absolutas requiera de una representatividad cualificada; cuando partidos y coaliciones ejerzan un seguimiento de las actuaciones de sus cargos electos para neutralizar acciones éticamente reprobables o legalmente punibles; cuando respondan subsidiariamente de esos casos, a veces concebidos como fuente de financiación; cuando exista el carné por puntos de los compromisos electorales incumplidos; cuando mentiras e infamias inhabiliten para el ejercicio de la política; cuando los programas electorales se escriban con coherencia ideológica y no con oportunidad estratégica; cuando concejales y parlamentarios autonómicos y nacionales dispongan de oficinas de cercanía para la atención directa a la sociedad; cuando los agentes sociales influyan de hecho en la elaboración de las propuestas políticas; cuando la consulta popular sea un hábito democrático; cuando lo público atienda con suficiencia y gratuidad o costo ponderado las prestaciones sociales básicas en salud, educación y bienestar social; cuando los puestos de libre designación se reduzcan a una mínima expresión; cuando lo público no se inhiba a favor del lucro privado; cuando la gestión administrativa no esté orientada a la satisfacción de las redes clientelares; cuando los partidos con posibilidades reales de acceso al gobierno estén dispuestos a modificar la Constitución y los acuerdos con la Santa Sede; cuando esos mismos partidos establezcan relaciones de convicción y sensibilidad y no de conveniencia y pragmatismo con formaciones nacionalistas hegemónicas; cuando el Parlamento sea ejemplo de coexistencia respetuosa en diversidad; cuando el reconocimiento de logros sea compatible con la oposición; cuando los debates en campaña sean norma de obligado cumplimiento; cuando no se pueda desempeñar más de un cargo institucional de forma simultánea; cuando el transfuguismo esté penalizado con la pérdida del escaño mientras las listas sean cerradas; cuando se permita el voto en conciencia; cuando las fotos de los carteles no pasen por el photoshop; cuando el hemiciclo elimine las barreras arquitectónicas…; entonces, votaré.
Por Carlos Pérez Conde; publicado en "Diario de Noticias" de Navarra el domingo 27 de Enero de 2008.
Por Carlos Pérez Conde; publicado en "Diario de Noticias" de Navarra el domingo 27 de Enero de 2008.
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viernes, enero 25, 2008
Rock azzurro
Hagan abstracción de la gente que rodea a ese señor de mano cornuda. Concéntrense en él e imaginen que pudiéramos ver una imagen suya de cuerpo entero. Si así fuera veríamos su pantalón corto. Lo sé, lleva americana y corbata, no es problema. Podríamos imaginarle algo más joven (o no, las viejas glorias permanecen). Y ahora repitan conmigo... ¡Thunder!martes, enero 22, 2008
Deseo... ¡peligro!
El príncipe se aburre. Compro "El País" y me encuentro con el siguiente titular: El príncipe se aburre viendo 'Deseo, peligro'. No sólo invierto mi dinero, como español inversor del Estado Monárquico, en que mi príncipe vea películas que le aburren sino que invierto un Euro de mi salario en comprar un periódico que me informa de la opinión del futuro monarca (si Dios no lo impide) acerca de la última peli de Ang Lee. A mí le peli no me entusiasmó tanto como a determinados críticos, pero supongo que si a mí la opinión de don Felipe me trae sin cuidado ni me imagino la consideración que de mi opinión puedas tener tú que estás leyendo esto (por cierto, ¿por qué?).
Pero más allá de que al príncipe no le guste la peli (vista, por cierto, en gloriosa versión original subtitulada, algo que "El País" utiliza como "descargo" (¡¡!!) del aburrimiento de don Felipe) lo que me preocupa tras leer la noticia (breve, gracias) es que el príncipe opinara (dirigiéndose a su esposa) que menudo rollo... ¡durante la proyección de la película! Es decir, el príncipe se otorga los reales de opinar durante una proyección, es decir, de hablar en alto, es decir, de no respetar el silencio que toda proyección requiere en los manuales del respeto. Vamos, que es un maleducado. ¿Cuál sería el volumen en el que emitió su veredicto? ¿O es que la casa real emitió un comunicado con la opinión emitida durante la película, en susurrante actitud, a su esposa?
Nos quedamos solos. Aquellos que todavía escuchamos en silencio la música y contemplamos con todos nuestros sentidos el cine. ¿Con qué autoridad podré reclamar silencio en la sala si no es a costa de violentar los reales derechos del personal a opinar en alto?
Pero más allá de que al príncipe no le guste la peli (vista, por cierto, en gloriosa versión original subtitulada, algo que "El País" utiliza como "descargo" (¡¡!!) del aburrimiento de don Felipe) lo que me preocupa tras leer la noticia (breve, gracias) es que el príncipe opinara (dirigiéndose a su esposa) que menudo rollo... ¡durante la proyección de la película! Es decir, el príncipe se otorga los reales de opinar durante una proyección, es decir, de hablar en alto, es decir, de no respetar el silencio que toda proyección requiere en los manuales del respeto. Vamos, que es un maleducado. ¿Cuál sería el volumen en el que emitió su veredicto? ¿O es que la casa real emitió un comunicado con la opinión emitida durante la película, en susurrante actitud, a su esposa?
Nos quedamos solos. Aquellos que todavía escuchamos en silencio la música y contemplamos con todos nuestros sentidos el cine. ¿Con qué autoridad podré reclamar silencio en la sala si no es a costa de violentar los reales derechos del personal a opinar en alto?
lunes, enero 21, 2008
Idiomas
Tanto discutir sobre lenguas cooficiales y acceso al empleo público... ¿para cuándo subvenciones para estudiar lenguas árabes?
domingo, enero 20, 2008
¡Viva la cerveza!
Es éste un grito de dimensiones tan eufóricas como las que llevaron a Mariano Rajoy en su día a defender la bonanza de ese vino amenazado por el socialismo doctrinal: ¡Viva el vino!
Pero mi brindis por la cebada poco tiene que ver con razones de derecha o izquierda, centro, arriba y p´adentro. Tiene que ver más con la percepción de la economía que la cerveza nos da a los hombres. Así lo entiende un asesor de campaña (política) que considera que los hombres (tradicionales consumidores de cerveza) suelen tardar más en percibir que las mujeres las crisis económicas porque "el precio de la caña de cerveza no suele tener grandes altibajos". Así las mujeres, tradicionales dueñas de la economía doméstica y quienes se enfrentan a la cesta diaria de la compra (en eso yo soy muy mujer), son quienes antes detectan que la cosa viene mal dada. Lo cual me deja en una terrible situación como hombre (consumidor de cerveza) y mujer (que para algo soy de las que ejercen). ¿Qué hago? ¿Me chivo de que la cosa viene chunga o me dedico a beber pa que no se note?
Pero mi brindis por la cebada poco tiene que ver con razones de derecha o izquierda, centro, arriba y p´adentro. Tiene que ver más con la percepción de la economía que la cerveza nos da a los hombres. Así lo entiende un asesor de campaña (política) que considera que los hombres (tradicionales consumidores de cerveza) suelen tardar más en percibir que las mujeres las crisis económicas porque "el precio de la caña de cerveza no suele tener grandes altibajos". Así las mujeres, tradicionales dueñas de la economía doméstica y quienes se enfrentan a la cesta diaria de la compra (en eso yo soy muy mujer), son quienes antes detectan que la cosa viene mal dada. Lo cual me deja en una terrible situación como hombre (consumidor de cerveza) y mujer (que para algo soy de las que ejercen). ¿Qué hago? ¿Me chivo de que la cosa viene chunga o me dedico a beber pa que no se note?
viernes, enero 18, 2008
Expectativas
Por mucho que uno insista las expectativas puestas en lo ya hecho murieron al hacerlo.
miércoles, enero 16, 2008
Grandes preguntas del Siglo XXI
Rápido vistazo a la televisión. Impresa en la pantalla escrita la siguiente pregunta: ¿Cómo sabrá usted si la carne que come ha sido clonada?
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Menos espectadores en el Cine
Cada vez somos menos los que vamos al cine. Veinte millones menos de espectadores en 2007 respecto al año anterior en España. Las razones, las consabidas: las ventas de DVD´s piratas, las descargas por Internet y, por supuesto, el precio de las entradas. Yo sigo yendo al cine, tengo esa mala costumbre. Como espectador de cine soy tan modélico como un abstemio para Alcohólicos Anónimos o un anti-tabaco para el Ministerio de Sanidad (quizá no para el de Consumo). No compro DVD´s piratas, no descargo películas por Internet y pago religiosamente (¿?) mi entrada.
No voy a entrar a valorar la "moral" de la descarga ilegal de películas pero como degustador cinematográfico las rechazo por la nula calidad de su imagen y sonido. Mismas razones para la descarga por Internet. Para mí la proyección de una película es algo más que su mera contemplación. Requiero de unos mínimos que la piratería no me da. Ni siquiera una película vista a través de un DVD original me satisface tanto como en el cine (por muchos equipos de sonido ni pantallas salva-slip). Pero, ¿y el precio? ¿Vale la entrada lo que ofrece la sala de cine?
Mal sonido en las proyecciones, mala calidad de imagen, banda sonora rayada (¡por dios! Todavía no me he repuesto del Thomas Newman alcoholizado de Little Children) y... ¡doblaje! El gran legado del Franquismo (no hay duda, lo peor de la dictadura). Si estamos de acuerdo en que la personalidad de un personaje (redundando que es gerundio) la determina en gran parte la forma de expresarse, ¿hasta cuándo hemos de soportar las películas dobladas que desnaturalizan a éste? Sé que no es lo mismo Clint Eastwood con voz de Constantino Romero que al natural, pero el problema es que quizá nos hicimos una falsa idea de la virilidad de Harry.
Conocí a un tipo que dejó de ir al cine y se recluyó en su habitación (sabes que algún día morirás sepultado por tus DVD´s). Yo conservo la ilusión de seguir yendo al cine a ver si algún día la taquillera me da su número de teléfono. Eso sí, a ella quizá le convendría algo de doblaje.
PD: Otro día hablaremos del comportamiento de ese cada vez menor público pero cada vez más decibélico. Otro día.
No voy a entrar a valorar la "moral" de la descarga ilegal de películas pero como degustador cinematográfico las rechazo por la nula calidad de su imagen y sonido. Mismas razones para la descarga por Internet. Para mí la proyección de una película es algo más que su mera contemplación. Requiero de unos mínimos que la piratería no me da. Ni siquiera una película vista a través de un DVD original me satisface tanto como en el cine (por muchos equipos de sonido ni pantallas salva-slip). Pero, ¿y el precio? ¿Vale la entrada lo que ofrece la sala de cine?
Mal sonido en las proyecciones, mala calidad de imagen, banda sonora rayada (¡por dios! Todavía no me he repuesto del Thomas Newman alcoholizado de Little Children) y... ¡doblaje! El gran legado del Franquismo (no hay duda, lo peor de la dictadura). Si estamos de acuerdo en que la personalidad de un personaje (redundando que es gerundio) la determina en gran parte la forma de expresarse, ¿hasta cuándo hemos de soportar las películas dobladas que desnaturalizan a éste? Sé que no es lo mismo Clint Eastwood con voz de Constantino Romero que al natural, pero el problema es que quizá nos hicimos una falsa idea de la virilidad de Harry.
Conocí a un tipo que dejó de ir al cine y se recluyó en su habitación (sabes que algún día morirás sepultado por tus DVD´s). Yo conservo la ilusión de seguir yendo al cine a ver si algún día la taquillera me da su número de teléfono. Eso sí, a ella quizá le convendría algo de doblaje.
PD: Otro día hablaremos del comportamiento de ese cada vez menor público pero cada vez más decibélico. Otro día.
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martes, enero 15, 2008
Mejorar
Cada mañana me siento a pensar en cómo mejorar mi vida. Cuando alguna idea asoma por mi cabeza es hora de acostarse.
lunes, enero 14, 2008
Siesta
Ante la alarmante velocidad del paso del tiempo se decretó la obligatoriedad de la siesta. De esa manera la semana de siete días pasó a ser de catorce.
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sábado, enero 12, 2008
Nubes
Al igual que quien se tapa los ojos con las manos mientras llora el cielo se cubre de nubes para llorar por lo que sucede allá abajo.
jueves, enero 10, 2008
Riesgos laborales
El médico concluyó: Debe reforzar usted la cubierta para evitar filtraciones. Tenga en cuenta que cualquier cuerpo extraño podría producirle enormes desequilibrios.
Al salir de la consulta telefoneó inmediatamente a la constructora recetada. Pronto le enviarían al personal indicado para trabajar en el aislamiento de la cubierta. Tan pronto como al día siguiente, dada la gravedad del diagnóstico. La constructora envió a cuatro operarios que se pusieron en marcha a las ocho en punto de la mañana. Iban a sustituir por completo la cubierta en una operación que debía ser rápida a fin de evitar cualquier intrusión imprevista. A las ocho horas exactas uno de ellos sellaba la última fisura tras repasar exhaustivamente el resultado de la operación. Finalizada la labor llamó a sus compañeros con el fin de recoger la maquinaria. Sin embargo algo no cuadraba. Donde antes eran cuatro operarios ahora eran tan sólo tres. Ninguno sabía dónde podía encontrarse el cuarto. Inquietos por la circunstancia marcaron su número de teléfono. A los pocos segundos su paciente comenzó a vibrar.
Al salir de la consulta telefoneó inmediatamente a la constructora recetada. Pronto le enviarían al personal indicado para trabajar en el aislamiento de la cubierta. Tan pronto como al día siguiente, dada la gravedad del diagnóstico. La constructora envió a cuatro operarios que se pusieron en marcha a las ocho en punto de la mañana. Iban a sustituir por completo la cubierta en una operación que debía ser rápida a fin de evitar cualquier intrusión imprevista. A las ocho horas exactas uno de ellos sellaba la última fisura tras repasar exhaustivamente el resultado de la operación. Finalizada la labor llamó a sus compañeros con el fin de recoger la maquinaria. Sin embargo algo no cuadraba. Donde antes eran cuatro operarios ahora eran tan sólo tres. Ninguno sabía dónde podía encontrarse el cuarto. Inquietos por la circunstancia marcaron su número de teléfono. A los pocos segundos su paciente comenzó a vibrar.
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Brindis
Brindemos. Alzo por ti esta copa. Aunque en toda la noche no me dirijas la palabra, aunque no te mire ni una sola vez, compartimos el mismo espacio. Al final de mi vida miraré con orgullo la noche en que nos hicimos compañía.
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Lotería
Al ganar en la lotería creyó que todo el mundo se le acercaría. Que ahora serían amigos quienes antes le ignoraban. Que podría comprar a sus enemigos. Se atrevió incluso a bromear con el "espontáneo" surgimiento de nuevas amistades. Cuando volvió a casa sólo encontró un mensaje en el contestador. Era de su nuevo amigo. Del banco.
Inspiración
- Busco inspiración. Y lo dijo tan tranquilo. Como si con esas dos simples palabras quisiera justificar esa actitud, a todas luces injustificable. No sólo injustificable, también indecente. ¿Qué tipo de decencia puede tener quien se sienta en una silla a hurgarse las narices? Busco inspiración. ¡Qué desfachatez! ¿Qué será lo próximo? ¿Me voy a cagar a ver si me vienen las musas? Desde luego qué razón tiene Sarkozy. Hay que acabar con la herencia de Mayo del 68.
- Y tu, ¿qué hiciste cuando te lo dijo?
- Me desnudé.
- ¿Y qué hizo?
- Siguió hurgándose en las narices.
- Y tu, ¿qué hiciste cuando te lo dijo?
- Me desnudé.
- ¿Y qué hizo?
- Siguió hurgándose en las narices.
miércoles, enero 09, 2008
La fiabilidad de las encuestas
Llaman a la puerta. Abro. ¿Le podría hacer una encuesta? ¿Para quién? Para el ayuntamiento. Venga. ¿Le interesaría comprar una plaza de aparcamiento? No. ¿Podrías decir que sí? Atónito. Es que así acabo antes de hacer encuestas. Si me dices que no la encuesta se acaba aquí.
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Pensar
- ¿Trabajas mucho?
- Bastante, aunque también tengo bastante tiempo para pensar.
- Pensar demasiado... ¡Malo!
- En eso tienes toda la razón.
- Si después de pensar tanto llegas a alguna conclusión interesante...
- A veces sí, a veces no. Pensar es como la fortuna. A veces te sonríe, a veces no.
- Bastante, aunque también tengo bastante tiempo para pensar.
- Pensar demasiado... ¡Malo!
- En eso tienes toda la razón.
- Si después de pensar tanto llegas a alguna conclusión interesante...
- A veces sí, a veces no. Pensar es como la fortuna. A veces te sonríe, a veces no.
martes, enero 08, 2008
Frívolo
Fiesta de Nochevieja en el Canal Sur andaluz. Un grupo "de moda" (música institucional de la Andalucía Turística) interpreta un tema sobre inmigrantes que ven ahogados sus sueños en el mar. La vocalista sonríe a la cámara, juega con ella, durante la interpretación. El público, repartido en pequeños grupos en torno a mesas circulares, baila en alegre festividad soplando matasuegras. Ponte tu en su lugar, solicita el estribillo.
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sábado, enero 05, 2008
jueves, enero 03, 2008
Diosas
Solo entre ocho diosas y no he conseguido ver la luz. En verdad es raro este mundo.
miércoles, enero 02, 2008
Mañana de lluvia
Mientras en la calle llueve en la casa el televisor entretiene a las abuelas con recetas de escopeta y crónicas de cocina.
martes, enero 01, 2008
Petardos
El estallido de un petardo es la expresión más sincera de la personalidad de su dueño.
Feliz ano nuevo
He recibido un emilio desde Estados Unidos que me desea feliz ano nuevo. Al principio no he caído pero luego me he dado cuenta de que no se trataba de la falta de eñe en los teclados USAmericanos. Simplemente era una persona lúcida que me desea un nuevo ano para poder seguir cagándome en todo sin llegar a la irritación. Por eso, y dado que es más el tiempo que dedicamos a cagarnos en los demás que a limpiar nuestras defecaciones de pensamiento, palabra, obra y omisión, deseo a todos (es un decir) un feliz ano nuevo.
lunes, diciembre 31, 2007
viernes, diciembre 28, 2007
Postal Navideña: Día de los Inocentes
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miércoles, diciembre 26, 2007
El Cielo de Roma
Al llegar a la Piazza di Spagna alzó la vista y se encontró con una bandera de España que ondeaba aparatosamente frente a una imagen de la Inmaculada Concepción. Se detuvo por un instante hipnotizado ante el ir y venir de la tela rojigualda que parecía luchar por alcanzar la sagrada imagen. El viento soplaba con fuerza pero la tela era demasiado corta y el esfuerzo inútil. Fascinado ante aquel juego en las alturas, comenzó a caminar con la vista puesta en el mundo sobre su cabeza. Llevaba en Roma dos intensos días de turismo pero rara vez había considerado la idea de alzar su mirada, y aquella visión le había turbado de tal manera que le animó a caminar contemplando la ciudad de otra manera. Al hacerlo comprobaba cómo cada paso era más difícil que el anterior. Le resultaba más complicado mantener el equilibrio y, sin embargo, una extraña sensación, un placer de naturaleza indescriptible se apoderaba de él a cada instante. La vida alrededor parecía difuminarse, el griterío de la masa se fue convirtiendo en un eco cada vez más lejano e indescifrable, ajeno a sus pensamientos, ajeno a su consideración. Apenas percibía el impacto con los cuerpos terrestres. Recibía insultos, severas reprimendas y alguna que otra burla. Pero sus oídos eran incapaces de descodificar aquel idioma. El sonido se apagaba mientras ante sus ojos fueron dibujándose más y más estrellas hasta llenar la imagen de pequeños fulgores, casi inapreciables, que, estaba seguro, nadie más contemplaba en ese momento. Sus pies se elevaron ligeramente del suelo, apenas unos centímetros, como si quisieran caminar hacia un mundo nuevo por encima de su pasado allá abajo. Un mundo más allá del ruido y la desconsideración, más allá de las masas y los colapsos, una vida nueva que sólo los que como él caminaran, con la vista alzada, podrían alcanzar. Apenas unos centímetros por encima y allá abajo estaba muy lejos.
Una mano de algo, de un ser de allá abajo, le hizo descender. En un primer momento fue incapaz de oír lo que ese extraño, visiblemente nervioso, trataba de decirle. Poco a poco el silencio que habitaba en sus oídos fue dejando paso a la voz de un hombre que le agarraba con fuerza del brazo, tirando de él hacia adelante. Sin embargo su cuerpo se negaba a avanzar. A su izquierda aquel hombre, a su derecha, a apenas unos centímetros, el frontal de un autobús urbano cuyo conductor gesticulaba agresivamente con los ojos desorbitados. La insistencia de la mano agarrada a su brazo izquierdo le puso definitivamente en marcha. Caminó lentamente, con el rostro sereno e impasible, hasta alcanzar la acera. Sólo entonces aquella persona a la que seguía sin entender le soltó y continuó su camino mientras hacía aspavientos con los brazos y se giraba para contemplarle. Algo se derrumbó entonces en su interior y un angustioso ardor de estómago se fue apoderando de su cuerpo. Los ojos se le humedecieron hasta casi dejarle ciego. Había estado a punto de morir, a punto de ser un cuerpo inerte rodeado por su propia sangre, a punto de ser cadáver, estadística de accidente, nota de prensa. Al regresar al hotel trató de dormir pronto pero la excitación se lo impidió. Abrió el mini bar y sacó una botella de whisky que poco a poco vació en su interior. Al dejar de beber, tumbado sobre la cama, comenzó a sentir cómo su cuerpo se elevaba apenas unos centímetros hacia el techo y cómo éste se iba llenando de pequeñas estrellas, de pequeños fulgores casi inapreciables que, estaba seguro, nadie más contemplaba en ese momento.
© Carlos Pérez Cruz
Una mano de algo, de un ser de allá abajo, le hizo descender. En un primer momento fue incapaz de oír lo que ese extraño, visiblemente nervioso, trataba de decirle. Poco a poco el silencio que habitaba en sus oídos fue dejando paso a la voz de un hombre que le agarraba con fuerza del brazo, tirando de él hacia adelante. Sin embargo su cuerpo se negaba a avanzar. A su izquierda aquel hombre, a su derecha, a apenas unos centímetros, el frontal de un autobús urbano cuyo conductor gesticulaba agresivamente con los ojos desorbitados. La insistencia de la mano agarrada a su brazo izquierdo le puso definitivamente en marcha. Caminó lentamente, con el rostro sereno e impasible, hasta alcanzar la acera. Sólo entonces aquella persona a la que seguía sin entender le soltó y continuó su camino mientras hacía aspavientos con los brazos y se giraba para contemplarle. Algo se derrumbó entonces en su interior y un angustioso ardor de estómago se fue apoderando de su cuerpo. Los ojos se le humedecieron hasta casi dejarle ciego. Había estado a punto de morir, a punto de ser un cuerpo inerte rodeado por su propia sangre, a punto de ser cadáver, estadística de accidente, nota de prensa. Al regresar al hotel trató de dormir pronto pero la excitación se lo impidió. Abrió el mini bar y sacó una botella de whisky que poco a poco vació en su interior. Al dejar de beber, tumbado sobre la cama, comenzó a sentir cómo su cuerpo se elevaba apenas unos centímetros hacia el techo y cómo éste se iba llenando de pequeñas estrellas, de pequeños fulgores casi inapreciables que, estaba seguro, nadie más contemplaba en ese momento.
© Carlos Pérez Cruz
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martes, diciembre 25, 2007
lunes, diciembre 24, 2007
Espíritu Navideño
La mañana está transcurriendo con un animoso espíritu navideño. Recluido en mi dulce hogar se escucha el claxon de los conductores que se saludan unos al paso de los otros.
viernes, diciembre 21, 2007
Confirmado
Desde la mesa de trabajo de mi casa se escucha el claxon de algún coche. Ha llegado la Navidad.
jueves, diciembre 20, 2007
Postales romanas (y vaticanas) V
miércoles, diciembre 19, 2007
Postales romanas (y vaticanas) IV
viernes, diciembre 14, 2007
Postales romanas (y vaticanas) III
El curioso, como el paciente astrónomo que pasa noches en vela, espera a que el Coliseo se ilumine para contemplar durante unas horas cómo togas y túnicas vuelven a la vida entre columnas mientras el Coliseo, cómplice monumental, atrae a las miradas digitales para permitir al pasado ser presente en las largas noches del invierno romano.
Los días perdidos
Una sociedad como la nuestra, que mide las horas que una persona pasa en su vida en el baño, aparcando, durmiendo o las veces que se ríe al día, todavía no proporciona una estadística tan desoladora como la de los días perdidos en una vida. Y no me refiero a los días perdidos por falta de productividad laboral o enfermo en una cama. Me refiero a los días en que uno se para a pensar y de pensar se queda paralizado, asombrado del absurdo de cada gesto, de la insignificancia de cada acto, de la falta de letras en una conversación, de la soledad en compañía, de la inercia de nuestros pasos, del desenfreno de la hora, de la cerveza mal tirada, del papel malgastado, del vacío lleno de palabras... Son los días perdidos de nuestra vida, la más aterradora de las estadísticas.
jueves, diciembre 13, 2007
Postales romanas (y vaticanas) II
martes, diciembre 11, 2007
Postales romanas (y vaticanas) I
Con el tiempo el antaño infante, ahora adolescente, va comprendiendo que la escenografía de tan mágica noche es la de una hermosa confabulación de padres y madres, amigos y hermanos, que por unas horas se convierten en tramoyistas en el gran escenario de la ciudad o del pueblo. Todas las magias tienen truco.
La Iglesia Católica (como muchas otras religiones) tiene sus propio trucos y tramoyistas. La noche de reyes la recompensa de la espera tiene forma de regalo material (o de castigo de azúcar). Los niños y niñas gritan los nombres de sus majestades favoritas, que saludan desde la altura a derecha e izquierda, y les contemplan desfilar subidos a grandes carrozas escoltadas por personajes de la adoración infantil (cada vez más catódica). La Iglesia Católica tiene sus propias cabalgatas, sus propios reyes, sus propios escoltas. La Iglesia Católica disfraza al jefe de Papa (representante de Dios en la Tierra) y lo saca de paseo subido en carroza (Papamóvil). Reparte saludos ante los gritos de sus fieles de todas las edades que no esperan caramelos ni playstations a la vuelta a casa, sino su bendición y su mirada. Los disneys y simpsons son ahora grandes carruajes de muchos caballos, motores gasolina con nombres de Lancia, Toyota o Mercedes, que escoltan al gran tramoyista, al gran actor en la perpetua noche mágica de la Iglesia Católica. La noche de la que muchos se irán sin ni siquiera haber dudado por un instante de que detrás de las capas y los gorros se esconde la figura de un humano disfrazado.
miércoles, noviembre 21, 2007
Recreo
A las once de la mañana las oficinas abren sus puertas al recreo. Es en ese momento cuando la calle, ocupada hasta entonces por amas de casa y jubilados con carrito y algún adolescente haciendo novillos, es invadida por un ansioso hormiguero gris y azul marino que se desparrama y desaparece por la puerta de cada una de las cafeterías de la zona. Pero ella juega con ventaja. Ella, piel de blanco porcelana, rostro impávido y gruesas cejas negras, camina cada día los diez pasos que separan la puerta de la tienda de moda en la que trabaja y la de la pequeña cafetería de la esquina. Llega antes de que suene la alarma del recreo, antes de que alguien le robe la banqueta que ocupa junto a la cristalera y en la que toma el sol los días de sol y pierde la mirada en los días de lluvia. Sólo tiene que abrir la puerta, sentarse y, sin tan siquiera pronunciar un buenos días, esperar a que le sirvan. De su chaqueta extrae un cigarro, lo enciende y lo fuma con la dedicación de a quien el médico le ha diagnosticado una última calada. Sonríe levemente cuando le sirven el café, lo sorbe, recupera su rostro perpetuo, aspira el humo, mientras su alrededor se va llenando de hombres azul marino y mujeres gris que alborotan el silencio previo, que comprimen el tiempo con sus gritos de ¡para mí con leche! ¡yo un cortado!. Y el aire se llena de humo, que fue el suyo propio al principio y el de todos ahora, y las palabras se elevan unas sobre las otras para encontrar quien las escuche mientras ella continúa ajena su ritmo de café y cigarro, con la mirada absorta en el exterior, esperando a que pase la tormenta y todo vuelva a ser como al principio, sola en la esquina y el café recién servido.
Carlos Pérez Cruz
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viernes, noviembre 16, 2007
Pelusilla
No sé si lo mío es un caso de olvido premeditado o simplemente que tengo mala memoria pero parece que mi infancia juega conmigo al escondite. Cada vez que conduzco por la carretera de los recuerdos el sol se va ocultando velozmente hasta oscurecer mi viaje conforme me voy aproximando a la edad de la inocencia. No sólo la noche lo inunda todo sino que una densa niebla va cubriendo el paisaje hasta hacer mi camino prácticamente intransitable y me invita a volver a mis días a afrontar lo que vendrá, olvidando lo que vino. Por fortuna la niebla no viene sola, viene acompañada de los relámpagos de una tormenta que, cuando estalla, me permite al menos ver algo en el camino, aunque sólo sea durante un instante, una fugaz visión de lo que fui, de aquello que viví aunque en la distancia parezca que simplemente se trata de la visión de una vida ajena, de alguien que ¡no puedo ser yo! porque no me parezco en absoluto a ese mico que en vez de bigote vistió pelusa hasta que, por fin un día, mi padre me enseñó a afeitarme. Creo que de ese momento tiene que existir un vídeo, o una foto. A mi padre siempre le ha gustado guardar los momentos importantes de nuestra vida porque algún día te hará ilusión recordar. Lo que no sabía mi padre es que a mí me gusta más recordar lo que nunca sucedió; la nostalgia de un pasado que nunca fue. Lo que sí consiguió mi padre al enseñarme cómo se afeita un bigote es que dejara de sufrir la burla de mis compañeros de clase que no sólo descubrieron antes que yo que los Reyes Magos eran un disfraz sino que la madurez se alcanzaba cuando uno cambiaba esa pelusilla por un verdadero bigote, aunque fuera un tanto vago y remolón y apenas lo pareciera. Recuerdo aquella mañana en que, después de usar mi primera cuchilla, volví al colegio con otro ánimo. El mío era un colegio de monjas de ambiente claustrofóbico. No es que me impusieran las imágenes de vírgenes y cristos dolientes, que tampoco animaban mucho, sino que a nadie se le ocurría ventilar aquellos enormes pasillos y aulas en las que pasábamos largas horas cada día. A las ocho de la mañana entrar en el colegio era como entrar en la noche cuando fuera estaba amaneciendo. La oscuridad de recogimiento monástico apenas se veía amenazada por algún rayo de sol que se conseguía colar por alguna de las ventanas enrejadas cuya contraventana alguien dejó sin cerrar del todo la tarde anterior. Esa luz, ese pequeño rayo, irrumpía en el espacio negro y mostraba el baile de polvo en suspensión. Era un espectáculo al que yo solía prestar atención cada mañana antes de entrar a clase. Microscópicos entes de suciedad bailaban al ritmo del vals de entradas, salidas y carreras de mis compañeros. No era más que una excusa para intentar retrasar lo más posible mi entrada en la clase pero terminó por fascinarme. Pero aquella mañana recién afeitado sería diferente. Yo había dado el paso que otros dieron antes. Me había convertido en un hombre. Eso de sonrojarme ante las burlas de mis compañeros se había acabado, ahora yo era uno de ellos, ahora iba a competir en el mercado del Maite se gusta de tiBarrio Sésamo y, sobre todo, porque aquellos pelillos ridículos habían caído por fin. Aquella mañana me olvidé del baile de polvo y entré a clase de los primeros. Me atreví incluso a abrir las ventanas del aula para ventilar a pesar de los gritos de protesta de alguna compañera que tenía frío. Me dio igual. Ahora podía mirarla a los ojos y no ponerme rojo de vergüenza. Fueron dos mis victorias ese día. Por primera vez una chica parecía respetarme y por fin se podía respirar en clase. Estuvo bien que nadie se metiera conmigo por mi pelusilla aunque ese día también aprendí algo que nunca he olvidado hasta hoy. Aprendí que es mejor llevar las camisas por fuera para que no se note que ¡¡ la tiene grande !!
Carlos Pérez Cruz
Carlos Pérez Cruz
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lunes, noviembre 12, 2007
Muerta*
El mes de los difuntos le ha inspirado la metáfora. Álvaro Miranda, vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra, tiene razón al afirmar en este periódico que la sociedad civil navarra “está muy muerta y tiene muy poca actividad”. La frase, eso sí, está construida desde la paradoja y la redundancia. Nunca se ha visto que un muerto tenga actividad, ni poca ni mucha. Y la muerte tampoco admite grados, de modo que no hay muertos y muy muertos. Humoradas al margen, lo triste es que Miranda hace un diagnóstico correcto. Hay que preguntar por qué, qué le ha pasado a una sociedad crítica, rebelde, susceptible de movilización y solidaridad. Nadie reconocería hoy a la sociedad navarra con respecto a sus actitudes en el tardofranquismo y en los primeros años de la transición. En su base social y en sus instituciones. El Ayuntamiento de Pamplona exhibió una admirable pujanza de vanguardia democrática durante los últimos años de la dictadura, con alcaldes nombrados a dedo por el Gobernador Civil. Algunos diputados forales marcaron diferencias con respecto a las pautas impuestas por esa misma autoridad. Un plural y luchador movimiento sindical, los específicos comités de parados, las activas asociaciones de vecinos, sectores del clero, algunos colegios y asociaciones profesionales fueron conciencia crítica del sistema, una admirada referencia para el conjunto del Estado. Ni Zapatero y Rajoy juntos llenarían la plaza de toros como la abarrotó en su día la Organización Revolucionaria de Trabajadores. Navarra dispuso de tenaces y poderosos arietes con los que abrir huecos en la muralla del autoritarismo. Quién nos ha visto y quién nos ve, ahora adormecidos por la llamada sociedad del bienestar, maniatados por el endeudamiento económico, miedosos ante la precariedad en el empleo, gratificados por las posibilidades de consumo y, también, conformistas acunados por los tentáculos del poder, que hacen del ciudadano su cliente. ¿Cuánto dinero público aconseja no levantar la voz a sindicatos, universidades, organizaciones de cooperación, culturales, de usuarios, despachos y colectivos profesionales, medios de comunicación? Prudencia rima con obediencia; discreción, con subvención; sumisión, con talón; adhesión, con colocación. ¿Acaso el poder estimula la crítica? La discrepancia está penalizada. ¿Alguien se imagina qué respuesta popular hubiera tenido el menosprecio de Alcaldía a más de veinte mil firmas ciudadanas contrarias al aparcamiento de la Plaza del Castillo o determinados comportamientos empresariales con cierres estratégicos e interesadas deslocalizaciones? “El silencio de los corderos” es el documental favorito en los despachos oficiales. De rebeldes envidiados, a dócil rebaño.
*Autor: Carlos Pérez Conde (Publicado el domingo 11 de Noviembre en el "Diario de Noticias" de Navarra).
*Autor: Carlos Pérez Conde (Publicado el domingo 11 de Noviembre en el "Diario de Noticias" de Navarra).
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viernes, noviembre 09, 2007
Se busca trabajo (o de cómo un pensador se pone manos a la obra)
Desde aquella conversación con José la noche del jueves había llegado a la conclusión de que no merecía la pena volverse loco por este mundo y había tomado una decisión con la que pretendía dar un giro completo a su vida: Iba a buscar un curro. El mundo en que le había tocado vivir era así, le gustara o no, y tenía muy pocos visos de cambiar. Al fin y al cabo esas reflexiones que José y él contraponían todas las semanas terminaban por deprimirle más que por solucionar nada que no fuera su propio ego, pero el discurso de los acontecimientos seguía la senda marcada por un guía superior a ellos, se llamara Dios, Capitalismo o Conformismo. José y él llevaban trece años reuniéndose cada jueves por la noche y en trece años los temas de conversación no habían variado más que en los pequeños matices que la actualidad marcaba en cada momento. En el fondo de cada una de sus discusiones bullía una profunda insatisfacción vital, el peso de la imaginación de un mundo diferente que otros habían desarrollado para ellos en el cine o en las novelas y ensayos que leían y que formaban el bagaje intelectual que José y él desparramaban sobre una mesa de madera humedecida por cientos de cervezas derramadas.
No era la primera vez que había llegado a la conclusión de que debía darse por vencido y convertirse a la religión de los iguales, tal y como la habían bautizado en uno de aquellos jueves noche. Si muchas personas, a las que ambos conocían, parecían sobrevivir con dignidad, incluso con aparente felicidad, con sus vidas horarias de calendario fijo, él también podría hacerlo. Si luchar por cambiar el mundo, aunque fuera el de los ochenta metros cuadrados de su piso, no le había hecho sentirse mejor, ¿por qué no habría de probar a ser uno de ellos? Así que durante unos días buscó ofertas de trabajo en los periódicos locales y fue llamando a las que menos le disgustaban de primeras. Contactó con comunidades de vecinos que buscaban porteros, con tiendas de ropa que buscaban dependiente, con oficinas de seguros que requerían secretarias (¡no secretarios!) - otras que requerían personal de limpieza (¿es usted rumano? ¿No? Lo sentimos, no estamos interesados.) -, con empresas que buscaban repartidores, incluso una cadena de pizzería que le colgó al informarles de su edad (32. ¿Hola? ¿Está ahí?). Finalmente, a punto de renunciar, consiguió una entrevista para un trabajo de comercial en una tienda de telefonía.
Se puso el mejor traje que tenía, abandonado en el fondo del armario desde la ceremonia de graduación de su hermana de hacía cinco años, y se encaminó hacia su cita. Al llegar le hicieron pasar al despacho del señor Don José López Jiménez, encargado de la tienda. Se sentaron frente a frente separados por una mesa de trabajo repleta de papeles con miles de datos. La conversación discurrió con amabilidad. Don José le reconoció que necesitaban contratar a alguien con urgencia y que sólo quería conocer algunos datos más. Todo parecía dispuesto hasta que el señor Don José, mientras buscaba el contrato entre la orgía de fotocopias y facturas, preguntó.
- ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
- Pensar. Me encanta pensar, leer, ver películas... Por cierto, tengo un amigo que se llama como usted. Quedamos todos los jueves desde hace trece años. Ya sabe, arreglamos el mundo en torno a una cerveza.
- ¿De qué hablan? ¿De fútbol? -, inquirió Don José.
- Que va, que va. Últimamente andábamos discutiendo sobre un ensayo de Freud. El malestar en la Cultura, no sé si lo conocerá.
Tras titubear durante un instante, Don José López Jiménez se levantó de su silla, le dio la mano y le acompañó hacia la puerta.
- Gracias por venir. Ya le llamaremos.
Carlos Pérez Cruz
No era la primera vez que había llegado a la conclusión de que debía darse por vencido y convertirse a la religión de los iguales, tal y como la habían bautizado en uno de aquellos jueves noche. Si muchas personas, a las que ambos conocían, parecían sobrevivir con dignidad, incluso con aparente felicidad, con sus vidas horarias de calendario fijo, él también podría hacerlo. Si luchar por cambiar el mundo, aunque fuera el de los ochenta metros cuadrados de su piso, no le había hecho sentirse mejor, ¿por qué no habría de probar a ser uno de ellos? Así que durante unos días buscó ofertas de trabajo en los periódicos locales y fue llamando a las que menos le disgustaban de primeras. Contactó con comunidades de vecinos que buscaban porteros, con tiendas de ropa que buscaban dependiente, con oficinas de seguros que requerían secretarias (¡no secretarios!) - otras que requerían personal de limpieza (¿es usted rumano? ¿No? Lo sentimos, no estamos interesados.) -, con empresas que buscaban repartidores, incluso una cadena de pizzería que le colgó al informarles de su edad (32. ¿Hola? ¿Está ahí?). Finalmente, a punto de renunciar, consiguió una entrevista para un trabajo de comercial en una tienda de telefonía.
Se puso el mejor traje que tenía, abandonado en el fondo del armario desde la ceremonia de graduación de su hermana de hacía cinco años, y se encaminó hacia su cita. Al llegar le hicieron pasar al despacho del señor Don José López Jiménez, encargado de la tienda. Se sentaron frente a frente separados por una mesa de trabajo repleta de papeles con miles de datos. La conversación discurrió con amabilidad. Don José le reconoció que necesitaban contratar a alguien con urgencia y que sólo quería conocer algunos datos más. Todo parecía dispuesto hasta que el señor Don José, mientras buscaba el contrato entre la orgía de fotocopias y facturas, preguntó.
- ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
- Pensar. Me encanta pensar, leer, ver películas... Por cierto, tengo un amigo que se llama como usted. Quedamos todos los jueves desde hace trece años. Ya sabe, arreglamos el mundo en torno a una cerveza.
- ¿De qué hablan? ¿De fútbol? -, inquirió Don José.
- Que va, que va. Últimamente andábamos discutiendo sobre un ensayo de Freud. El malestar en la Cultura, no sé si lo conocerá.
Tras titubear durante un instante, Don José López Jiménez se levantó de su silla, le dio la mano y le acompañó hacia la puerta.
- Gracias por venir. Ya le llamaremos.
Carlos Pérez Cruz
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miércoles, noviembre 07, 2007
El Ojeras
Tumbado sobre un colchón envuelto en plástico, en aquel enorme almacén, recordé por un instante una historia que mi abuela me contó el día en que vinieron a cambiar la cama de la casa del pueblo. Mi abuela me dijo que ese colchón, en el que había dormido durante varios años yo y antes mi padre, lo había comprado en su día por recomendación de Luis El Ojeras. El Ojeras era un señor del pueblo al que la fortuna había tratado bien y no necesitaba trabajar para ganarse la vida. Su familia tenía tierras y con la herencia le llegaba para vivir con holgura. Sin embargo El Ojeras siempre había tenido más inquietudes que las de ser un simple terrateniente aburrido que juega a ver pasar el tiempo mientras los demás trabajan. Tenía un carácter afable, le gustaba charlar con los del pueblo pero éstos trabajaban durante el día con lo que tenía que esperar hasta última hora para poder juntarse con ellos. Durante un tiempo probó a labrar sus propias tierras en compañía de los vecinos a los que él mismo pagaba por ese trabajo. No era un oficio especialmente complicado pero le resultaba muy esforzado. Concienciado por aquella experiencia les subió la paga. Probó después a pedir trabajo. No había mucho donde escoger: estaba el bar del Manolo, el ultramarinos del Martín, la lechería de la Lourdes, la carpintería del José y la colchonería de la Ana María. Uno a uno El Ojeras les fue pidiendo trabajo pero todos le rechazaban después de emitir una sonora carcajada. ¿Cómo iban a dar trabajo a quien no lo necesitaba? No le tomaban en serio a pesar de su insistencia. Sólo Ana María prometió pensárselo antes de darle una respuesta definitiva. Meses después, cuando El Ojeras ya se había resignado a vivir mirando por la ventana, se encontró con Ana María en el bar del Manolo y ella le comentó entre risas que necesitaba que alguien le probara los colchones antes de venderlos. Luis aceptó sin dudarlo ante la sorpresa de Ana María que se lo había comentado más como un chascarrillo que como una proposición en firme. Al día siguiente Luis empezó su primer y último trabajo. Se convirtió en un experto en colchones y todo el pueblo confiaba en su opinión cuando tenían que comprar uno, como el que mi abuela había comprado para mi padre y luego yo utilicé de pequeño. Cuando mi abuela me contó la historia de Luis El Ojeras le pregunté el porqué de ese mote. Me explicó que aunque Luis estaba muy contento por tener algo que hacer durante el día pagó un precio muy alto por su trabajo. Cada vez que probaba uno de aquellos colchones se quedaba dormido plácidamente hasta que Ana María le despertaba para saber su opinión. De tantas cabezadas que se echaba durante el día no pegaba ojo por las noches así que siempre amanecía con unas enormes ojeras dibujadas en su rostro.
Carlos Pérez Cruz
Carlos Pérez Cruz
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lunes, octubre 29, 2007
El oficio de ponerse a pensar
Puede que lo que me ha pasado esta mañana sea cosa de la casualidad. Nunca he sabido muy bien qué es una casualidad pero es la primera idea que se me ha venido a la cabeza después de lo que ha pasado. Como casi cada día me había sentado a pensar, a recordar, a inspirarme... A veces lo hago mientras me tomo un café, a veces después de leer el periódico o tras una conversación airada. Esta vez simplemente me había sentado para practicar el oficio que más me gusta, el de pensador. No está muy bien remunerado, en realidad me lo subvenciono yo mismo, pero nunca se me olvida incluirlo en mi carta de presentación ante cualquiera que me pregunte a qué me dedico. En la mayoría de los casos la reacción suele ser de sorpresa, las cejas se elevan repentina y velozmente, pero pocos son los que dan el paso de preguntarme qué eso de ser un pensador. A quien se atreve le explico que es un oficio muy duro pero estimulante ya que le permite al cerebro ordenar sus ideas y también plantearse nuevos interrogantes. Eso está muy bien porque uno no tiene tiempo de aburrirse ya que nunca se acaban las preguntas. Se acaba el petróleo, se acaba el agua, se acaba la noche, pero las preguntas siempre están ahí esperando a ser formuladas.
Esta mañana de lunes espeso las preguntas se habían escondido bien lejos de mi pensamiento. También a las preguntas les pesa el día de la semana. No es lo mismo pensar un lunes que un viernes ni, por supuesto, que un domingo. Los lunes, por lo general, suelen ser para las grandes preguntas de la humanidad: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Los viernes, casi siempre, para las preguntas ociosas: ¿Qué hago este fin de semana? ¿Leo o voy al cine? ¿O quizá ambas cosas? Los domingos la prensa tiene una influencia enorme. También la película que vi anoche, el libro que quedó sobre la mesilla con un capítulo a medio acabar o la discusión con ese amigo de derechas con el que no sé muy bien por qué sigo hablando o por qué sigue siendo mi amigo.
Hoy lunes espeso, día de las grandes preguntas de la humanidad, no conseguía encontrarlas. Pero ser pensador es un trabajo que requiere constancia y, a pesar de haber sido tentando por la renuncia, he perseverado hasta encontrar la gran pregunta del día: ¿Por qué me fascina tanto la Luz del Norte si nunca he viajado hasta el Norte? Me refiero a esa luz mágica del Círculo Polar que se produce cuando el sol nunca se pone pero parece estar a punto de hacerlo a cada instante. Es posible que mi idea de esa luz esté equivocada y que esté confundido por el juego de luces de una película de Julio Médem pero necesito ir hasta allí alguna vez en la vida y comprobarlo por mí mismo. La luz que yo imagino es fría pero a la vez cálida porque invita a recogerse en el interior de una cabaña de madera. Es una luz que convierte el minuto cotidiano en perpetua ensoñación. Es una luz que suena a pasos crujientes sobre ramas secas y que huele a esa humedad que rescata los olores dormidos de la naturaleza.
Esta mañana me ha apetecido volver a ver esa película de Julio Médem. Cuando estaba encendiendo el televisor se ha ido la electricidad en mi barrio y me he quedado sin luz.
Carlos Pérez Cruz
Esta mañana de lunes espeso las preguntas se habían escondido bien lejos de mi pensamiento. También a las preguntas les pesa el día de la semana. No es lo mismo pensar un lunes que un viernes ni, por supuesto, que un domingo. Los lunes, por lo general, suelen ser para las grandes preguntas de la humanidad: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Los viernes, casi siempre, para las preguntas ociosas: ¿Qué hago este fin de semana? ¿Leo o voy al cine? ¿O quizá ambas cosas? Los domingos la prensa tiene una influencia enorme. También la película que vi anoche, el libro que quedó sobre la mesilla con un capítulo a medio acabar o la discusión con ese amigo de derechas con el que no sé muy bien por qué sigo hablando o por qué sigue siendo mi amigo.
Hoy lunes espeso, día de las grandes preguntas de la humanidad, no conseguía encontrarlas. Pero ser pensador es un trabajo que requiere constancia y, a pesar de haber sido tentando por la renuncia, he perseverado hasta encontrar la gran pregunta del día: ¿Por qué me fascina tanto la Luz del Norte si nunca he viajado hasta el Norte? Me refiero a esa luz mágica del Círculo Polar que se produce cuando el sol nunca se pone pero parece estar a punto de hacerlo a cada instante. Es posible que mi idea de esa luz esté equivocada y que esté confundido por el juego de luces de una película de Julio Médem pero necesito ir hasta allí alguna vez en la vida y comprobarlo por mí mismo. La luz que yo imagino es fría pero a la vez cálida porque invita a recogerse en el interior de una cabaña de madera. Es una luz que convierte el minuto cotidiano en perpetua ensoñación. Es una luz que suena a pasos crujientes sobre ramas secas y que huele a esa humedad que rescata los olores dormidos de la naturaleza.
Esta mañana me ha apetecido volver a ver esa película de Julio Médem. Cuando estaba encendiendo el televisor se ha ido la electricidad en mi barrio y me he quedado sin luz.
Carlos Pérez Cruz
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jueves, octubre 04, 2007
Carlos Llamas y el Periodismo
Cuando tras las señales horarias de las ocho de la mañana ha sonado el histórico gong de Hora 25 en la Cadena SER el pulso se me ha paralizado. La sospecha ha tardado décimas de segundo en confirmarse. Ese sonido de las noches de la SER emitido a las ocho de la mañana sólo podía significar que Carlos Llamas había muerto; la voz quebrada, llorosa, de Carles Francino lo ha confirmado. Resulta raro que enterarte de la muerte de alguien al que nunca has tenido oportunidad de conocer personalmente te llegue a afectar tanto pero las lágrimas de hoy no eran de cocodrilo. Eran las lágrimas de sentimiento profundo por la pérdida de alguien con el que nunca hablé pero que fue mi amigo durante muchas noches de cena en soledad, de vuelta a casa de algún lugar y con el que compartí la sonrisa cómplice de quienes encontramos en la ironía y el sentido crítico la única manera de aguantar el chaparrón.
Carlos Llamas representa para mí una especie de periodista en vías de extinción; la del periodista que no se conforma, que va más allá, que razona y critica aunque el objeto de su crítica sea incómodo incluso para la propia empresa en la que trabajas. Esa forma de hacer y de ver la vida es la que he intentado aplicar a mis propias experiencias profesionales y el resultado no ha sido muy satisfactorio hasta la fecha. Me he encontrado reacciones de todo tipo pero todas ellas acomodaticias. Los órganos de "poder" siempre la han rechazado por incómoda; entre los compañeros siempre ha existido disparidad aunque con el mismo transfondo: rechazo, cuchicheo, palmadita en la espalda... en definitiva nadie se "moja" por causas que, por muy justas que sean, ponen en riesgo el estatus de uno y de su puesto de trabajo.
El periodismo está perdiendo su esencia a pasos agigantados. Resulta cínico que sea de las propias empresas de comunicación de donde surjan estas reflexiones pero no hay periódico que yo haya leído o emisora de radio que haya escuchado donde en algún momento no se manifieste esta opinión. Y suelen hacerlo sus principales nombres, los mismos que rara vez pondrán en "riesgo" a su empresa si una pregunta o un comentario pueden molestar a las esferas de "poder" en las que esa empresa se mueve o pretende hacerlo. Pero, en mi opinión, lo más grave de todo esto es que en la propia juventud que se forma para ser periodista o en la que ya ejerce en los medios se vive desde temprana edad la conveniencia de callar y acatar como una máxima de supervivencia. Aparte de que es más apasionante mirar a través de los ojos del Gran Hermano que ponerse las botas y embarrarse en el lodazal.
Decía el mítico periodista polaco Richard Kapucinski que antaño uno podía entrar al despacho del director de un periódico y pedirle ayuda porque quien estaba ahí dentro era mejor periodista que uno. Ahora dentro de esos despachos sólo se puede encontrar a empresarios que no entienden de periodismo y que sólo miran las cuentas de resultados y el beneficio de las relaciones institucionales; difícil convivir así con el verdadero periodismo, terreno cultivado para el sensacionalismo, para la noticia espectáculo que hoy se ha convertido en el Leitmotiv de los medios de comunicación incapaces de ir más allá de la apariencia primera; incapaces de traspasar la línea que delimita la cara exterior de los sucesos cotidianos y llegar al fondo que los ha gestado.
Sirva la muerte de Carlos Llamas para lanzar un sonoro ¡SOS! por el periodismo, un ¡SOS! por nosotros mismos y la catadura moral de una sociedad conformista que prefiere apartar la mirada que enfrentarse a cada reto, a cada contradicción, a cada uno de los pilares de la sociedad que corren riesgo de derrumbe si nadie frena la carcoma ética que corroe nuestras entrañas.
Carlos Llamas representa para mí una especie de periodista en vías de extinción; la del periodista que no se conforma, que va más allá, que razona y critica aunque el objeto de su crítica sea incómodo incluso para la propia empresa en la que trabajas. Esa forma de hacer y de ver la vida es la que he intentado aplicar a mis propias experiencias profesionales y el resultado no ha sido muy satisfactorio hasta la fecha. Me he encontrado reacciones de todo tipo pero todas ellas acomodaticias. Los órganos de "poder" siempre la han rechazado por incómoda; entre los compañeros siempre ha existido disparidad aunque con el mismo transfondo: rechazo, cuchicheo, palmadita en la espalda... en definitiva nadie se "moja" por causas que, por muy justas que sean, ponen en riesgo el estatus de uno y de su puesto de trabajo.
El periodismo está perdiendo su esencia a pasos agigantados. Resulta cínico que sea de las propias empresas de comunicación de donde surjan estas reflexiones pero no hay periódico que yo haya leído o emisora de radio que haya escuchado donde en algún momento no se manifieste esta opinión. Y suelen hacerlo sus principales nombres, los mismos que rara vez pondrán en "riesgo" a su empresa si una pregunta o un comentario pueden molestar a las esferas de "poder" en las que esa empresa se mueve o pretende hacerlo. Pero, en mi opinión, lo más grave de todo esto es que en la propia juventud que se forma para ser periodista o en la que ya ejerce en los medios se vive desde temprana edad la conveniencia de callar y acatar como una máxima de supervivencia. Aparte de que es más apasionante mirar a través de los ojos del Gran Hermano que ponerse las botas y embarrarse en el lodazal.
Decía el mítico periodista polaco Richard Kapucinski que antaño uno podía entrar al despacho del director de un periódico y pedirle ayuda porque quien estaba ahí dentro era mejor periodista que uno. Ahora dentro de esos despachos sólo se puede encontrar a empresarios que no entienden de periodismo y que sólo miran las cuentas de resultados y el beneficio de las relaciones institucionales; difícil convivir así con el verdadero periodismo, terreno cultivado para el sensacionalismo, para la noticia espectáculo que hoy se ha convertido en el Leitmotiv de los medios de comunicación incapaces de ir más allá de la apariencia primera; incapaces de traspasar la línea que delimita la cara exterior de los sucesos cotidianos y llegar al fondo que los ha gestado.
Sirva la muerte de Carlos Llamas para lanzar un sonoro ¡SOS! por el periodismo, un ¡SOS! por nosotros mismos y la catadura moral de una sociedad conformista que prefiere apartar la mirada que enfrentarse a cada reto, a cada contradicción, a cada uno de los pilares de la sociedad que corren riesgo de derrumbe si nadie frena la carcoma ética que corroe nuestras entrañas.
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jueves, septiembre 20, 2007
viernes, agosto 31, 2007
viernes, agosto 24, 2007
lunes, agosto 20, 2007
Lars Von Perez en USAmerica
A punto de regresar de las USAmericas (digo a punto, es decir, todavia no tengo acentos ni enies, se siente) comienza aqui la serie dedicada a esta primera incursion de Lars Von Perez al Imperio de Jordi. Durante los proximos dias, si el animo no falla y el tiempo lo permite, ire dejando algunas de las mejores tomas y visiones de quien esto escribe. God Bless Me.
jueves, julio 19, 2007
La rana que croa
Ahora que por fin se han apagado las taladradoras, ahora que por fin se ha callado el camión que silba su marcha atrás, ahora que por fin descansan los martillos que agujerean mi cerebro, en la hora en que los niños toman la calle y las persianas bajan, ¿es posible que una rana croara? Es posible pero, ¿es posible que la escuchara desde mi ventana? No hay río de agua en mi orilla y tampoco en la de enfrente. Puede que me esté volviendo loco más de un año después del primer agujero, del primer camión que hizo su entrada de culo, del primer piso que cambió su imagen, o es posible que las ranas vengan hipnotizadas por los cantos de sirena de la gran ciudad.
jueves, julio 05, 2007
San Fermín 2007 (El Ruego de Garfi)
Hola a todos. Soy Garfi y vivo en Iruña - Pamplona. Como muchos ya sabéis mañana, día 6 de Julio, comienzan una vez más los Sanfermines en nuestra ciudad. Antes de que la ciudad se ponga más guarra que mi caja de piedras me gustaría que os tomarais unos minutos, segundos acaso, para reflexionar sobre estas fiestas. Como es costumbre en España en ellas se hace uso, y digo bien, uso, de muchos animales para la aparente diversión de los animales de la raza humana. En el caso de Iruña - Pamplona son conocidos sus encierros de toros que cada mañana, entre el 7 y el 14 salen a correr por las calles. No os voy a pedir que dejéis de hacer estas carreras pero pensad un poco en ellos e imaginad cómo se deben sentir rodeados de pronto de una masa de gente enloquecida y teniendo que correr sobre asfalto. Anda, sed majetes y no me seais bestias con ellos y que corran lo más en paz posible. Claro que su carrera tiene una meta de mal augurio y unas horas después cada uno de ellos sufre atónito la rabia del "arte taurino". ¡Mira que sois! Como premio a la carrera una suerte de pinchazos, aguijonazos, descabellos... uf uf... no quiero ni pensarlo. Y todo, ¿para qué? Sí sí, ya sé que no sabríais hacer otra cosa en las tardes de San Fermín pero, anda, echadle un poco de imaginación que seguro que se os ocurre algo más divertido y que deje menos huella de sangre y vísceras... Ay ay, ¡qué mal cuerpo se me está poniendo! Si os sirve de algo yo propongo el campeonato de volley playa con la selección brasileña como invitada (masculina y femenina, para que nadie me maulle)... al fin y al cabo con un poco de arena ya tenéis la playa en la plaza... y un montón de pitones. En fin, ya sé que mis maullidos se perderán en la inmensidad del olvido pero...martes, junio 05, 2007
¿Hasta cuándo ETA?
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo nos vas a hacer imposible una vida tranquila en la que no tengamos que temer que en cualquier esquina estalle una bomba? ¿Una bomba nos hará libres? ¿Un militar menos, un político menos, nos hará libres? Puede que tengas razón y que las últimas elecciones no fueran todo lo democráticas que debían serlo pero ¿serán más libres las próximas elecciones con la pistola tras la nuca de muchos votantes? ¿Tienes miedo de no conseguir tus objetivos legítimos a través de la razón? Puedes probar de nuevo a matar porque estoy seguro de que entonces sí, entonces conseguirás vía libre a poner las mugas que quieras en los límites que quieras pero, ¿entonces qué? Entonces te habrás convertido en el más fascista de los presidentes, en el más temible dictador que enarbola su pistola si alguien piensa diferente. Y, ¿qué hacemos con los que nos sentimos ciudadanos del mundo? ¿Con los que nos da lo mismo la ikurriña que la rojigualda y sólo queremos vivir en compañía y crecer con la riqueza de la diversidad? Ten cuidado, somos peligrosos porque la futura Euskalherría política (que cultural ya existe) tendría demasiada diversidad con nosotros. Y para esto se necesita uniformidad.
Gracias por hacernos la vida un poco más difícil. Gracias por tener que decirle a los extranjeros de la España fronteriza con Euskalherría que somos personas "normales" que no vamos por la calle con el fusil en la mano. Bastante tenía yo con explicarles que no hay toros sueltos por las calles de la vieja Iruña como para decirles que a lo mejor reciben la estocada de una bomba.
Gracias por hacernos la vida un poco más difícil. Gracias por tener que decirle a los extranjeros de la España fronteriza con Euskalherría que somos personas "normales" que no vamos por la calle con el fusil en la mano. Bastante tenía yo con explicarles que no hay toros sueltos por las calles de la vieja Iruña como para decirles que a lo mejor reciben la estocada de una bomba.
miércoles, mayo 23, 2007
Sigo sin entender
Esta pasada tarde, camino de mi mina particular, me crucé en menos de cincuenta metros (aproximadamente, que uno es de letras) con dos concentraciones en la calle. En la Plaza del Vinculo de Pamplona me encontré con la escenografía habitual de la derecha más rancia enarbolando banderas de Navarra y de España, sonaba el himno de Navarra por la megafonía (que algunos trataban de cantar chuleta en mano) frente a una pancarta de "Libertad Ya" que pedía que los asesinos de ETA no entraran en las Instituciones. Continué mi camino y me encontré con una concentración frente a la sede del PSN-PSOE de aquellos asesinos de ETA... ups, perdón, el influjo de "Libertad Ya" me ha traicionado el ¿sub?¿in?consciente... de aquellos que quieren poder votar a aquellos que "Libertad Ya" considera asesinos de ETA. En fin, un lío, el caso es que la escenografía era la típica rancia del mundo batasuno de toda la vida, con su cutre-pancarta y sus gritos contra la falta de democracia. El caso es que no entiendo. Unos protestan para que los batasunos no se puedan presentar, otros porque no se pueden presentar los batasunos y por lo tanto votarlos... ¡Qué complicado es todo!
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martes, mayo 22, 2007
La maté porque era mía
Solía recibirme al llegar a casa. Me miraba con unos ojos que parecían decirme cuánto me echaba de menos aunque sólo hubiera sido media hora, o incluso cinco minutos. Después daba vueltas a mi alrededor incansablemente como queriendo impedir que me marchara de nuevo, dibujando a mi alrededor una cuerda con la que poder atarme y no dejarme marchar. Otras veces se tumbaba sobre mí, me arropaba en el frío del invierno o compartía conmigo mis ratos de soledad que con ella eran menos solitarios. Hubo una ocasión incluso en que pareció recordarme que el día empezaba al salir el sol por mucho que yo me empeñara en lo contrario, otro en el que me enseñó que la enfermedad necesita reposo y que estamos locos por ir drogados al trabajo. Aprendí tanto con ella, llenó tantos vacíos... No es que ya no la necesitara, no es que ya no me hiciera compañía. Hasta el último momento salió a recibirme al llegar a casa con esos mismos ojos de ansiedad por la ausencia. Pero da lo mismo, al fin y al cabo sólo fue un arrebato. No entiendo por qué me miráis así, no he hecho nada que no tuviera derecho a hacer. Había tenido un mal día y necesitaba desahogarme. ¿Te imaginas de si en vez de tirarla contra la pared y luego cortarle el cuello con el cuchillo de cocina se lo hubiera cortado a la vecina? No seáis hipócritas, anda que no os gusta comer un buen jamón o un solomillo bien jugoso. Además, ¿no están ahí para satisfacernos? ¿No son nuestras mascotas? Así es como ella me hizo el mejor servicio de nuestros cinco años juntos.
Luis Corrales (Presidente de la Plataforma para la Defensa de la Fiesta): La tauromaquia es más que una tradición. Es una actividad viva que ha hecho un alarde de adaptabilidad. No conozco a un solo aficionado que vaya a la plaza a ver sangre. Los animales no tienen derechos, tendrán los derechos que las personas les queramos conferir. A partir de ahí el debate se plantea como una representación del humanismo más genuino en la que el hombre combate la naturaleza para dominarla.
Luis Corrales (Presidente de la Plataforma para la Defensa de la Fiesta): La tauromaquia es más que una tradición. Es una actividad viva que ha hecho un alarde de adaptabilidad. No conozco a un solo aficionado que vaya a la plaza a ver sangre. Los animales no tienen derechos, tendrán los derechos que las personas les queramos conferir. A partir de ahí el debate se plantea como una representación del humanismo más genuino en la que el hombre combate la naturaleza para dominarla.
martes, mayo 15, 2007
1 año sin decir NADA
Acabo de caer en la cuenta de que se va a cumplir un año desde que abrí este blog. Los fieles (¿?) habréis caido en la cuenta (ya a estas alturas) de que no le presto demasiada atención y supongo que está bien. Está bien porque todo aquello que yo pueda aportar llega tarde, carece de interés y aporta poco a la humanidad. Está bien porque obligarme a decir cosas que no quiero es pedirle a mis células grises un desgaste innecesario y claro, quizá algún día las necesite de verdad. ¿Para qué? Yo que sé, para contar los fajos de billetes como premio capitalista al esfuerzo dedicado a empeños varios, para contar el número de horas que uno invierte en el váter leyendo Gigantes o la columna de Manuel Vicent en El País. Pero no os preocupéis, no he pensado recapacitar y dedicar mis largas horas de ocio y devaneo a prestarle a este blog la más mínima atención. No es necesario porque ya he escrito durante un año. Poco, lo sé, pero si le pegáis un repaso a lo ya escrito, las preocupaciones, mosqueos y devaneos se parecerán bastante a lo que os pudiera o pudiese contar ahora... Por cierto, ¿por qué me envían correos electrónicos desde una emisora de radio para gays de Argentina? Es decir, ¿cómo llega la dirección de AG Radio (Argentina Gay Radio) a la conclusión de que me resulta de interés recibir boletines de su programación y actividades? Este mundo es muy extraño, que decía un personaje del genio* Lynch.
*genio (aplicado a David Lynch): Dícese de aquella persona capaz de decir algo muy simple de una manera incomprensible para que los sesudos críticos y los más recalcitrantes fans que no entendieron nada en Inland Empire digan que es la polla en verso con rima en la Y.
*genio (aplicado a David Lynch): Dícese de aquella persona capaz de decir algo muy simple de una manera incomprensible para que los sesudos críticos y los más recalcitrantes fans que no entendieron nada en Inland Empire digan que es la polla en verso con rima en la Y.
Agudeza Visual
Ejercicio de agudeza visual. Mire con atención esta invitación a un mitin del PSN-PSOE y adivine dónde se encuentra el error (o no) de esta tarjeta.
domingo, abril 29, 2007
Jazz Gestual
O de cómo hablaban Charlie Parker y Dizzy Gillespie.
viernes, abril 20, 2007
martes, abril 17, 2007
En el día después del tiroteo de Virginia...
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el roto
sábado, abril 14, 2007
En tierra de Santos
De entre las imágenes de Santos, toreros contra el cáncer (¿cuándo se extirpará el suyo?) y un mar de olivos surgió una voz que gritó Hijo de Puta. La puta era Madre, el hijo la Justicia y el balón Dios que se equivocó de templo. 2-1.
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