Busca en "Carlos Crece"

sábado, septiembre 05, 2009

Apunte teórico

Para estudiantes de periodismo (rama audiovisual - radio, televisión también sirve): En el caso de disponer en antena de una sección de cocina o de tener un cocinero ("eras" no hay) como invitado existe una frase ineludible que proporciona el tono de frescura necesario en la radio actual y que, además, sirve para, en el caso de no saber qué preguntar (dado que los guiones son algo obsoleto), ganar unos segundos para a) pensar la pregunta o b) dar pie a que el invitado continúe desplegando saberes gastronómicos. La frase en cuestión es: Uhm, se me está abriendo el apetito escuchándote. Además a estas horas ya apetece. No importa la hora en que se pronuncie, siempre será próxima al desayuno, almuezo, comida, merienda o cena. Si después de pronunciarla el invitado no retoma su discurso o no se ha conseguido construir una nueva interrogación se puede añadir, mirando con cara de "sigue tú que no sé qué más decir" (opción no válida en televisión) al experto, otro clásico: ¡Vaya tortura! Con el hambre que tiene uno. Y después proferir una risita nerviosa.

viernes, septiembre 04, 2009

Deshielo

Fotografía que muestra el impacto de mi presencia en este planeta, en particular la afección de mi persona en el deshielo Ártico entre mi advenimiento en 1979 y el año 2007. Obviamente no recoge los estragos causados por mi incesante actividad térmica en estos dos últimos. ¿Se les acabó el carrete?

martes, septiembre 01, 2009

Jesse Elder - "The Winding Shell"


El esfuerzo individual del estudiante de música sumado a las directrices educativas de las cada vez más exigentes escuelas de música que se dedican al Jazz nos ha proporcionado en los últimos tiempos numerosos ejemplos de nuevos músicos en el panorama profesional con una formación teórica y técnica asombrosa... y nada más. Músicos de excelente potencial que, sin embargo, encuentran muchos problemas a la hora de expresarse, de comunicar algo con su trabajo no ya que se diferencie de lo que la Historia ya nos ha ofrecido sino que al menos incluya una mínima emoción. Por eso la experiencia invita a acceder con cierta distancia a los primeros proyectos de estos recién llegados por muy premiados que hayan sido sus finales de carrera (¿qué se valora para conceder ciertos honores?). Pero en la vida hay excepciones (¡dichosas!) y Jesse Elder parece una de ellas.


Jesse Elder, pianista asentado en la ciudad de Nueva York, presenta mediada la veintena su primer trabajo dentro de un sello discográfico (aunque este sea liliputiense) después de un par de autoproducciones. La precocidad ya no es noticia en casi nada pero uno no deja de sorprenderse de que a ciertas edades algunos tengan la madurez que Elder demuestra; hasta el punto de que quien esto firma se pregunta si no es demasiado pronto para haber accedido a ciertos niveles de excelencia. Maneja con fluidez estructuras complejas de composición mientras otros a su edad todavía digieren las formas más básicas. Aunque esto no es lo realmente sustancial - hay muchos ejemplos de músicos de aparente complejidad realmente aburridos - sino que con ello es capaz de armar un proyecto realmente denso, lleno de matices, composiciones llenas de información, de generosa exigencia para el intérprete. Y es que en su capacidad como compositor está uno de los puntos de interés de su corta trayectoria y como tal ha sido premiado en tres ocasiones por la Asociación Americana de Compositores (ASCAP). Se percibe mucho trabajo detrás de lo que The Winding Shell ofrece.

El disco es, en realidad, un dos en uno. El uno son sus temas para quinteto; el dos un piano a cuatro manos que tiene su propia entidad dentro de la grabación bajo el subtítulo de ALO y que interpreta junto a una pianista de origen japonés de notable currículo y también juventud, Aya Nishina (nombres como John Zorn o Greg Osby ya figuran en su historial). Para cuando se llega a este punto del trabajo el contraste de instrumentación proporciona una agradable y pacífica sensación aunque musicalmente hay intensidad y exigencia, continuos juegos entre las cuatro manos, reiteraciones minimalistas, intimismos de atmósfera inquietante que contrastan con pasajes más viscerales, nunca aleatorios. Un extra del disco que añade un valor nada desdeñable a un proyecto que en su faceta más ortodoxamente jazzística es denso, pero de una densidad volátil, en estado de gracia, con temas de ida y vuelta, con bloques sonoros y melódicos muy bien instrumentados que exploran las posibilidades tímbricas mediante complejas armonizaciones; música en la que sucede algo de continuo en todos los niveles, con continuos sobresaltos, en la que los solos siempre lo son sobre un acompañamiento de enorme e inquieta riqueza rítmica y armónica. Todo un reto para el oyente y para músicos que, al igual que Elder, viven en la veintena, a excepción de Gary Thomas y Chris Cheek. Una edad en la que han tenido tiempo de formar parte de grupos de cierta repercusión como Fieldwork (Tyshawn Sorey es parte de este trío con Vijay Iyer y Steve Lehman) o de que en sus currículos aparezcan nombres consagrados como los de Jason Moran, Ralph Alessi, Dave Douglas, Ellery Eskelin u otros.

Excelente carta de presentación de un pianista (y de un colectivo de músicos) que desprende creatividad y un dominio técnico y teórico al alcance de muy pocos. Ojalá se den las circunstancias para que pueda desarrollar su trabajo en las condiciones que merecen talentos como el suyo. No abundan y nos hacen la vida un poquito más soportable.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

domingo, agosto 30, 2009

No es Ficción

Minutos antes de las seis de la tarde ocupábamos dos asientos en la sala de cine donde se iba a proyectar V.O.S., última película del director Cesc Gay. Nos situamos en la penúltima fila de butacas, junto al pasillo. Una señora de una cierta edad sorbía su refresco situada en la misma fila, al otro lado del pasillo. Consciente de nuestra presencia se alejó. Éramos, junto a un orondo caballero de una cierta edad situado unas filas más adelante, los únicos en la sala poco antes del inicio de la proyección. De pronto dos niñas, de unos diez y ocho años respectivamente, accedían a la sala y se situaban en dos asientos inmediatamente detrás de los nuestros. Nos miramos atónitos. ¿Qué sentido tenía que dos niñas, ni tan siquiera adolescentes, hubieran venido al cine para ver una película de un director con tan poca vocación de entretenimiento infantil? Convenimos que debía de tratarse de un error. Seguramente ellas querían ver Up, la única película con cierto aspecto infantil de la cartelera. Después de situarse en sus localidades y permanecer en ellas unos segundos se levantaron y corrieron hacia la puerta de salida. Dejaron algunas cosas sobre sus butacas, así que volverían, seguramente iban juntas al servicio. Volvieron. Mientras tanto un señor de una cierta edad, que sujetaba su caminar en un bastón, se situó ladeado en primera fila.

- ¿Nos ponemos más adelante? -, me sugirió.

Teníamos experiencia en detectar focos de conversación. Sabíamos que una reunión de mujeres de una cierta edad - no solitarias como la que estaba unos asientos más allá - suele tener problemas de contención verbal, también jóvenes parejas de novios o… bueno, por experiencia sabíamos que salvo los solitarios – y no siempre – todo el mundo acompañado se ha convertido hoy en el cine en una potencial cotorra. ¿Guardarían silencio dos niñas en una película “para mayores”?. Nos adelantamos cuatro filas. Se inició la proyección.

V.O.S., título de la película, siglas de Versión Original Subtitulada. Un anhelo como espectador de cine que, irónicamente, también se vio esta vez traicionado por un doblaje absurdo que nos evitaba la ensalada lingüística de la película en la que catalán, euskera y castellano se entrelazan no por capricho del director sino por la identidad de los personajes y la realidad del entorno de la acción: Barcelona. La España Plural una vez más utópica cuando las lenguas de su geografía no tienen posibilidad de ser escuchadas. Los subtítulos son una solución magnífica ya sugerida por el título del filme. Aunque, en honor a la verdad, subtítulos sí los había, desde el segundo cero, sólo que verbales. Las niñas no defraudaron nuestras expectativas. Lo iban a comentar todo. No en susurros – esa forma de hablar que algunos entienden inaudible para el resto pero, en el fondo, molesta doblemente: no entiendes qué dicen, luego no puedes cotillear, y no logras distraerte del entorno y pensar que la película es tu vida en ese instante – sino en un tono natural de conversación. Cinco minutos de película y se abre de nuevo la puerta de la sala. ¡¡Dos niñas más!! Quizás doce y trece años. Nos miramos. ¿Es hoy el día del niño? Que hubiera una pareja de infantes resultaba chocante pero entraba dentro de los márgenes del porcentaje de surrealismo; que hubiera dos parejas rompía todas las estadísticas y nuestra capacidad de comprensión lógica. Se situaron justo detrás de nosotros. Nos miramos con terror.


El terror estaba justificado. Aquellas dos nuevas inquilinas de la sala vivían el cine como quien ve el fútbol o un programa de televisión, interactuaban con la película y comentaban todo aquello que se les pasaba por la cabeza. No entendían muchos de los detalles más “adultos”, se reían a destiempo – quizá el nuestro era el destiempo, ¿quién sabe? –, abrían sin discreción alguna las bolsas de chucherías y, lo que es peor, susurraban. Tan cerca nuestra estaban que incluso se les podía entender. Mientras las dos niñas pioneras seguían con una animada charla que mi llamada de atención no logró detener - después fui advertido de que mi advertencia no fue lo suficientemente sonora como para hacerse presente -. Resultaba imposible concentrarse en la película. Además en una de sus escenas una de las parejas protagonistas acudía al cine y en ella se les veía señalar la pantalla e incluso conversar animadamente - ¿sería producto de mi imaginación? -. ¿Cómo convencer a los espectadores de que la actitud apropiada es la del silencio si dos actores muestran la actitud contraria? Después nos acordaríamos de que una cadena de cines se anunciaba antes de cada película con un grupo de espectadores con evidente ánimo interactivo. La derrota del espectador educado fomentada por los propios exhibidores.


¿Y el resto de espectadores? La señora de una cierta edad que sorbía un refresco antes de la proyección reía cuando las menores no lo hacían. El señor de una cierta edad y bastón situado en primera espetó un sonoro ¡joder! como reacción a la reacción de uno de los personajes. Lo cual podía tener su justificación ya que la película es un juego de metaficción en el que los personajes parecen vivir una realidad que en el fondo es el rodaje de una película y viceversa. Es probable que el señor de la primera fila fuera una ficción con aspecto de espectador… o viceversa. Y el señor orondo de una cierta edad que al principio quedaba unas filas por delante y ahora ocupaba un asiento vecino al otro lado del pasillo profería sonoros bostezos de tanto en tanto.


Terminó la película. En primer lugar abandonó la sala el señor de la primera fila que poco antes había protagonizado su segundo momento cuando una claqueta anunciaba en pantalla la última escena. Al golpe de ¡clack! se levantó de inmediato, permaneció en pie unos segundos y volvió a sentarse. Es probable que pensara que la película había llegado a su fin, aunque también es probable que en ese instante le correspondiera hacerse la foto con el resto del equipo de rodaje y actores – que en pantalla se reunía en una playa de Barcelona para hacérsela – y que renunciara a ello por pereza o por cualquier motivo que escapa a mi metacomprensión. Después de él abandonaron la sala las dos parejas de niñas preadolescentes, la señora del refresco y el señor de los bostezos. Los últimos fuimos nosotros. Salimos tensos por haber padecido nuestra enésima tortura como espectadores educados en el silencio, incapaces de saber si nos había gustado o no la película; sin comprender qué sentido tenía la presencia de aquellas niñas en la sala – que además habían dejado plagada de palomitas y desechos varios – y con la frustración de comprobar una vez más que - da igual la película, el horario, y el día -, el silencio y el respeto está en peligro de extinción. Para colmo, ¿por qué doblan una película titulada V.O.S.?


viernes, agosto 28, 2009

Cada castillo y todas las sombras (Baltasar Porcel)


Dos fragmentos de la novela Cada castell i totes les ombres (Cada castillo y todas las sombras ) del escritor Baltasar Porcel (1937 - 2009):

(...) - Los hechos pertenecen a un universo distinto, y por suerte apartado, y si no los acercamos con palabras, allí se quedan como animalitos enjaulados. Así tengo a mi perrita. En contra de lo que se dice, no son los hechos sino las palabras lo que engaña. Mira la Iglesia y Franco, que siempre que podían hablar semejaban el esplendor máximo. Un difunto no habla y por eso ya no es nada; mientras su cadáver, un hecho, queda allí tirado. Los muertos sólo subsisten si se habla de ellos o se piensa en ellos, la charlatanería como sustancia. (...)

(...) Y el mar nocturno, gran masa amenazante y fundida con el cielo, una vacuidad llena, invadida de improviso por el inmenso baluarte de luminosa oscuridad de un petrolero. Un volumen que parecía a punto de precipitársele encima y aniquilar el yate, pero que al fin pasaba omnipotente e impávido. Los grandes barcos solos en medio del mar parecían también una mecanización del miedo inmenso y ancestral que erraba a lo largo y ancho del planeta... (...)

jueves, agosto 27, 2009

Rutina

Hoy le he ganado a la rutina. He tomado otro camino para llegar a la panadería. Una vez allí el pan era mucho más pequeño que el de otros días y la dependienta me ha cobrado menos por ello. Al salir de allí he seguido el curso habitual de mis pasos y en la aseguradora de la esquina un trabajador leía el periódico, como todos los días. Mañana probaré a cambiar el camino de vuelta.

martes, agosto 25, 2009

KOJ & Louis Sclavis - "Piffkaneiro"


Tres años después de finalizada la Primera Guerra Mundial el director de cine alemán Ernst Lubistch (El bazar de las sorpresas - 1940 -, Ser o no ser - 1942) firmó la película Die Bergkatze (1921), una comedia antibelicista. Ochenta y tres años después, en 2004, el grupo suizo entonces llamado nadelohr (ahora KOJ) recibió el encargo del Jazz Club Moods de Zürich y de la filmoteca de la ciudad de poner banda sonora a esta película de cine mudo. Producto de este encargo nace el proyecto Piffkaneiro, título que procede a su vez de la propia película, nombre de una ciudad imaginaria citada en la misma.

Plano a plano, secuencia a secuencia, el cuarteto KOJ (antes nadelohr) firmó la música de esta banda sonora imaginada para la película de Lubistch, material a partir del cual desarrollaron el proyecto discográfico con la compañía invitada de una de las grandes figuras del Jazz Europeo, el francés Louis Sclavis que, curiosamente, ya había pasado por una experiencia semejante en el año 2002 cuando, por encargo de Bertrand Tavernier, firmó la música para Dans la nuit, película de Charles Vanel del año 1929.

Hay algo de cine negro en la sonoridad de la música, algo también de música cabaretera, drama y divertimento y, sobre todo, mucho ingenio para articular con absoluta naturalidad estéticas que son tanto del Jazz como de la música Libre Improvisada, tanto del Folclore como de la Música de Cámara Contemporánea. O dicho de otra manera, la música de Piffkaneiro se mueve en los parámetros a los que algunos músicos del centro de Europa nos tienen acostumbrados; el siglo XX musical forma un todo en el que las partes no habitan en compartimentos estancos sino que son una misma realidad. De ahí que aunque podamos dedicar tiempo a extraer las influencias perceptibles en cada composición lo interesante no está tanto en ello como en que hay unas herramientas que los músicos utilizan con naturalidad e intercambian sin plantearse a qué ámbito de la expresión musical pertenecen. De esa manera KOJ y Louis Sclavis consiguen una banda sonora imaginaria densa, llena de contrastes donde predomina cierto expresionismo no exento de un humor casi circense y donde improvisación y composición forman, al igual que la estética, un todo en ocasiones indistinguible.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

miércoles, agosto 12, 2009

Cara a Cara (Louis Armstrong)

Transcripción literal del artículo-entrevista publicado en La Vanguardia el 24 de Diciembre de 1955 firmado por Del Arco:

Los aficionados al jazz dicen que Louis Armstrong es el número uno. Por eso, aunque era todo un personaje, fui a esperarlo al aeropuerto. Lo vi llegar y lo hizo como un triunfador, pero con aire cansadillo...

- ¿Qué le inspira? - pregunté cuando pude, pues estaba asediado por admiradores.
- Mis recuerdos de niñez en Nueva Orleans.
- ¿Los momentos tristes?
- Me sobrepongo a la tristeza; yo transmito al público alegría.
- ¿Qué dice usted de sus imitadores?
- Nadie ha podido imitarme.
- ¿Qué dice de sus seguidores?
- Los hay que lo hacen muy bien.
- ¿Usted se emociona o finge?
- Si no lo sintiera no podría interpretar.
- ¿A cuánta gente ha vuelto loca?
- A nadie.
- ¿Ha oído flamenco?
- Sí.
- ¿Hay puntos de contacto?
- Muchos; son expresiones del sentimiento.
- ¿Cuántos conciertos al año?
- Cuando estoy de jira, casi todos los días. De aquí parto mañana para Ostende. Cuando no estoy de jira hago películas.

Los coleccionistas de autógrafos me lo acaparan.

Asisto a su primera actuación. El público adicto constituye para mí el principal espectáculo. El entusiasmo de los espectadores, exaltado y delirante, me produce la sensación de que yo debo ser un ignorante. A mí la trompeta de Amstrong no me levanta del asiento. Y su voz cascada tampoco. Ya confieso que no entiendo. Cuanto más ruido y más agudos, más aplausos. El del contrabajo, un mocetón negro tristón, debe ser muy bueno a juzgar por los gritos del respetable. Terminada la función, vuelvo a verlo.

- ¿Qué le pareció el público?
- Estupendo.
- ¿Entiende?
- Mucho; en toda Europa me han entendido.
- Dijo usted que cuando improvisaba se acordaba de su niñez. ¿En qué estaba pensando hoy?
- En Nueva Orleans, de donde parte mi música.
- ¿Tuvo una niñez difícil?
- Sí; estuve en un orfanato, y ahí empecé a tocar la trompeta, en la banda del colegio.
- ¿Su trompeta tiene historia?
- Ninguna.
- ¿Es como otra cualquiera?
- Sí.
- ¿Cuánto le costó?
- Nada; me la regalaron en Alemania hace una semana.
- ¿Qué significa usted en el jazz?
- Lo tradicional.

Los labios del trompetista, encallecidos, casi sangran. Todavía le faltan dos conciertos en el mismo día. Reclama un breve descanso y otra vez a soplar.

- ¿Puedo comer una paella? - pide. Mucho arroz...

El artículo original se puede leer aquí.

viernes, agosto 07, 2009

Este mundo es muy extraño

Esta mañana iba de camino a un concierto cuando, de pronto, pude ver cómo un barrendero recogía un peluche. Un osito de color marrón que con sus brazos abiertos pedía ser abrazado. Lejos de corresponderle el profesional de la escoba lo empujaba hacia el recogedor como si de un desecho orgánico se tratara, con cierta repugnancia. Una vez situado el osito sobre la superficie del mismo lo ha elevado y, al alcanzar la altura correspondiente a la boca del cubo de la basura, lo ha girado y con un certero golpe de muñeca ha arrojado el peluche al interior junto al resto de residuos. Una niña de apenas cuatro o cinco años jugaba a escasos metros de la escena.

Cuando el concierto ha dado comienzo un teléfono móvil ha comenzado a hacerse notar. Apurada, la persona que había olvidado quitar el timbre o, simplemente, apagarlo durante la actuación, lo ha rescatado de su bolso, momento en el que su sonido se ha hecho más evidente para el resto de espectadores. En no menos de cuatro ocasiones se han vuelto a escuchar timbres de teléfonos móviles durante el discurrir de las interpretaciones.

martes, agosto 04, 2009

El café de Theo Angelopoulos

(...) Yo bebo el café a la oriental, muy lentamente, gota a gota. Un italiano toma un espresso. Es decir, se lo bebe de un trago. Y me preguntó: Theo, ¿por qué eres tan lento bebiendo café? Y le contesté: vosotros bebéis el café, yo lo saboreo. Vosotros os bebéis el tiempo, yo lo saboreo. Por eso hago películas lentas. Para saborear el tiempo.

viernes, julio 24, 2009

Los cines, esos viejos refugios en vías de extinción (Carlos Boyero)

Artículo completo aquí, identificación personal esta:

(...) en los que ejercerían vocacionalmente de asesinos en serie contra gente tan lamentablemente educada (...)

lunes, julio 13, 2009

Carta al director

Que la prensa escrita se reserva el derecho de extractar las cartas de la sección "Cartas al Director" se sabe. Que al extractar se corre el riesgo de restar sentido o incluso cambiárselo por completo lo demuestra el siguiente fragmento de la carta que de servidora publica hoy la edición impresa (y digital) de "El País".

Publicado en "El País":

(...) Eso sí, no rodará ninguna corrida porque "sólo las entendemos algunos de nosotros, entre los que no sé si me incluyo". ¿Quién ha decidido no grabar las corridas de toros? Sea quien fuere, la no inclusión del acto central de las tardes sanfermineras en el documental es una adulteración de la realidad, una manipulación. Al chino al que Luna tiene la "ilusión de meter dentro de España" no debería faltarle la posibilidad de sentir el hedor del vino, kalimotxo y demás mezclas etílicas arrojadas de unos mozos a otros. (...)

Fragmento de la carta original tal y como se envió a "El País" y publicada de manera íntegra en este mismo blog. Resalto en rojo el texto eliminado:

(...) Eso sí, no rodará ninguna Corrida porque "sólo las entendemos algunos de nosotros, entre los que no sé si me incluyo". ¿Quién ha decidido no grabar las corridas de toros? Sea quien fuere la no inclusión del acto central de las tardes sanfermineras en el documental es una adulteración de la realidad, una manipulación. Al chino al que Luna tiene la "ilusión de meter dentro de España" no debería faltarle la posibilidad de sentir el hedor del vino, kalimotxo y demás mezclas etílicas arrojadas de unos mozos a otros. Tampoco resulta comprensible que se le prive de compartir un copioso almuerzo con el resto de la plaza mientras contempla impasible el Arte mayúsculo de la eyaculación sanguínea del astado consecuencia de su voluntario arrebato de bravura. (...)

Leído lo cual resulta evidente que el sentido taurino de una y otra carta, una vez eliminado por "El País" el fragmento referido al "Arte mayúsculo de la eyaculación sanguínea del astado", varía por completo.

jueves, julio 09, 2009

Sanfermines en Shangai (por Bigas Luna)

El director de cine Bigas Luna rueda estos días en Iruñea - Pamplona un documental sobre los Sanfermines que se proyectará dentro de la Exposición Universal de Shangai el próximo año 2010. Según leo en las notas de prensa Luna tiene la "ilusión de meter al chino dentro de España". De tal calibre será el intento que como apoyo al documental se instalará un equipo de sonido que tratará de crear la ilusión de la presencia de los toros mediante la vibración del suelo. Eso sí, dice que no rodará ninguna corrida de toros (consecuencia final de la carrera matinal) porque "las corridas de toros sólo las entendemos algunos de nosotros, entre los que no sé si me incluyo". ¿Quién ha decidido no grabar las corridas de toros? ¿Luna o la parte contratante? Sea quien fuere la no inclusión del acto central de las tardes sanfermineras en el documental es una adulteración de la realidad, una manipulación. Al chino al que Luna tiene la "ilusión de meter dentro de España" no debería faltarle la posibilidad de sentir el atronador sonido de las txarangas del tendido de sol o incluso la opción de sentir el hedor del vino, kalimotxo y demás mezclas etílicas arrojadas de unos mozos a otros. Tampoco resulta comprensible que se le prive al chino ilusionado de compartir un copioso almuerzo con el resto de la plaza mientras contempla impasible la belleza de la lidia, el Arte mayúsculo de la eyaculación sanguínea del astado como consecuencia de su voluntario arrebato de bravura. ¿Por qué privarle de vivir verdaderamente "dentro de España"?

Desconozco, por otro lado, si el director Luna habrá pensado en recrear otro tipo de efectos especiales para situar al chino en su ilusión española dentro de la plaza consistorial en el día del txupinazo. Para ello sería imprescindible crear las condiciones cristalinas del suelo con el esparcimiento de abundantes botellas rotas previamente arrojadas para su quiebra punzante. ¿Sería menos español y sanferminero ese documental sin un paseo por las dianas con "La Pamplonesa"? Espero que la fuerza de las imágenes de quien destetó a la Cruz con Bardem sea capaz de mostrar algo tan español como los ríos de pis que arrastran los desechos de una noche de insomnio vecinal y de ruido institucionalizado. ¡Qué más español que el ruido y la suciedad! ¡¡Qué más sanferminero que la ciudad convertida en estercolero!!

miércoles, julio 08, 2009

Son de Cine

Durante este verano de 2009 servidora de ustedes dirige y presenta un programa de bandas sonoras de cine y televisión para Radio Vitoria (EiTB) titulado "Son de Cine". 17 programas previstos para su emisión sábados y domingos de 9 a 10 de la mañana durante julio, agosto y septiembre. Los primeros ya disponibles en este mismo blog en el reproductor correspondiente. Para suscribirse al podcast no hay más que pegarle un vistazo a la web "oficial".

jueves, julio 02, 2009

Baltasar*

Cuando los reyes magos dejaban regalos en mi casa yo tenía un favorito, Baltasar. Después alguien encendió la luz y me hizo ver los cables de la marioneta. Uno se hace mayor a golpes de fogonazo. Pero una cosa es hacerse mayor y otra hacerse adulto; para lo segundo se requiere una luz velada, un filtro intermedio que impide el paso en bruto que deja ciego. En ese hacerme adulto (también mayor, me temo) tengo mis cómplices. Hoy me despierto con uno menos. Se llamaba Baltasar pero no tenía cables. Y cada día me hacía un regalo.

*Baltasar Porcel falleció el día 1 de Julio con 72 años de edad.

viernes, junio 26, 2009

¡Michael!

Aviso a toda la población: Apaguen sus televisores y receptores de radio durante unos días. Corren riesgo de infectarse con un virus cuyos síntomas son decoloración de la piel, deslocalización de las partes nobles y visión de zombies, entre otros males.

martes, junio 23, 2009

De oficio librero

Informado por el meu amic Joan leo con interés la entrevista que la web www.solodelibros.es realiza a Paco Goyanes de la librería Cálamo de Zaragoza y cuyo enlace dejo aquí.

Y pienso en las calles principales de las ciudades de hoy que han deglutido todo rincón para el crecimiento personal y la intelectualidad; ahora es el tiempo de las franquicias, de los escaparates clon al servicio de la uniformidad y del pensamiento ocioso único. Pienso también que el buen lector no es el que acumula libros sino el que con ellos crece, camina y retrocede para volver a avanzar. El buen lector se encuentra consigo a través del pensamiento ajeno y del conocimiento que su propio caminar no le proporciona. Y pienso que el buen lector no es aquel que compra el libro "de moda", que puede ser muy bueno (o no) pero que compra no por lo bueno (o malo) que pueda ser sino porque todo el mundo lo está comprando... y él (o ella) no puede ser menos.

viernes, junio 19, 2009

Campeón ACB

Sí, amic Joan, quién nos lo iba a decir hace no demasiado tiempo. ¿Alguien podía confiar en este Barça para ganar la liga? Sinceramente yo no, aunque la debilidad física del TAU en la serie final algo nos podía hacer sospechar. El amigo Ivanovic se lo tendrá que hacer mirar. El desgaste físico de su equipo es tremendo y es probable que la filosofía de que todos los partidos son una final convenza a los amigos del pico y pala pero supongo que regular tiene también sus beneficios. Dicho lo cual año tras año el equipo de Gasteiz sigue ahí, una y otra vez, llegando a finales y fiel a su estilo. Lo difícil para equipos de ciudades pequeñas y de presupuestos relativos es mantenerse una vez se llega arriba. Enhorabuena al TAU por ello.

¿Y el campeón? Más allá de mi contento como seguidor de este club queda un cierto grado de apatía ante la propuesta desplegada durante toda la temporada. Un equipo con el aparente potencial interior, con pivots de gran envergadura y características diferentes como Daniel Santiago y Fran Vázquez o un currela como Jordi Trias(¿por qué el olvido del otrora MVP de la Copa?) y jugadores ambivalentes como Ilyasova o Andersen lo fia todo al juego exterior, que siempre será muy efectivo si se completa con acciones dentro. Ver ataques con cuatro tiros triples consecutivos deja patidifuso a cualquier aficionado. Campeones, se me dirá. Y bienvenido sea el trofeo pero convendría resolver si es una cuestión de criterio del entrenador o falta de recursos.

Por último gracias una vez más al ente público RTVE por su coherencia en los criterios informativos. Interesantísimo diferido durante el inicio del último cuarto de un sorteo de lotería. Eso sí que le deja a uno patidifuso.

viernes, mayo 29, 2009

Lo que dije ayer...

... pero mucho mejor dicho por Enric González en la edición de hoy de "El País":

Soy bastante taurino. Y no lo digo porque generalmente me ponga del lado del toro, que también, sino porque el asunto de la lidia nos sitúa con frecuencia ante nuestra propia condición. Nos libera de hipocresías, mandangas y solos de violín. Nos ayuda a entender lo que somos. Me refiero a los medios de comunicación. Los que trabajamos en este negocio mantenemos un continuo debate sobre la exhibición de imágenes violentas. ¿Es lícito publicar la fotografía de un cadáver? En este mismo periódico hubo discusiones por una imagen que mostraba, al fondo, el cuerpo sin vida de una mujer. ¿Es correcto que la Dirección General de Tráfico utilice, en sus campañas de prevención, imágenes de cuerpos destrozados? ¿Hay jóvenes asesinos por culpa de la tele y los videojuegos? ¿Estamos creando una sociedad de monstruos?

Hasta que una corrida de toros nos permite dejarnos de tonterías. La del miércoles en Madrid salió estupenda. Antes habíamos disfrutado de una bonita cornada a un caballo, pero la cogida a Israel Lancho entraba de lleno en la categoría de lo estupendo: una cornada en el pecho. En televisión abrió numerosos informativos, presentados con frases como "unas imágenes que ponen los pelos de punta". En bastantes diarios fue portada. En EL PAÍS, la excelente foto de Gorka Lejarcegi, con una composición casi pictórica, ocupó cuatro columnas sobre el titular Espeluznante cogida.


Por fortuna (estoy a favor de que gane el toro, pero no tanto como para que el torero sufra daños irreparables), parece que el torero Lancho saldrá con bien del trance. ¿Se habrían realizado los mismos alardes gráficos en caso de que Lancho hubiera muerto? Supongo que sí.


Es la ventaja de la lidia. Nos permite jugar con imágenes violentas sin (parece) el menor escrúpulo. Los toros son los toros, señores: hablamos de cultura. No es violencia gratuita. No son ganas de vender morbo. Es eso, cultura. Y no hay cultura más agradecida que la que penetra directamente en el pulmón, con neumotórax y hemotórax y un buen chorro de sangre.

jueves, mayo 28, 2009

Extasis patrio

Ahí la tienen. La esencia de un país resumida en una sola fotografía con la que hoy nos obsequia el diario El País a sus pagadores. Al fondo la bandera que nos representa como nación, como escenario de la acción el albero y en primer plano un torero en éxtasis frente a un toro que eleva al artista a los cielos del Arte. Qué nobleza, qué orgullo patrio produce semejante sintonía entre toro y torero. Alguien exclamará: ¡Hey! ¡¡Que no está en éxtasis el torero, que es una cogida!! Pues a eso iba, ¿qué mayor éxtasis para el torero que ser penetrado por el toro?

martes, mayo 26, 2009

Josetxo Goia-Aribe - "La Orquesta Jamalandruki"


Alguien me dijo al respecto de Josetxo Goia-Aribe algo así como que siempre trata de hacer la música que esté de moda en cada momento. Poco después añadió que le resultaba rara para su gusto. Algo no cuadra en esa concepción del saxofonista navarro ya que la moda y lo extraño no suelen ir de la mano salvo en ocasiones contadas que, además, tienen pronta fecha de caducidad. Al contrario que ese alguien pienso que la carrera de Josetxo sigue una trayectoria coherente y lineal desde el principio de su trayectoria discográfica. Siempre ha tenido como referente la música tradicional de su tierra (cultural) e, inspirado por ella, la ha trabajado en diferentes formatos con una forma expresiva ligada a la cultura de un Jazz ECM, fundamentalmente garbarekiano. Por otro lado si buscaba hacer la "música de moda" la jugada le ha salido mal porque nunca lo ha estado y lo conseguido ha sido más bien por su capacidad de esfuerzo y constancia en la labor de "cazador" de conciertos (trabajo) que por una cuestión de popularidad.

No considero a Josetxo Goia-Aribe especialmente un transgresor de la música si no es por contraste con el entorno en el que vive profesionalmente. Lo que él hace no lo hace nadie más a su alrededor y eso le ha llevado a ser un rara avis jazzístico. El problema es que Goia-Aribe se tiene que confrontar aquí con un panorama determinado por una concepción mainstream USAmericana del Jazz, como si esa fuera la verdadera esencia de la música improvisada. Incluso quienes como él han trabajado un repertorio determinado por lo tradicional local y regional lo han hecho desde una perspectiva más swingueante, como si la única manera de hacer Jazz con el folclore fuera sincopar melodías. Lo suyo es otra cosa, es una concepción de la improvisación más amplia que procede de una mentalidad teórica más abierta. Por eso su referente lógico está en Europa, en ese Jazz "a la europea" cuyos standards son melodías y canciones populares y ancestrales con unas sonoridades que determinan la singularidad de la música improvisada propia de Europa.

Contar siempre de partida con un repertorio tradicional vasco-navarro como inspiración puede ser peligroso por reiterativo. Ese riesgo lo ha esquivado Josetxo hasta la fecha con cambios de instrumentación (del dúo saxofón - chelo al combo tradicional de Jazz), por sus pequeñas transgresiones (su Jota Jazz en Herrimiña dio que hablar en los círculos locales) e incluso con la utilización de voces invitadas que, por trayectoria, determinaban un espíritu más Folk, pop o folclórico (entiendo que el Folk es lo folclórico desarrollado). Y ahora, en el sexto, prueba de nuevo con el cambio de instrumentación (sólo vientos y percusión) y se pone más "gamberro" o, como él dice, se va "de juerga". Claro que su espíritu festivo es comedido, elegante incluso, más propio del que vive la fiesta como espectador que como actor. Su refinada visión de la música de las pamplonesas fiestas de San Fermín comparte poco de la borrachera y del estercolero en el que se mueven las txarangas. La Orquesta Jamalandruki (nombre en homenaje a un ilusionista pamplonés fallecido en 1988 que se apodaba "Jamalandruki") recrea el espíritu de esta música de calle con un sentido lúdico y, en ocasiones, circense. Sentido que no pierde cuando abre su campo de acción a otras festividades (los moros y cristianos levantinos, aquí Moras y Cristianas, que suenan sorprendentemente verosímiles a pesar de la corta instrumentación), procesiones religiosas (La Dolorosa, en referencia a la procesión semanasantera del mismo nombre que tantas veces vio pasar en su condición de vecino del casco viejo pamplonés) o canciones de corte popular como El toro y la luna (aquí una especie de chachachá verbenero titulado La luna y el toro). Entre las curiosidades del repertorio un guiño a Thelonious Monk al que anuda el pañuelo rojo sanferminero en una Alegría Monkiana que hace honor al estilo fragmentario del genio pianístico.

En la compañía de dos músicos locales (el trombonista Marco Bellizzi y el intérprete de tuba Luis Orduña), un trompetista británico residente en España (David Herrington, habitual de las agrupaciones de Baldo Martínez) y del percusionista Guillermo McGill (asociado con el Jazz Flamenco) Josetxo Goia-Aribe consigue la complicidad de unos compañeros de "Orquesta" con trayectorias muy dispares entre sí que, sin embargo, asumen con naturalidad tan folclórico y divertido reto. Una propuesta que se articula en pequeñas píldoras de dos o tres minutos (sólo 3 de las 13 pistas superan escasamente los cuatro minutos) que rezuman buen rollo y ánimo festivo dentro de una forma musical estructurada en muchos casos en pequeños corta-pegas en los que abundan las referencias reconocibles para el oyente local y donde los ritmos tradicionales no restan jazzismo alguno a la música.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

Periodismo deportivo

El periodista radiofónico informaba a su audiencia de que el contrato del jugador X fue rescindido el pasado viernes y que el sábado por la noche fue visto en una discoteca de la ciudad. ¿Cómo lo sabe? ¿Cuál era la fuente de su información? El mismo confesaba haberlo visto y, afectado por la mala trayectoria del conjunto de sus amores, criticaba hasta el modo en que el ex-jugador (que ya era "ex" a esas horas de la noche) bailaba en la discoteca.

Preguntas: ¿Se enseña en la asignatura de periodismo deportivo que el adjetivo "deportivo" unido a la actividad periodística no exime de un cierto rigor profesional? ¿Se enseña, por lo tanto, que el periodista deja de ser un forofo de aquello sobre lo que informa mientras esté frente a un micrófono, cámara u cualquier otro medio de comunicación? ¿Tiene sentido (y ética) informar sobre la actividad privada de un jugador de fútbol cuando este ya no pertenece a la disciplina del conjunto sobre el que se está informando?

lunes, mayo 25, 2009

Versión Original

Al solicitar dos entradas para la sesión de las seis de la tarde en la sala cinco la taquillera, con cara de quien advierte de algo, dijo: ¿Sabéis que es en Versión Original?

Pregunta: ¿Cuál es el sentido de una pregunta así?

viernes, mayo 22, 2009

Huelga General

Jornada de huelga general ayer en Euskadi y Navarra convocada por varios sindicatos. Llama la atención que siga haciéndose uso del término "piquete informativo" cuando en todo caso debería llevar como calificativo acompañante el de "coactivo". Nadie informa para permitir que el informado tome una decisión sobre aquello que se le propone (el paro en este caso). El piquete se interpone en el camino de la libre decisión. Por su parte el gobierno vasco presume de haber movilizado a la totalidad de efectivos de la policía vasca para que su abultada presencia disuadiera a los piquetes de su intención. La delgada línea que delimita proporcionalidad y Estado policial quedó desplazada del meridiano de las libertades.

miércoles, mayo 20, 2009

Derechos de Autor

¡Escándalo! La SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) cobra por los derechos de autor en festivales benéficos. El personal se tira de los pelos y usurero es el adjetivo más amable (me imagino los esputos verbales en los foros de la red). Se pone como ejemplo un concierto de David Bisbal por no sé muy bien qué causa. No seré yo quien ponga la mano en el fuego por la SGAE (sus funciones y cómo las ejerce es una cuestión muy diferente) pero pocos son los que tienen en cuenta que la mayor parte de los cantantes (los instrumentistas en esto pintan poco), que son los que ofrecen su gratuidad en estas actividades benéficas, no son (en una inmenso porcentaje) los autores de las canciones que interpretan (o como se quiera llamar a la mayoría de perpetraciones).

Preguntas: ¿Piden permiso los cantantes y organizadores a los autores para la cesión gratuita de los derechos de su autoría? ¿Permitiríamos que alguien usurpara nuestro trabajo y lo regalara, fuere la causa la que fuere, sin nuestro consentimiento? ¿La voluntad de un tercero nos obliga legal o moralmente?

Existe una percepción equivocada de la música y sus derechos. Se extiende la versión (acomodaticia) de que la música es de todos (¿?) cuando será en todo caso del padre o la madre que la parió y, a partir de ahí, lo que haga con ella dependerá de su voluntad, necesidades, etcétera. El trabajo del autor es precisamente ese, crear la música a la que, por otro lado, se puede acceder en muchos casos de manera legal y gratuita (radiofórmulas, por ejemplo). Es decir, existen múltiples facilidades para escuchar música sin pagar por ella, infinitas si sumamos las ilegales. ¿Cuál es la consideración que nos merece el autor? Gloria para el intérprete, ni siquiera posibilidad de olvido para el autor. Para eso primero habría que conocer su nombre.

lunes, mayo 18, 2009

Otra más

Una más (y van... ni sé cuántas van) de nuestra querida televisión pública ibérica e insular. No alcanza el súmmum del momentazo himno de la final de la Copa del Rey futbolera (¿por qué el escándalo mayor fue que no se emitiera en directo cuando lo más grave fue el montaje audio-vídeo posterior?) pero para quienes somos aficionados al deporte de la canasta no es si no una más (y van... ni sé cuántas van). Joventut - Real Madrid, cuartos de final de la ACB (segundo partido al mejor de tres), dos minutos finales con marcador empatado y, tras varios fallidos intentos de conexión (con varios pantallazos en negro), ¡zasca!, pantallita minúscula para el basket y recuadro grande para... para para paraaaa... ¡la Bonoloto! En riguroso diferido (como se encarga de reconocer la voz institucional). Es decir, La 2, que entiendo emite a diario el sorteo de la Bonoloto, pospone hoy su emisión por la retransmisión del baloncesto y, en vez de esperar a que finalice el partido, decide emitir en riguroso diferido el sorteo mientras el partido se disputa en sus dos últimos minutos. ¿Qué tipo de luminaria toma una decisión así (y van... ni sé cuántas van)? Para colmo en vez de simplemente poner en pantalla el número premiado emiten íntegro el sorteo (que ya se ha celebrado), con sus correspondientes bombos pelotita por pelotita, para recrear en riguroso diferido la emoción de un sorteo ya resuelto con la mala fortuna de que el bombo del reintegro se ha atascado por lo que el proceso se ha alargado (en riguroso diferido, claro). Tras la vuelta al basket tiempo muerto, publicidad que entra tarde, vuelve por lo tanto con el partido comenzado, jugada que no vemos tras la cual... otro tiempo muerto. En fin... una más (y van... ni sé cuántas van).

domingo, mayo 10, 2009

Toreros (Manuel Vicent)

El arte consiste en representar plásticamente en un cuadro, como lo hizo Goya, ese momento en que el toro entra al caballo y el picador escarba con la puya en el morrillo para inferirle una herida cuya sangre le llegará a la pezuña. El arte consiste en pintar esa brutalidad, pero no en realizarla. Para ejecutar ese acto en vivo sólo hay que tener fuerza y destreza. El arte consiste en llevar al lienzo de forma magistral ese momento en que un paisano le mete la faca en la tripa al caballo de un mameluco un 2 de mayo o captar al día siguiente esa fracción de segundo en que un rebelde abre los brazos ante la descarga de plomo en los desmontes de la Moncloa al ser fusilado por los franceses. Aunque ese paisano, llevado por la cólera, clavara con habilidad la faca hasta el puño y el pelotón abriera fuego a su cabeza con absoluta exactitud, no por eso los llamaremos artistas. Hay mucha gente que hace las cosas bien. Freír buñuelos ¿es un arte o un oficio? Llamar arte a la destreza de pasarse a un toro por la tripa manipulando una tela es un despropósito, por mucho que los aficionados valoren esos lances, y al despropósito se añade la degradación e incluso la ignominia si el ministerio de Cultura equipara ese oficio a la labor de los poetas, pintores, músicos, bailarines o actores insignes, premiando cada año con una medalla similar al torero de turno. Recientemente ha habido un pique entre matadores. Dos de ellos, que se creen ese cuento, han devuelto la medalla al ministro de Cultura, al sentirse agraviados en su arte porque también le ha sido concedido a un colega mediocre cuya fama se debe sólo a la prensa del corazón. A lo largo de la historia la cultura en España ha sufrido una continua humillación a través de la incuria popular, la falta de medios y el desinterés de los políticos, pero ninguna caída es comparable al hecho de que el ministerio haya elevado oficialmente a la categoría de arte la tortura de un animal, que se ofrece al público como espectáculo. No son estos toreros celosos, sino los pintores, músicos, actores y poetas premiados quienes deberían remitir a la ministra de Cultura la medalla ahora degradada al tener que compartirla con el oficio de sacrificar toros diestramente a navajazos.

Publicado originalmente en El País (10/05/2009)

jueves, mayo 07, 2009

Encuestas

Las encuestas no son nada, dijo el político, sólo viento y aire. Acto seguido se ahogó.

domingo, mayo 03, 2009

¡Qué fin de semana!

No iba a ser menos el Barça de basket... En el fin de semana del 2-6 del Bernabéu los de Xavi Pascual han ganado a Olympiacos consiguiendo el tercer puesto de la Euroliga. ¡Eh! Un respeto... que ganar la Euroliga ya se había ganado pero lo del tercero no había manera.

viernes, mayo 01, 2009

En el día en que Vichy Catalán superó la resaca...

... e hizo el partido de su vida (culé), Siskauskas se salió. Lo que no termino de entender es cómo este Barça ha conseguido llegar a la Final Four. Mérito tiene haber tenido a raya al CSKA durante 33 minutos (¿o será que el CSKA jugaba a la mítica táctica del conejo de Manel Comas?) pero es imposible pretender que sea domingo en viernes (aunque por si acaso lo hemos probado en 1 de mayo). ¿Cómo se puede jugar todo el partido con ataques desde 9 o 10 metros? ¿Por qué nunca se aprovecha el poderío interior de Santiago, Vázquez y Trías (¿?)? ¿Por qué sale Fran Vázquez a defender fuera si no sabe defender fuera? ¿Qué sistema de juego es el que se decide una y otra vez buscando un triple inverosímil? En fin, preguntas que no llevan a ningún lado... bueno sí, a disfrutar de un fantástico partido por el tercer puesto y a que Laporta se ahorre un viaje a Berlín el domingo. Todo sea por la crisis.

miércoles, abril 15, 2009

El cielo como defensa

España tiene la virtud de prometer más de lo que da. Tantos desmanes obligan al viajero a mirar al cielo para encontrar allí lo que en tierra ha desaparecido. Abajo ya no queda espacio.

sábado, abril 11, 2009

Apuntes de "Por la ruta de la memoria"

El pasado martes la televisión pública española estrenaba en su segundo canal el espacio "Por la ruta de la memoria" en el que el escritor Manuel Vicent nos llevaba de viaje, para la ocasión, a la isla de Sicilia. "Primavera en Sicilia" fue el título para el estreno. Algunos apuntes de lo visto y oído (del guión es coautor el propio Vicent):

Cuando los viajeros se convierten en turistas pueden roer las entrañas de la belleza en cualquier punto del planeta donde se posen.

Antiguo esplendor de la naturaleza que la política ha sometido a una ruina.

Si prega non sputare sul pavimento (placa en el interior de una iglesia).

Las piedras muertas pierden lentamente importancia y el arte se ve sustituido por el fregado de la existencia (sobre una imagen de gente joven de fiesta por la calle).

El vacío es la esencia de todas las cosas.

Soñando deseos imposibles esperando el lunes (un domingo al sol en el parque).

jueves, abril 02, 2009

Joel Harrison & Christian Howes Quartet (IX Ciclo de Jazz Universidad Pública de Navarra / Iruñea - 1/04/2009)

Lanzo la moneda al aire y… ¡al concierto! Ha salido cruz. Hace años que procuro evitar sufrir con las esporádicas actividades jazzísticas que se celebran en la ciudad de Iruñea – Pamplona. Esta vez concedo la decisión al azar de la moneda y me encamino al… no sé cómo describirlo. Oficialmente es un edificio universitario de comedores. ¡Eso es lo que es! Un edificio de comedores. Ni un auditorio, ni una sala de cámara, ni siquiera un aula magna, aquí el universitario deglute a diario. Tengo especial interés por escuchar a ese guitarrista llamado Joel Harrison que descubriera con su estimulante encuentro de Jazz y música Country en Free Country (ACT – 2003). Su concierto en cuarteto comparte nominal liderazgo con el violinista Christian Howes. Programado a las siete, a las siete las puertas permanecían cerradas. Una vez abiertas recuerdo uno de los motivos que me alejaron de este mini ciclo hace años. El improvisado escenario se sitúa frente a una hilera de mesas alargadas a cuyos lados están situadas las sillas, fijadas al suelo y con limitada capacidad de giro. Eso significa que en cada mesa una de las líneas de sillas queda inhabilitada para su uso en el concierto, a no ser que se prefiera permanecer mirando al personal en vez de a los músicos (quizá aquí le viniera a Abbas Kiarostami su idea para la película Shirin). Me sitúo en primera fila, para evitar unas cuantas de charlatanes (ya se sabe que el Jazz es música para beber y gritar), espero y espero, saludo a conocidos, aguardo mi porción del rancho (¡despierta Carlos, es un comedor pero ahora no sirven comida!) y sigo esperando. Lo inexplicable es que cómo pasados veinte minutos de la hora hay quien entra tan tranquilo. ¿Cómo sabían lo de los más de veinte de retraso? Nadie explica nada pero a nadie parece importarle.

Sin mucha más referencia que esa grabación mencionada de Harrison me dispongo a la escucha. Iniciados los primeros compases, y todavía abrumado por el impacto súbito del volumen y los graves (imagino que cuando Howes nos preguntó por el sonido habría alucinado con el “great” general), un grupo de jóvenes hace notar su llegada. Arrastran unas sillas (imagino que no las habrán arrancado, aunque tal y como está Bolonia…) hasta situarlas a conveniencia detrás de mi fila, por delante de la siguiente mesa (y sus correspondientes e inútiles sillas Kiarostami). ¿Qué hago yo aquí? Maldigo la moneda de mi suerte pero, ya que estoy, ejercito mis habilidades de aislamiento social (tan y tan trabajadas en múltiples proyecciones cinematográficas). El concierto comienza frío, yo estoy frío, el local es frío, y lo que es peor, sospecho que la música está cogida con pinzas. Se percibe cierto desajuste desde el escenario, miradas de incógnita sobre lo que suena resueltas, sin embargo, con la capacidad de maquillaje que se les supone por bagaje. No es una música fácil para una primera vista la que firma Harrison (la mayoría de composiciones del concierto son suyas) y la sospecha de falta de rodaje es permanente. Cierto es que baterista y bajista, jóvenes productos de la academia Berklee, han llegado casi por los pelos al concierto desde Nueva York (aterrizaje en Madrid y carretera hasta el viejo Reyno, nos cuentan) y se les puede suponer un tanto desorientados aunque, en el fondo, cumplen (Berklee estaría orgulloso). Una segunda sospecha es que ambos forman parte colateralmente del proyecto (si es que este existe como tal), reclutados al grito de: ¡Chicos! Nos vamos a Europa. ¿Alguien se quiere venir?

El concierto responde en parte a la idea previa que tengo de Harrison y del toque Country de su música. El uso del violín ayuda a reforzar el terreno de lo tradicional y, sin embargo, las composiciones devienen en largas progresiones de gran poder rockero subrayadas por largos solos de Howes que utiliza de manera frecuente la distorsión guitarrera para su violín (esos juguetitos). Todo gira en torno a Harrison, sus miradas delimitan solos y posibles despistes, sostiene la música cuando esta parece estar en mayor peligro y la hace caminar. El fraseo conjunto de guitarra y violín, cuando este no utiliza distorsión, tiñe de vaquero la música. Sin embargo cuando Howes distorsiona el concierto discurre por parámetros de purito Jazz-Rock sustentado a su vez en la contundencia del baterista Jordan Perlson (amigo Perlson, esas miradas de Harrison pedían pianissimo) y en la adecuada función que un bajo eléctrico, el de Evan Gregor en este caso, ofrece a la música que así viste. Cuando los temas se abren, cuando se puede olvidar el solista de los juegos rítmicos del Harrison compositor, la cosa se templa en el escenario y se calienta en el público. La dinámica se reitera en muchos de los temas: del jugueteo inicial ya sea por medio de notas largas de guitarra y violín (buscando la correspondiente tensión armónica) sobre una nerviosa base rítmica de la batería o de una exposición más melódica y tradicional (en el sentido vaquero y baladista de la palabra) se pasa a territorios más atmosféricos que, in crescendo, devienen en largos solos de los dos líderes nominales hasta volver a la reexposición temática. Ortodoxia conceptual, no por ello menos meritoria si es personal. Y me resulta tan admirable la precisión de los jóvenes bostonianos, especialmente del baterista, como falta de expresión personal. No es una novedad viniendo de la fábrica de jazzistas por excelencia.

Entre música y bromas (“Después de que durante ocho años nos insultaran por Bush en Europa espero que ahora con Obama cambie”, dijo Harrison) el cuarteto regala algo más de hora y cuarto de música de agridulce regusto. Harrison compone bien, tiene muy claro su concepto musical y es un guitarrista notable pero este cuarteto parece más para la ocasión que un proyecto de enjundia (o al menos verde para salir de gira). Aunque visto el comedor no era como para exigencias de gourmet.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

martes, marzo 31, 2009

Estados anímicos

20 segundos para el final del tercer cuarto, 43 - 37 TAU. ¡¡¡Quieto Ilyasova!!! ¡¡¡¡Última posesión!!!! Espera, que voy a mataaarrrr... ayvaaaa. Espera, rebote TAU, Prigioniiiiii... ¡¡¡irukoa!!! 46 - 37 final de cuarto. Último cuarto: algo más de tres minutos. 59-52 TAU. Sube Lakovic, Andersen recibe, Andersen penetra, Andersen sale, toma Lakovic... todo tuyo Lakovic, ¡sí, nadie se mueve! Uy, Rakocevic 2+1. ¿Y esos pasos de Andersen a poco más de un minuto? Ay el vichy. Si es que cuando se sube a la cabeza... vete a Rusia, my friend. Así que: 69 - 62 (2-1). Y mira que habíamos recuperado a Barrett... ¡quiá!

sábado, marzo 28, 2009

Prórroga Team

Barça 95, Unicaja 94 tras una nueva prórroga. Cuatro partidos desde el pasado domingo para el Barça, balance 2-2, con cinco prórrogas. Y la serie Euroliga que sigue el martes en Gasteiz. Todos los puntos del Barça en la prórroga made in Navarro, ergo la pregunta es: si en el TAU todos son Kelatis en defensa, ¿quién asume la responsabilidad llegado el caso? Mi respuesta en septiembre: Andersen. Llegados a este punto está claro que el vodka (uno por cuarto en Moscú, ¿recuerdas Joseba?) tiene menos efectos secundarios que el vichy catalán. Bueno Joan, al menos ya tenemos la excusa: Barrett se ha lesionado.

jueves, marzo 26, 2009

Pamplona (la vieja Iruñea) y la Capitalidad Cultural

Escucho por ahí. Pamplona ocupa la penúltima posición entre las ciudades candidatas a la capitalidad cultural del 2016. ¡Bien!, pienso, el sentido común impera en los órganos de decisión. Claro que como desconozco por completo el sistema de elección y la fuente de la noticia no valoro al respecto. Bien podría tratarse de uno de esos concursos televisivos en los que los espectadores envían un SMS con su carga de fobia incluida. Dicen que se trata de un complot de los países del Este, si bien me temo que este es más terreno eurovisivo.

Volviendo a lo que iba, escucho por ahí que tan sólo Murcia queda por debajo. Lógico, a ellos les falta el agua y a Pamplona el riego. Lo del agua para otro día pero lo del riego de Pamplona... Las vías de canalización de la cultura no existen. Pero, ¿existe la cultura en Pamplona? (la vieja Iruñea). Escucho por ahí, de Pamplona sólo se conocen los Sanfermines. ¡¡Demonios!! ¡Churras y Merinas en una misma frase! Lógico, la acepción de cultura incluye también costumbrismos locales. Pero me temo que una capitalidad cultural va por otro lado. E incluso aunque no me venga ni me vaya el nombramiento (más que nada por no soportar un año de ensalzamiento de la txistorra, fotos protocolarias y depresión resacosa posterior) sirva esta previsión/ostión para que, aunque no podamos dejar de mirárnosla, al menos seamos conscientes de que el patxarán afecta a la visión.

miércoles, marzo 25, 2009

Mendigos

tEl vestíbulo del cine está habitado cada mañana por un grupo de siete u ocho mendigos, a veces más, adictos al trago de Don Simón que se resguardan del sol, la lluvia o el viento. Son bulliciosos, no discuten pero pareciera que lo hicieran. El color de sus voces relata excesos en el alcohol y el tabaco, la dureza de la vida al aire libre. Por la tarde, cuando las proyecciones van a dar comienzo, no queda rastro de ellos. Alguien ha barrido los restos de la mañana. La taquilla está abierta, la taquillera con gesto resignado, desplomado el mentón sobre la palma de la mano, mira la pantalla del ordenador. Un hombre interrumpe su sopor, tres mujeres más tarde, otro hombre y una joven pareja. Compran su entrada y desaparecen en el interior camino de la oscuridad de la sala. Se resguardan del frío de la vida al calor de las historias ajenas. Son adictos a la ficción los mendigos de la tarde.

© Carlos Pérez Cruz

martes, marzo 24, 2009

Diagrama televisivo

A continuación entrevistamos en exclusiva a la mujer que quemó al hombre que violó a su hija.

lunes, marzo 23, 2009

Sobre el Arte (Antoni Tàpies)

Escrito en 1955 por Antoni Tàpies: El Arte es una fuente de conocimiento, como la ciencia, la filosofía... Si las formas no son capaces de herir a la sociedad que las recibe, de irritarla, de inclinarla a la meditación... si no son revulsivo, no son una obra de arte. Donde no hay verdadero impacto no hay arte. Cuando la forma artística no es capaz de producir el desconcierto en el ánimo del espectador y no le obliga a cambiar de manera de pensar, no es actual.

Texto recogido en el libro "En blanco y negro" (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)

domingo, marzo 22, 2009

Apunte deportivo

Tras más de tres horas desde que comenzara finaliza el Ricoh Manresa 122 - F.C. Barcelona 117. Cuatro prórrogas y en Vitoria que deben de estar la mar de contentos. A dos días del primer cruce de cuartos de final de la Euroliga, Barça - TAU, y cuando lo que estaba en juego en Manresa era menor para el Barça... ¿tiene sentido semejante esfuerzo?

Ramón López Quintet "Songs of the Spanish Civil War" - Mercat de les Flors (Barcelona)

En más de una ocasión le he escuchado decir al escritor Juan José Millás que una obra literaria o una película necesita tener altibajos en su tensión narrativa para permitir que en una historia de gran intensidad el lector y/o espectador pueda respirar y no desfallecer. Lo contrario, dice, sería como tener una erección continua y prolongada, algo insoportable. Tengo mis sospechas de que la actuación que ofreció el quinteto del alicantino Ramón López hubiera extenuado al escritor.

El proyecto Songs of the Spanish Civil War nació hace ya diez años y tuvo su versión discográfica en el año 2000 a través del sello británico Leo Records. De la formación original faltó en la presentación barcelonesa el trombonista Thierry Madiot y en su lugar participó el pianista Agustí Fernández, referente indiscutible de la música improvisada ibérica con quien López colabora cada vez de manera más frecuente. Sin embargo la variación de timbres no desvirtúa la esencia de un proyecto que con su franqueza sonora es un documento vivo del conflicto bélico español. Documento no sólo en cuanto a que se nutre de tonadas populares de la Guerra Civil y las muestra sino porque su expresividad es de una contundencia descriptiva tal que la mente no puede dejar de dibujar las escenas del conflicto; vivo, a su vez, porque la música se revuelve, agoniza, vomita como un volcán la lava, cambia de color y nunca es igual aunque siempre sea la misma.

Ramón López ofrece una narración continuada, los capítulos no están numerados sino que se suceden unos a otros sin hoja en blanco entre medias. Apenas usa los puntos, sólo las comas, y nunca un punto y aparte. Cuando tras una breve introducción comienza a sonar Els Segadors el pulso se acelera y la respiración se agarrota. No hay vuelta atrás, es imposible huir de un discurso que te agarra del alma y sacude las emociones, que cuando parece ofrecer tregua (la paz bélica) reclama igualmente todas las energías del oyente hasta llevarle al límite de sus capacidades. Tan intenso en los fortes como exigente en los pianos. No hay medias tintas. Es una música que requiere de una estirpe poco frecuente, la del oyente activo. Y en directo siempre mejor que en disco, sobre todo si el escenario, como era el caso de esta sala, invita a la concentración.

El saxofonista Daunik Lazro se encarga de la mayoría de las exposiciones temáticas que en ocasiones se funden con esa maravillosa rareza vocal que es Beñat Achiary, un hombre capaz de contorsionar la voz como si de un niño burlón se tratara y fuera ciego a las barreras que la ortodoxia pone en el camino. Ya sea un Ay Carmela, el Vito o Mendiko Negarrak, ya sea una melodía de la nostalgia o una poesía del dolor, todo termina por fundirse en una gran masa ígnea que distorsiona el camino de partida y, sin embargo, no pierde en ningún momento su original belleza herida. Y ahí habita una de las grandezas de este proyecto, que partiendo en muchos momentos de melodías populares, reconocibles para el público, estas no sólo delimitan el inicio de un nuevo momento sino que impregnan todo el sentido de la improvisación colectiva e individual.

Como en una montaña rusa se llega al final tan excitado como exhausto tras (más o menos) una hora de música sin interrupciones. Después de comprobar (una vez más) la generosidad de un líder nominal que parece que en cualquier momento va a devorar esa batería que parece un juguete en sus manos, que cuando amenaza con la violencia de un francotirador se contiene y acaricia todos y cada uno de los rincones de su instrumento, que cuando escucha disfruta tanto (o más) que cuando toca, que nos regala a un contrabajista de expresividad virtuosa como Paul Rogers o el placer de intuir la presencia de un pianista de primera como Agustí Fernández que, aun comedido, tejió las atmósferas adecuadas a lo que el grupo y solistas exigían en cada momento.

Tiene razón Juan José Millás en eso de que el espectador necesita altibajos con los que rebajar la tensión cuando la historia que le cuentan es intensa emocionalmente. No es fácil soportar la intensidad dramática e ininterrumpida de este proyecto y salir indemne. También es cierto, sin embargo, que no todos los días se puede obtener una erección de semejante calibre así que, una vez conseguida, más vale disfrutarla hasta el final aunque se corra el riesgo de acabar como Ramón María, el trompetista con una erección permanente de La magnitud de la tragedia (de Quim Monzó).

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

HTML clipb

martes, marzo 10, 2009

De "Profesor Miseria" de Truman Capote (1949):

La mayoría de la gente se levanta por la mañana, no porque importe lo que haga, sino porque no importaría que no lo hiciera

lunes, marzo 02, 2009

La espectadora

Carmen fue la primera en entrar en la sala. Ocupó, como de costumbre, uno de los asientos laterales, lado izquierdo. A la mayoría de espectadores le gusta ocupar los asientos centrales de mitad de la sala hacia atrás porque suponen que son los mejores para ver una película. A ella le gusta verlas y sentir que forma parte de ellas, por eso necesita estar lo más alejada posible del resto de personas, para que no le hagan consciente de que, en realidad, está en una sala de cine y no en la historia. Por eso cuando una pareja de hombres se situó justo detrás de ella se inquietó y no dudó en levantarse y cambiar de asiento. Recogió sus cosas y se situó en la misma fila pero en la butaca situada en el extremo opuesto. Aprovechó para echar un vistazo a la revista que había cogido en la taquilla del cine y leer algo sobre los estrenos del mes. De pronto su atención se distrajo cuando empezó a escuchar con total claridad una historia relacionada con no sé qué herencia y follones de familia. Se giró y contempló a dos señoras de unos sesenta años que mantenían una animada conversación. Estaban sentadas dos filas más atrás de la suya, centradas, pero podía escucharlas sin ningún problema. Se alertó. Por experiencia sabía predecir, con buen porcentaje de acierto, el comportamiento de los espectadores durante la proyección y esas mujeres tenían un elevado potencial de parloteo. Pensó en volver a cambiar de butaca pero se reprimió con aquello de que todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Las dos mujeres, mientras tanto, habían cambiado de tema. Por lo visto una de ellas había decidido devolver la falda que había comprado el día anterior en las rebajas. No es que no le gustara, es que no le convencía. Carmen prosiguió la lectura de la revista cinematográfica.

En los minutos siguientes hicieron entrada en la sala, por orden, un hombre de aspecto abatido que se situó en la última fila entre el centro y el extremo derecho, un señor de unos cuarenta años con gesto circunspecto que se sentó en la fila de las mujeres de la herencia y la falda a tres plazas de distancia a su izquierda y una señora muy puesta y arreglada que se situó en la fila de delante de Carmen muy próxima a su posición. Las luces de la sala se apagaron. En pantalla la empresa propietaria de los cines se anunció como el paradigma del ocio. A Carmen esto le resultó absurdo ya que, se interrogaba, para qué se anunciaba la empresa ante aquellos que ya estaban haciendo uso de ella y sabían lo que esta podía ofrecerles. Películas. Le molestó más, sin embargo, que en el anuncio salieran unos espectadores que reían y hacían comentarios mientras señalaban con sus manos hacia la pantalla. Después siguieron tres anuncios de alguna ONG que pedían dinero para causas como el hambre o la exclusión social, uno de una caja de ahorros que a través de su fundación presumía de estar conservando, junto con el gobierno, un parque natural lo que, por lo visto, era su lado humano y tres trailers de películas de la misma productora de la película por la que Carmen había pagado la entrada. Quince minutos después de la hora anunciada se inició la proyección.

Cuando los primeros títulos de crédito aparecieron proyectados en pantalla Carmen vio que aparecían un tanto borrosos. ¡Mierda! exclamó su cerebro. Ya estamos. Otra vez no han enfocado la película. Salió corriendo de la sala y buscó a algún responsable que pudiera solventar el problema. Vio a un joven, de reciente pasado adolescente, que vestía con la camiseta identificativa de los trabajadores del cine y le puso en conocimiento del inconveniente. Ahora mismo me paso, le contestó. Carmen volvió a la sala. En el momento de su entrada adivinó el nombre del director en pantalla. Y se inició la acción. La primera secuencia se desarrollaba en el interior de una casa. Las mujeres situadas en los asientos centrales dos filas detrás de la de Carmen se asombraron al contemplar el lujoso escenario. Qué bonito, decían, fíjate en esos muebles de diseño, anda que no tienen que costar. Carmen se giró de inmediato hacia ellas que, a su pesar, no fueron conscientes de la mirada reprensora. Y qué jarrón, sentenció una de ellas. El hombre de aspecto circunspecto carraspeó notoriamente y ellas le ofrecieron un caramelo. Lo rechazó incrédulo. La puerta de la sala se abrió y Carmen vio cómo el joven de reciente pasado adolescente con la camiseta identificativa de los trabajadores del cine se asomaba durante unos instantes y se retiraba. Carmen supuso que unos segundos después vería cómo la imagen se ajustaba hasta quedar enfocada pero pasaron tres o cuatro minutos y aquello no mejoraba. Los cuerpos se percibían entre una ligera bruma, la fotografía no era la aclamada por los críticos y los primeros planos delataban la falta de detalle. Nerviosa se levantó del asiento y volvió a salir. Miró hacia un lado, luego al otro y nada. Hasta que vio al joven de reciente adolescencia salir del servicio hurgándose el agujero derecho de la nariz. Cuando el resultado de sus pesquisas iba camino de la boca Carmen le detuvo. Disculpe, dijo, la película de la sala cinco sigue desenfocada. Pues yo la he visto bien, acertó a responder él. ¿Cómo? Pero si se ve borroso, insistió Carmen. Pues yo la he visto bien, repitió de nuevo. Carmen utilizó una vez más su intuición. No había mucho que hacer. Si él la veía bien la veía bien y eso era indiscutible. La percepción de la realidad dependía en este caso del interés que se tuviera en ella. Desistió. Si seguía con esa conversación corría el riesgo de perder el hilo de la trama. Farfulló algo y volvió hacia la sala. Conforme entraba el hombre de aspecto abatido salía. Carmen pensó que menos mal que alguien más reaccionaba. Ella ya había hecho lo que tenía que hacer. Que peleara otro. Volvió a su sitio.

¡Ay! Ese abrigo es igualito al de... Carmen no llegó a descifrar el nombre de esa persona cuyo abrigo era igual que el de la protagonista en opinión de una de las dos mujeres situadas en los asientos centrales de dos filas más atrás. El hombre de aspecto circunspecto carraspeó otra vez. Sin tiempo de reaccionar impactó en su brazo derecho un caramelo. Acto seguido una voz de mujer alababa sus virtudes para aclarar la garganta adornadas por ese sabor a miel que lo hacía irresistible. Y lo siguiente que esa voz de mujer pronunció fue una queja por la mala educación del señor, ya que no le había dado las gracias.

Carmen, una vez hubo fulminado de nuevo con su mirada a las mujeres del caramelo de miel, cayó en la cuenta de que el hombre de rostro abatido ya había vuelto a la sala pero que la imagen seguía igual. Suspiró. Concéntrate, al menos intenta centrarte en la historia. Ya la verás en DVD si te gusta, se consoló. Y entonces disfrutó de unos instantes, quizá incluso un minuto, de verdadero silencio. Los únicos sonidos y conversaciones procedían de los altavoces Dolby Surround de la sala. Craujjjj crajjj crasszz fue lo siguiente que escuchó próximo a ella acompañado de un toma uno, es que están buenísimos. El hombre de aspecto circunspecto había cambiado ya de sitio pero sus antiguas vecinas no fueron conscientes de ello hasta que la pregunta ¿a que está bueno el caramelo? no recibió respuesta. Qué tipo más raro, pensaron en alto. Carmen siguió el ejemplo del hombre de aspecto circunspecto y decidió avanzar unas cuantas filas para ver si con la distancia dejaba de escuchar a las mujeres cuyo riesgo de parloteo había predicho con tanto acierto. Ahora la pantalla quedaba demasiado cerca pero era un sacrificio que estaba dispuesta a realizar para alcanzar cierto grado de concentración cinéfila.

Carmen escuchaba ahora algo más apagada la voz de las dos mujeres que, aún así, seguían taladrando su concentración con un continuo sonsonete. Trató de abstraerse y focalizar su atención en la película. Eso hizo que fuera consciente de que ¡la banda sonora suena como un coro de borrachos! Lo que me faltaba, está rallada. Cualquiera le explica al mocoso ese que Riiiiiingggg Riiiiiingggg Riiiiiingggg Riiiiiingggg. ¿Sí? Hola, estoy en el cine. Dime. Sí, sí. Bueno, no lo sé. Mira el precio porque si no ya lo cojo yo en la carnicería cuando vuelva a casa. ¿Cómo? Es que la película está muy alta. ¿Y usted qué mira? Nada, una mujer que se me ha quedado mirando. Una maleducada. Te dejo que parece que va a pasar algo interesante. Bueno, un poco aburrida. Adiós.

¡Y ahora la señora muy puesta y arreglada! Carmen se hundió en la butaca. Quizá así, con la cabeza situada por debajo del respaldo de la butaca Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz Groooojjjjjjjj Friiiiiiizzzz. Carmen, abatida pero rabiosa, se asomó y miró hacia atrás. La sala estaba en penumbra, apenas podía distinguir de dónde procedía aquel sonido gutural que lo invadía todo. La luz de la proyección se intensificó y Carmen localizó la fuente sonora en el espacio ocupado por los dos hombres que se habían sentado detrás del que había sido su primer sitio. Uno de ellos cabeceaba mientras dormitaba y el otro le contemplaba sonriente. ¡Dios mío! ¡¡Es increíble!! ¡¡¡No me lo puedo creer!!! Carmen se levantó, caminó por el estrecho pasillo de su fila, cruzó la sala, contempló cómo el hombre de aspecto circunspecto negaba con la cabeza y avanzó hasta llegar donde se encontraban el durmiente y el sonriente. La escena discurrió de la siguiente manera. Carmen se dirigió al sonriente: Oiga, ¿podría despertar a su compañero para que deje de roncar? El sonriente, sin perder su sonrisa, respondió: Pero mujer, déjele echar una cabezadita, no sea así. Una de las dos señoras, sí, las del caramelo de miel, la admiración por el lujoso hogar de la película o los follones de la herencia, intermedió: ¡Qué susceptible! Por unos ronquiditos de nada. Carmen asumió la derrota y se retiró, no sin antes darle un leve empujón al durmiente que, desorientado, miró hacia su compañero sonriente, hizo una mueca resignada y volvió a dormirse. Ya me paso luego por la carnicería, no te preocupes, fueron las palabras con las que la señora muy puesta y arreglada recibió a Carmen al llegar esta a su sitio. Permaneció de pie unos segundos con mirada suplicante. ¡Siéntese! le espetó una de las mujeres de más atrás.

La sangre de Carmen bullía en sus venas como un vendaval que todo lo arrasa. Su cabeza era una olla a presión, ¿qué película era la que había ido a ver?. Pensó que era un buen momento para recuperar las enseñanzas de las clases de yoga. Trató de imaginar un espacio abierto, el trigo balanceándose al compás de un viento cálido y suave. ¿Qué tal si se dejaba caer sobre un colchón de agua? Qué sensación tan agradable, sentía cómo le arropaba Piroró piroró piroró po, piroró piroró piroró Pero ¡qué demonios pintaba Mozart en todo esto! Se incorporó de inmediato. El hombre de aspecto abatido atendía una llamada en su teléfono móvil. Sí, sigo en el cine. ¿Sí, sigo en el cine? Eso quiere decir que antes no había salido para... Y ahora, ¿por qué no sale? ¡¡Ya está bien!! Carmen compartió con el resto de la sala su desesperanza. ¡¡Ya no puede una ni ver una película en paz!! Desde el fondo de la sala le chistaron con convicción. El hombre de aspecto circunspecto seguía negando con la cabeza. El sonriente dejó de sonreír, el durmiente despertó desorientado y se quejó de que le perturbaran el sueño. Carmen no vio cómo un señor con una camiseta identificativa de los trabajadores del cine corría hacia ella que seguía quejándose amargamente. Tranquilícese señora o tendré que invitarle a salir de la sala. Pero, ¿cómo dice? La mujer muy puesta y arreglada terció. Eso, tranquilícese, que menuda tarde nos está dando. Carmen no pudo contenerse y caminó con paso impetuoso hacia ella. Cuando estaba a punto de abalanzarse el señor con la camiseta identificativa le cogió del brazo y la arrastró hacia la salida entre los gritos y aplausos de todos los espectadores, a excepción del hombre de aspecto circunspecto que seguía negando con la cabeza.

La sentencia del juicio, que tuvo lugar cinco años más tarde, definió el comportamiento de Carmen como “inadecuado, provocador y molesto” para el resto de espectadores que habían asistido a aquella proyección. Quienes allí habían estado aquella tarde, incluido el joven de reciente pasado adolescente, testificaron en su contra. Sólo el hombre de aspecto circunspecto negó cualquier acusación, aunque también negó que se llamara tal y como figuraba en su DNI. Carmen fue castigada con una multa de elevada cuantía y condenada también a no poder acudir a una sala de cine durante dos años, que fueron siete al haber tenido que acatar una prohibición preventiva durante los cinco años que tardó en celebrarse el juicio.

© Carlos Pérez Cruz

jueves, febrero 26, 2009

La bicicleta, el padre, el niño y el coño

Iba yo corriendo el otro día cuando de pronto me topé con un padre y su hijo que bajaban la cuesta en bicicleta. Pedaleaba el padre y el hijo iba detrás en una especie de silleta acoplada. Lo único que acerté a escuchar fue: ¡Calla, coño! y los llantos del niño que pronunciaba alguna frase ininteligible por culpa de su llorera. Continué mi carrera pero no conseguía quitarme de la cabeza esa escena. ¿Por qué lloraba el niño? ¿Acaso le aterraba la velocidad a la que su padre conducía la bicicleta cuesta abajo? Me dio pena pensar en cómo un padre podía llegar a hartarse de su hijo hasta el punto de exclamar “coño”. Yo cuando corro no paro de generar teorías de todo tipo y no dejé de acordarme de ellos durante toda mi primera vuelta de la carrera. No quiero ser padre, pensaba, si sé que algún día voy a soltarle un “coño” a mi hijo. Seguro que ese padre es un inconsciente, que no sabía qué significaba tener un hijo, que son gastos, compromiso, que enferman y hay que acudir corriendo al médico, que los juguetes son caros y no hay que regalarles demasiados, que luego se acostumbran a tenerlo todo, que un padre no es un amigo, es simplemente un padre y que cuando uno piensa que su hijo es su amigo termina por gritarle “coño” porque está frustrado, porque no es su amigo, sólo su hijo. No dejaba de pensar en ellos cuando empecé a subir de nuevo la cuesta en la que me los había encontrado antes. A mitad de la subida sentí que alguien se aproximaba por mi espalda y que cada vez estaba más cerca. Escuchaba lo que parecía la risa de un niño salpicada por palabras ininteligibles del tipo “acoiiiii”, “añañaaa” o “chucubiiiii”. Justo cuando me estaba dando la vuelta para ver de quién procedían esas palabras una bicicleta me adelantó. Creo que eran ellos, aunque me pareció que esta vez era el padre el que iba en la silleta.

© Carlos Pérez Cruz


Free counter and web stats