Cada partido de preparación del MundoBasket de la selección española de baloncesto retransmitido por La Sexta comenzaba con una muletilla de su narrador, Mel Otero: Este es el quinteto que va a ganar hoy el partido. Un imperativo que se mantuvo hasta que Francia le infligió a España la primera derrota en el primer partido del Mundial. Entonces la fórmula varió. Hoy el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, presente en el pabellón durante el partido de cuartos de final España - Serbia, ha hablado también (no recuerdo la literalidad) de la obligación de ganar. ¿Desde cuándo el deporte se practica con la obligatoriedad de la victoria? En todo caso, en lo que a profesionales se refiere, se podrá exigir un esfuerzo, competitividad, pero no la victoria. La victoria no es propiedad de nadie. En ocasiones, y no siempre, es un premio al esfuerzo.
Aborrezco esta fiebre "rojiza" que se ha instalado entre medios de comunicación y que tan bien parece haber acogido el personal. Estos calificativos de ÑBA (en el caso del basket) y demás patriochorradas. "Tenemos el mismo ADÑ", dicen para reforzar nuestra identidad rojigualda.
La selección española de baloncesto no tenía la obligación de ser campeona del MundoBasket. Tenía el deber profesional de competir al máximo. El resto de equipos también juega y tienen grandes jugadores (como alguno quizá hoy se haya sorprendido en comprobar). Haber competido en las últimas cuatro finales de los cuatro últimos grandes campeonatos disputados es de un mérito invaluable. Desde 1999 ha obtenido cinco medallas en seis campeonatos de Europa (que se dice pronto) La regularidad es mucho más complicada de lograr que una victoria puntual.
Se podrán analizar cuestiones tácticas puntuales sobre por qué en esta ocasión no se va a luchar por medallas. La primera, sin duda, porque delante había un equipo de enorme calidad. La segunda, tercera y demás les corresponde analizarlas a los profesionales que hasta hoy han competido y, en esta ocasión, no han conseguido la victoria que nadie les debía.
Y lo bien que nos lo estamos pasando estos largos años los aficionados al basket...