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sábado, octubre 06, 2012

Sabatinas periodísticas

(...) Pero el franquismo, esa edad del cólera, duraría muchísimo. Cuarenta años. Fíjense en este detalle significativo. La transición, que apenas duró siete años, se engrandece, produciendo un efecto óptico que condiciona su historia hasta hacerla inmensa, mientras que el franquismo –cuatro décadas que condicionaron la transición de manera absoluta–, ahora se hace pequeño, pequeño, como un accidente. Ahí es donde está la madre del cordero. (...)

Las lecciones del caimán (y 3) de Gregorio Morán (publicado en la página 30 de 'La Vanguardia' del sábado 6 de octubre de 2012)

(...) Para el espectador, para el lector, la obra de arte sucede: el que la conoce por dentro sabe que es el resultado de la ambición, la perseverancia y el trabajo. (...)

Talento en el derrumbe de Antonio Muñoz Molina (publicado en la página 3 del suplemento 'Babelia' del diario 'El País' del sábado 6 de octubre de 2012)

lunes, septiembre 10, 2012

Siempre

Siempre es una palabra muy fuerte. Quizá tanto como odio. Ambas hay que usarlas con mesura y, sobre todo, con la convicción de que casi nunca algo es para siempre ni merece nuestro odio. Que un ministro nos pida que hagamos turismo “siempre” en España, en vez de salir al extranjero (donde, al loro, ¡hay mosquitos!), es como para desear que nuestros dirigentes se vayan para siempre antes de que el odio nos ciegue y nos dé por levantar una contra-inquisición o afilar las cuchillas de la guillotina.

Las palabras de José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, compiten con su estudiada (¿?) estupidez por un puesto en el podio de sandeces patrióticas. Hay atasco, bien es sabido, pero al leer las del ministro no pude dejar de sentir un tufillo franquista a la altura de los baños de Palomares, y aquella era de medalla de oro e himno con mano en el pecho. Si no salimos de España, terminaremos por reproducir la conversación de El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina, en la que la tía del protagonista le pregunta a su novio quién es ese presidente Kennedy.
-         El de Estados Unidos, el que más manda en el mundo.
-        ¿Más que Franco?

miércoles, noviembre 23, 2011

Entrevista a Fred Hersch

© Mark Niskanen (www.fredhersch.com)
El pianista Fred Hersch (1955) llegó a Nueva York a finales de los años setenta donde se formó acompañando a músicos como Joe Henderson, Sam Jones, Stan Getz o Art Farmer. Sólo cuando sintió que tenía algo personal que decir publicó su primer disco, Horizons, un disco a trío junto a Marc Johnson y Joey Baron. Tenía 30 años. En una sociedad como la actual tan entusiasmada con la juventud y la precocidad no es habitual que un músico espere tanto tiempo, cuando incluso menores de edad graban ya discos.
Creo que es esperar demasiado que músicos tan jóvenes tengan tanto que decir. Muy rara vez he escuchado a un músico joven de menos de veinte o veintiún años que me hiciera pensar que realmente era un artista, que realmente tuviera algo… He enseñado a algunos, créeme. Lleva tiempo. Suele ser a los veintitantos cuando empiezas de algún modo a definirte.
El escritor Antonio Muñoz Molina lo definió como un maestro secreto, un músico que no da ni una sola nota efectista, no hace ninguna concesión. Es cierto, no es Fred Hersch un músico de grandes aspavientos ni derrama notas de forma compulsiva. Lo suyo tiene más que ver con la contención y la emoción, con la sugerencia y la sutileza.
Realmente no malgasto muchas notas, no lo hago. A veces escucho a algún pianista joven tocando de forma rapidísima y digo, ¡oh! ¡¡Ojalá pudiera hacer eso!! Pero… ¡bah! A la larga una cosa compensa a la otra. Al final piensas: de acuerdo, ha sido impresionante pero no me ha emocionado. (...) Muchos de los jóvenes músicos lo están tocando todo en compases raros, en formas extrañas… No es que me sienta como un policía del Jazz que te diga que tienes que tocar melodías de treinta y dos compases pero pienso que hay un camino intermedio. (...) Pero creo que hay tener en cuenta al público y cuánto puede absorber. Y si la música se convierte en músicos de Jazz a la última tocando Jazz a la última para otros músicos de Jazz a la última, entonces es algo muy reduccionista y la audiencia se reducirá. Yo no toco para el público, toco para mí. Cierro mis ojos y toco. Es todo lo que hago.
© Stephanie Berger (www.mycomadreams.com)
El maestro de pianistas hoy tan referenciales como Brad Mehldau, Ethan Iverson o Jason Moran, fue diagnosticado con el virus del sida a mediados de los ochenta. La suya es una historia de superación de los prejuicios sobre la sexualidad (él es homosexual) y de superación de la enfermedad que le dejó en coma durante varias semanas en el año 2008. Hubo de aprender a recuperar la movilidad de piernas y manos, a tragar... Apenas meses después de despertar del coma su música volvió a sonar en el mítico Village Vanguard neoyorquino. Su historia despierta el interés de medios de comunicación que, ajenos al Jazz, apenas motrarían su interés por la carrera de Hersch.
No creo que sea curiosidad sobre mi salud pero ciertamente es un gran tema sobre el que escribir así que creo que la gente ajena al mundo del Jazz conoce mi nombre, me escucha en programas de radio, en ‘The New York Times’, en cosas así, lo que está ayudando a que se reconozca mi nombre de forma general. Pero no es que la gente vaya a los conciertos y espere verme enfermo o algo así.
En 2010 estuvo en Barcelona explicando su experiencia en un congreso europeo de médicos de cuidados intensivos. Además ha creado un espectáculo titulado My coma dreams a partir de los sueños que al despertar del coma recordó con extrema precisión. Un espectáculo musical, teatral y audiovisual en el que la diversión se mezcla con el temor y el más puro surrealismo. En un momento del espectáculo se ve a sí mismo compitiendo con Thelonious Monk por lograr finalizar antes una composición. ¿Quién ganará?
¡Buena pregunta! Yo gané la batalla. De hecho la pieza a la que te refieres, El sueño de Monk, la escribí con el reloj de la cocina. Traté de escribirla lo más rápidamente posible para así poder simular el contexto. Y la escribí en veinte minutos. Creo que a Monk le costó mucho más tiempo.
© John Rogers (www.fredhersch.com)
No reniega del sentido del humor y de la paciencia para comunicar su experiencia a los medios de comunicación que inciden sobre su historia extramusical. Para los aficionados a su música tiene además el mensaje impagable de su música. Un jazzismo que parece ir contracorriente del ruido imperante en nuestra sociedad.
Pienso que una de las mejores cosas de escuchar música en directo durante una hora o setenta y cinco minutos es que no te pones a mirar el iPhone o…
O que puedes disfrutar de uno de los grandes vicios de Fred Hersch, a la vez una de sus grandes virtudes. Y es que de entre los condimentos de la música hay uno que le apasiona sobremanera y no lo oculta:
¡Me gusta demasiado la melodía!
© Carlos Pérez Cruz


Puedes leer la entrevista completa con Fred Hersch o escucharla en su versión original en inglés o con doblaje en castellano. La conversación fue emitida en la edición del programa "Club de Jazz" del 23 de noviembre de 2011.

martes, agosto 16, 2011

Apuntes de verano (I)

Visita papal a España con parafernalia de macro(megaosea)festival de rock (in Rio) Vaticano. Nosotros VS Vosotros como previo de los fastos. La convicción de cada uno seguirá en su sitio y las provocaciones amplificadas a conveniencia. El Papa podrá decir como vicepresidente de la empresa (sólo Dios encima en el escalafón) lo que no puede como Jefe de Estado. Ventajas de la doble titulación.

Disturbios en Inglaterra. Cameron aprovecha la coyuntura para engordar el aparato represivo y adelgazar el social. El opositor Miliband dice: La avaricia, el egoísmo y la irresponsabilidad no son monopolio de los jóvenes de clase baja, sino que también han sido practicados por los banqueros que se han llevado millones mientras destrozaban los ahorros y planes de mucha gente. La diferencia, señor Miliband, es que la policía detiene a los jóvenes de clase baja y nada hace contra los banqueros. Si un joven es penado con seis meses de cárcel por robar botellas de agua por un valor de 4 €, ¿cuántos siglos corresponderían al estafador bancario?

En catalán. El cantaor catalán Miguel Poveda actúa dentro del marco del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Lo hace junto a su compañero de muchos años, el pianista Joan Albert Amargós. Noche espléndida (de calor) en un marco fantástico, el de la Alcazaba emeritense. El magnífico cantaor hace un largo preludio en el que habla de los valores del atrevimiento frente a la osadía y se manifiesta un tipo atrevido. Todo ello para justificar la interpretación en catalán de una copla de su repertorio en territorio extremeño. Canta y recibe el aplauso. ¿Exceso de tacto? Como me recuerda el escritor Antonio Muñoz Molina ya recibió abucheo en la Diada en Catalunya por la versión inversa: cantar en castellano. Paletos los hay por todas partes pero en pleno 2011 sabe rancio.

Derechos de autor. En un lugar de Castilla (y León), de cuyo nombre no logro acordarme, apareció el organizador de un concierto de Jazz con el preceptivo papel de la SGAE que se rellena con los temas y autores que van a ser interpretados. Se lo entrega al músico en los minutos previos a la actuación y le da otra hoja. En ella figuran los nombres de composiciones y autores que él ordena (ni siquiera lo pide como un favor) que figuren en el de la SGAE. Después, pon tú lo que quieras.

jueves, octubre 14, 2010

Cómo ser músico en España (Guía depresivo-descriptiva)

Ayer ya escribí algo al respecto motivado por la conversación que mantuve con el escritor Antonio Muñoz Molina emitida en el programa Club de Jazz de esta semana. Su opinión de que los proyectos y propuestas musicales deberían surgir de la iniciativa privada y mantenerse ajenos a la administración pública (por razones que se pueden escuchar en la entrevista) me ha despertado la curiosidad y el interés por conocer cómo es la realidad laboral de los músicos en este país y si es posible tal propósito. El resultado de tal indagación es que tal aspiración es plausible pero utópica hoy en España.

Javier Díez Ena, contrabajista del grupo Dead Capo, me ha hecho llegar un documento que detalla las características de la regulación francesa de lo que en Francia denominan los
Intermitentes. Técnicamente un intermitente es aquel que, en el transcurso de un periodo concreto, tiene una sucesión de contratos de duración determinada, por cuenta ajena y con varios empleadores, que se alternan con periodos de inactividad (burocráticamente no hay mejor descripción del oficio de artista). Y para estos intermitentes existe un régimen de cotización y protección social que, a grosso modo, ampara a los profesionales de las Artes ya que se entiende que su realidad es la de una actividad laboral de riego e inestable, fraccionada y precaria. Un estatuto que trata de garantizar los mínimos de supervivencia, derechos y obligaciones, de los artistas. La sola idea de un estatuto de estas características es un sueño (¿inalcanzable?) para los músicos en España.

¿Por qué es un sueño? Para empezar porque ni siquiera el músico es considerado un trabajador
en activo. ¿Qué opciones tiene el músico profesional (no miembro de una orquesta o banda funcionarial y siempre refiriéndome a intérpretes, no a profesionales de la enseñanza musical)?

A) sobrevivir a base de "bolos" pagados en dinero negro.

B) trabajar de cualquier cosa para poder tener un dinero estable y dedicar el resto del tiempo a la música.

C) darse de alta en autónomos.


La opción A) requeriría tener la fortuna de tocar casi todos los días del año de manera que el montante (negro) del dinero le diera a uno para vivir con dignidad. Claro, no se puede aspirar a coger un resfriado (aspiración que puede abrirte las puertas del descanso doméstico si tienes un contrato). Con la opción A) no hay cotización que valga y, por lo tanto, pensión futura. La opción B) es la más habitual. Los hay que trabajan en algo relacionado con la música (como dar clases) o de cualquier cosa (desde enterrador a telefonista pasando por todo oficio imaginable). ¿Y el tiempo para la creación? ¿Para la maduración de los proyectos? ¿Para conseguir que la escena ibérica - e insular - salga del tan criticado
amateurismo? Mucho pedir, claro. La opción C) requeriría tener unos ingresos garantizados para poder asumir los costes que la figura de autónomo suponen. O tienes una herencia detrás o una pareja dispuesta a la manutención pase lo que pase o difícilmente se puede ser autónomo y músico.

¿Hay subvenciones para la música en este país? Sí, claro. Dejando al margen el sustento público de orquestas sinfónicas nacionales, autonómicas y de barrio y de algunas bandas de música municipales y autonómicas (rock, jazz, pop, electrónica... también son música y la hacen músicos) existen puntuales subvenciones para proyectos. Eso significa que tienes que tener un proyecto concreto en marcha y presentarlo a un "concurso" en el que la administración decide a quién otorga la ayuda (con todo lo que de "aleatorio"... sí, bueno, dejémoslo en "aleatorio", tiene esto). Claro, es una ayuda puntual a un proyecto puntual. Pero la música no termina en lo puntual; muere para nacer con otra forma (o sea, otro proyecto, no el que consiguió, en el mejor de los casos, una subvención).


Momento experiencia personal: hace unos días tuve la suerte de tocar con Dead Capo, cuarteto madrileño compuesto por tres realidades B) y una A). La realidad A) exclamó con inmensa alegría un
¡así podré tener algo de dinero! en el momento en que uno de los B) le comunicó que había salido un bolo dentro de un mes. La realidad Capo de la suma de tres Bes (alguna, para más inri, muy precaria) y una A es que el grupo (en mi opinión), uno de los más prometedores hace ya siete u ocho años, uno de los más originales y transgresores del panorama patrio, apenas sale del reducto madrileño y sólo ha grabado un disco hasta la fecha. No es precisamente la idea que uno tiene de un grupo consolidado. Pero las circunstancias no permiten la consolidación.

Y así nace la tan ansiada y admirable iniciativa privada en la música. La que obliga a los grupos a pelear horas y horas por conseguir conciertos, cobrarlos en concepto de taquilla (tanto público viene, a tanto la entrada, tanto te llevarás... si pinchas no es nuestro problema, bastante que te ponemos el escenario) y tratar de atraer al público con una publicidad que nace del (no)presupuesto propio y sin poder acceder a los medios de difusión a los que sí acceden las multinacionales que tienen los medios para ello. Pero claro, ellos tienen a los que hacen la música que quiere el personal mayoritariamente. Será cuestión de ponerse a hacerla igual para que la multinacional te incorpore a su catálogo de clones edulcorados. Porque, ¿para qué sirve una escena rica y diversa?


Por último, y para quien quiera profundizar un poco más en las tripas de lo que hay, dejo el enlace a este manifiesto que redactaron dos de los Capos y
publicado en la revista Rock de Lux* a partir de la hilarante reunión de músicos con el presidente Zapatero en 2004, supuestamente para que conociera de primera mano la realidad de la música en este país.

*hágase click sobre la frase "publicado en la revista Rock de Lux"

miércoles, octubre 13, 2010

La música como iniciativa social según Antonio Muñoz Molina

¿Debe ser la sociedad civil la que proponga en Arte? El pasado sábado tuve la oportunidad de pasar un buen rato conversando con el escritor Antonio Muñoz Molina para la edición de esta semana de Club de Jazz. En el transcurso de la charla le hice ver que los aficionados al Jazz (y otras músicas) echábamos en falta una mayor implicación de las instituciones públicas en el establecimiento de una escena, en iniciativas que permanezcan en el tiempo y no sean tan coyunturales (él había tenido un par de experiencias de programación: en el ayuntamiento de Granada en los ochenta y más recientemente en el Instituto Cervantes de Nueva York). Para mi sorpresa (inicial) defendió que debe ser la sociedad civil (léase la iniciativa empresarial privada) la que desarrolle ese espacio y que es perjudicial que sean las instituciones públicas las que lo hagan.

En su experiencia de principios de los años ochenta cuenta que se vivió la paradoja de que al asumir la administración pública propuestas que habían sido privadas (y beneficiosas económicamente) el "producto" se encareció. Muñoz Molina reflexionaba igualmente sobre las redes clientelares que se generan en España como producto de una administración politizada. ¿Y cómo crear esas propuestas desde el ámbito privado? Con alicientes fiscales e incluso logísticos, dijo el escritor.

Estoy de acuerdo en que la administración pública está muy politizada y que en muchos casos (¿la mayoría?) un puesto de ordeno y mando cultural depende de la filiación idiológica o de los enchufismos y que además, dependiendo de cuál sea la propuesta artística, la dificultad de aceptación de la misma por parte de la administración de turno es mayor o menor (suelen triunfar las propuestas lamidas y relamidas). Pero, ¿existen esos incentivos fiscales y logísticos? No parece que ese sea el camino que están tomando las administraciones. La realidad municipal es que cada vez son mayores las trabas para la apertura de salas con posibilidad de actuaciones en directo (mientras otras se cierran). Y otra pregunta que no es menor: ¿se puede sobrevivir como músico dependiendo de la contratación en salas o proyectos privados?

La realidad hoy en día es que nadie puede vivir en este país de ser exclusivamente músico concertista (por favor, cuando hablo de música hablo de música, no de show business) por lo que las posibilidades de maduración de los proyectos son mínimos ya que estos sólo pueden trabajarse en el tiempo extra que las actividades de sustento (clases en escuelas de música, trabajos varios...) permiten. Así es difícil que la escena musical española no pase de la adolescencia creativa. Y, ¿alguien vigila lo que pagan las salas de concierto? Rara es la ocasión en que un músico puede tocar en ellas con un contrato (¡seguridad social!), se paga en negro. Vale, me doy de alta en autónomos. Si este mes no tengo un "bolo" me sale deficitario el tema (ya que pago en autónomos X al mes fijo). Pero, si se realizara una inspección fiscal y se obligara a garantizar los derechos del músico (trabajador) a las salas de música, ¿podrían estas mantenerse abiertas y ofreciendo conciertos - no música enlatada como muchas terminan haciendo -?

Seguramente si este fuera un país civilizado la situación laboral de los músicos no sería la que es y se podría pensar en prescindir mayoritariamente de lo público a nivel organizativo y monetario pero, ¿somos un país civilizado o en vías de civilización?

No sé qué pensará de todo esto Lolita... en fin, ella sólo quiere lamerme:


miércoles, junio 18, 2008

Arte de Matar (Antonio Muñoz Molina)

(...) Puedo comprender que mi padre se conmoviera viendo una corrida de toros: ahora veo la foto de un torero en la primera página de los periódicos más serios, leo los ríos de prosa artístico-taurina que vuelven a derramarse, y siento vergüenza de mi país, y un aburrimiento sin límites. Ya sé que en España la defensa del trato digno hacia los animales merece el mismo escarnio que se reservaba hace un siglo para las sufragistas. ¿Realmente hay mucha nobleza en el espectáculo de atormentar a un animal y de acabar con él no en ese instante de arte supremo que tanta emoción provoca entre los intelectuales de mi época, sino, como suele ocurrir, después de una repulsiva sucesión de torpes estocadas? Mentes selectas han decidido que las corridas de toros son alta cultura: no deberá extrañarnos que fuera de nuestro país mucha gente siga pensando que toda nuestra cultura son las corridas de toros. Si yo fuera pintor español, incluso si fuera pintor español aficionado a los toros, me causaría cierta desolación que el único artista español digno de la atención del crítico estrella del New York Times sea el torero José Tomás (...)

Artículo íntegro aquí.

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