El programa de Radio 3 (RNE) ‘
Carne Cruda’ y su
director y presentador, Javier Gallego, han sido
hoy
trending topic español en Twitter. Dicho de
forma menos anglo-pedante y más precisa:
el
editorial del programa con el que Javier ha
abierto hoy el programa ha sido uno de los temas
más comentados en España en un momento
determinado por parte de los usuarios de esta
red. ¿Qué ha pasado para que un programa de una
emisora minoritaria haya logrado rascar en la
superficie de gloria efímera en la competición
de los ciento cuarenta caracteres?
Javier ha dicho lo que pensaba. Esto no es
nuevo, claro. Quienes seguimos a diario el
programa sabemos que, más o menos, lo hace todos
los días. Hoy ha tocado un tema sensible
(¿cuándo no?): la modificación normativa (por
decreto) por parte del partido político en el
gobierno, el Partido Popular (PP), para nombrar
al director de Radiotelevisión Española. Desde
2006 tal nombramiento exigía mayoría cualificada
(dos tercios del Parlamento). Ahora puede
nombrarlo de forma unilateral el actual
gobierno, haciendo uso de su mayoría absoluta.
Se ciñe sobre la radiotelevisión pública la
sombra de la manipulación informativa al
servicio del partido en el gobierno, cáncer
endémico que creíamos extirpado.
Varias consideraciones:
1) El periodismo está enfermo. La independencia
del profesional escasea de tal manera que
encontrar una voz libre produce en el ciudadano
un efecto de euforia que hoy se ha manifestado
significativamente en los onomatopéyicos ciento
cuarenta caracteres de Twitter de muchos
internautas.
2) Hay tantos medios que son ídem hacia un fin
ideológico (léase poder económico e influencia
social y política) que la profesión, a pesar de
los buenos profesionales que aún quedan, está en
un jaque (¿mate?) de credibilidad. Hoy se usan y
entienden los medios más como una opción de ocio
que verdaderamente informativa. Forman parte de
esta ‘civilización del espectáculo’ en la que
vivimos (bautizada así por Mario Vargas Llosa).
Alerta roja.
3) No hay venda antes de la herida. El editorial
de Javier diagnostica una enfermedad que
creíamos erradicada en 2006 y cuyos síntomas
previos se intuían hace semanas y meses con
declaraciones amenazantes y chulescas sobre el
futuro de algunos profesionales. La política
entendida como vendetta y agencia de colocación.
4) Javier Gallego ha elevado la voz de sus
razonamientos desde el propio medio implicado.
Ha hecho lo que la razón pragmática insinúa que
no se debe hacer. Nada tan poco útil para
conservar el puesto que hacer crítica incisiva
de quien en breve decidirá tu futuro. Le honra.
Por ello, lo admiro y respeto.
5) La falta de pragmatismo de Javier es tan
insólita en nuestro tiempo que a su vez pone en
evidencia la actitud mayoritaria entre la
profesión periodística (que servidor conoce de
primera mano). La solidaridad por la injusticia
se consuela en privado y se calla en público. El
ejercicio del periodismo incisivo se sustenta en
el interés comercial o político del medio. Hace
mucho que la lucha por la conservación del
puesto de trabajo se desentendió de injusticias
y amigos. Palmadita en el hombro y silencio. Los
males, siempre ajenos.
6) Desde que el Partido Popular lograra hacerse
con el gobierno tras las últimas elecciones en
España, muchos oyentes han sentenciado el
programa. Meses y meses de necrológicas
preventivas. Es tal la convicción de que se vaya
a censurar el programa que cuando esto suceda
(si es que llega a suceder, Urdaci no lo quiera)
será asumido como una fatalidad inevitable: “Ya
lo sabíamos”, “Era de esperar”. Se crea un
estadio mental en el que la anormalidad
democrática es normal y lo contrario,
extraordinario. Mal punto de partida para la
reacción social.
6b) El Partido Popular debería hacérselo mirar.
Su gobierno genera siempre certezas de
injerencia en la libertad en muchos ciudadanos:
“Ya verás ahora, cuando gobiernen”.
7) ‘Carne Cruda’ – o lo que es lo mismo, Javier
Gallego – es un programa libre e independiente.
Ha tratado temas y ha tenido invitados en la
mayoría de las ocasiones ajenos a la
convencional agenda informativa y de contenidos
de los medios de comunicación convencionales. Ha
ejercido, por lo tanto, función de medio de
comunicación público dando cobertura a las
minorías y ha ejercido a diario el libre
pensamiento, razonado e implicado. Jamás ha sido
vocero del interés por conveniencia ni alminar
para la proclamación de la razón absoluta.
Estimula el pensamiento (ejercicio hoy tan en
desuso) y amplía los horizontes culturales (hay
más mundos… ¡y están en este!).
©
Carlos Pérez Cruz
PD: En
el momento de concluir este texto recibo un
correo con un enlace a un
artículo publicado en
la edición digital del diario ‘El Mundo’ bajo el
título de
El locutor de RNE Javier Gallego
ataca al Gobierno: ‘Venceréis pero no
convenceréis’. Lamentable. Démosle la vuelta:
El locutor de RNE Javier Gallego defiende a la
profesión periodística ante la amenaza
gubernamental: ‘Venceréis pero no
convenceréis’. Un ejemplo más de lo dicho en el
punto 2. Agradezco a ‘El Mundo’ la rápida y
eficaz muestra ofrecida de lo aquí expuesto.