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miércoles, enero 16, 2013

Algunas consideraciones a propósito del premio a Jorge Pardo

Francia premia a Jorge Pardo. Enhorabuena. Algunas consideraciones:

Leo las típicas reacciones/rasgadura de vestiduras que se producen en estos casos sobre que en España no pero fuera... que si tal o si cual. Correcto. Pero, ¿cuántos de los que hoy claman al cielo bostezan si les dicen que Jorge Pardo va a tocar en un festival de jazz español? Claro, siempre los mismos... claro, el flamenco...¿Ha premiado Francia lo evidente? (Por cierto, también el sello catalán Fresh Sound ha recibido premio por sus reediciones... silencio en la grada).

Jordi Pujol (Fresh Sound) y Jorge Pardo (Fotografía: Annie Yanbékian para www.francetv.fr)

Hace unos días Chano Domínguez se quejaba de la "impresionante" indiferencia con que en España se había recibido su nominación a los Grammy, incluso de parte de los "periodistas especializados". "Te sientes como que no estás, casi como si no has nacido", remarcaba en declaraciones al periodista Francesc Peirón de 'La Vanguardia'. Enhorabuena Chano, pero a mí los Grammy me importan un carajo. Mis parámetros no los establece el show business. Si he de medir la relevancia o mi interés en el trabajo de un músico por ellos, dimito. ¿Tradicional envidia española? Zzzzzzzzzzzzz

Vale, entonces quedamos que fuera se reconoce... que aquí pasamos pero... En 2008 el alicantino Ramón López fue nombrado en Francia (sí, en Francia) 'Caballero de las Artes y las Letras'. ¿Cuánto se escribió sobre ello en nuestro país? Incluso en la marginalidad del jazz y músicas improvisadas, la prensa convencional de España discrimina entre los "me suena de algo" y los "¿quíén coño es?".

"Me han premiado por no ser un músico de jazz", titula Pablo Sanz con esta frase de Jorge Pardo en su artículo para 'El Mundo' sobre el premio al saxofonista y flautista. (Desconcierta el artículo porque titula con una declaración pero después no recoge declaraciones del músico). Se dice en el texto que es el primer músico español nominado a este premio de la Academia francesa:

a) no dice mucho en favor del jazz español.
b) no dice mucho en favor del conocimiento de la Academia francesa sobre el jazz español.
c) ¿una mezcla de a y b?

En un artículo de '20 minutos', Jorge Pardo responde a la (genérica) pregunta de "¿Cómo ve el panorama del jazz español? con un diagnóstico impecable: "Con cierto auge artístico y decadencia en sus soportes".

Francia es un país con tradición cultural. Cada tarde (¡he dicho tarde, sí!) uno puede sintonizar France Musique y escuchar un programa de jazz (entre otros muchos programas dedicados a la improvisación, como el ejemplar A l´improviste) con novedades, (también clásicos) e información de actualidad. ¿En España? Ya lo dejé escrito hace un año, así que no me repito y evito que me entre la risa floja.

La cultura se trabaja día a día, por costumbre e incidencia/insistencia. Para Jorge Pardo (y quizá para Chano) su(s) premio(s) repercutirá(n) en que en España lo(s) sigan contratando porque "me suena(n)" y además tiene(n) premio para lucir en la cartelera local. Para la escena (¿?) de jazz en España, su(s) premio(s) dan para un ligero movimiento tectónico, tan imperceptible que lo sienten tan sólo los sospechosos habituales; sirve(n) para retroalimentar nuestra (reiterativa) ironía y amargura. 

La vida seguirá en la España del jazz (¡oxímoron!) con su lento pero constante "auge artístico" y la fulgurante "decadencia en los soportes"... y las mentes. Para eso tenemos el AVE, para que nuestra decadencia viaje a toda hostia.

© Carlos Pérez Cruz

jueves, septiembre 25, 2008

Tomás San Miguel & Jorge Pardo - "Entre"

No es Entre mal título para el tercer disco que desde 1993 nos ofrece la pareja artística Tomás San Miguel - Jorge Pardo. La preposición "entre", dice la RAE, "denota la situación o estadio en medio de dos o más cosas". La trayectoria de Jorge Pardo es la de un músico que ha hecho carrera como jazzista con duende mientras que la de Tomás San Miguel es la de un compositor e intérprete de las llamadas (más ambiguo imposible) Nuevas Músicas y músicas Tradicionales con amplia experiencia también en las sintonías para radio y televisión. Así que para que su encuentro funcionara era necesario un entendimiento en un punto intermedio, en un escenario desde el que se pudieran divisar todos aquellos modos y maneras de ambos y se pudiera coger de aquí y de allá para que la conversación fuera fluida.

Cuatro años ha tardado en ver la luz este disco desde su grabación hasta su edición. Imagino que son cosas del mercado discográfico pero, por fortuna, al final se ha conseguido rescatar esta música del congelador y presentarla en sociedad (en petit comité). Aunque en el fondo esto no tiene más trascendencia que la que pueda derivarse de la dificultad del mercado porque en lo estrictamente musical estamos ante una propuesta atemporal, ajena a las prisas de la novedad y de la búsqueda de nuevas tendencias. Es un trabajo con la suficiente entidad como para ser más que un divertimento pero con amplia libertad como para poder sentir la sensación de encuentro improvisado y creado con el ánimo del momento. Y uno puede sentir cómo el pulso ibicenco (el del marzo de la grabación, no el pastillero del verano) afecta a la música como afectó también el atentado de Madrid (11 M) que tuvo lugar días antes de la composición y grabación de la bellísima Llanto de Marzo.

Es una suerte que no exista una idea estética prefijada, cerrada, en el desarrollo de los ocho temas del disco (al menos no se percibe) porque la música discurre por caminos tan diversos (y fronterizos) que el resultado final se enriquece con ellos. No es un disco estrictamente de Jazz aunque sin el Jazz sería difícil de entender. No es un disco de Nuevas Músicas (ya, ya sé que es ambiguo) pero sin todo el legado de este "género" y la propia carrera de Tomás San Miguel no se podrían entender muchos de sus conceptos. Quizá por eso Jan Garbarek decía aquello de que él no tocaba Jazz. Y ya sabemos toda la belleza musical que ha surgido a partir de su concepción de la creación musical. Quizá por eso (como si de una declaración de intenciones se tratase) los primeros segundos del disco recuerdan mucho al sonido del noruego. Pero sólo los primeros porque luego Jorge Pardo y Tomás San Miguel nos llevan por otros derroteros, valses, Música de Cámara (desde una concepción ortodoxa del término), guiños flamencos y árabes (¿puede entenderse lo uno sin lo otro?), canciones melódicas, atmósferas cinematográficas (de film noir, San Miguel dixit) y experimentos más o menos improvisados.

Es Entre un disco modesto, nada pretencioso, en el que Jorge Pardo encuentra amplios espacios para una improvisación relajada que dice mucho de su capacidad de adaptación y de expresión (ya sea con la flauta o con los saxos tenor o soprano) y en el que Tomás San Miguel es el artífice de las atmósferas, del tono y el pulso general de una música que tiene más de lo que a primera escucha pueda parecer. Y es que si saber hablar varios idiomas facilita la comunicación humana, saber moverse Entre diversos lenguajes musicales con la naturalidad con la que ellos lo hacen facilita momentos tan hermosos como los de este disco que está en medio de muchas partes y en el centro de todas.

© Carlos Pérez Cruz

Puedes escuchar íntegro el disco en la edición nº45 de "Sonidos... del Mundo de la Música" en www.librecreacion.com/carlos/
Comentario publicado originalmente en la web del "Club de Jazz" en
www.elclubdejazz.com


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