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miércoles, junio 21, 2006

¡Esto se hunde!

No, tranquilos, no. No me refiero a España... ¡se hunde mi casa! Hace diez minutos ha comenzado la debacle de cada verano. Es más, con la llegada del verano, hoy mismo, ¡¡han llegado las obras vecinales!! Es un clásico (me río yo de Mozart). No hay verano que una obra no joda la hora de la siesta o las últimas del sueño nocturno.

Tendríais que ver la cara de la pobre Sue. De semejantes ostias que están metiendo creo que se le ha pasado el celo. ¡Se viene abajo mi casa! Y encima cuando estaba grabando uno de mis programas...

¿Qué significa todo esto? A) Ya no puedo grabar (a no ser que incluya la percusión como instrumento de locución) B) Ya me han jodido el trabajo por hoy C) Me estoy empezando a poner de mala ostia D) ¿Significan las obras que mañana a las 8 seguirán destruyéndolo todo? D) Como así sea iros preparando para unos textos realmente violentos en este blog de aquí en adelante E) Quizá llame al Ayuntamiento a ver si los cabrones tienen licencia de obra.

Confirmado. Hoy es el solsticio de verano. Aquí el verano se ha retrasado un par de horas. Ha llegado a las 16 horas y 37 minutos.

4 comentarios:

nae dijo...

Me acabo de ver reflejado en tu texto. En los cinco años que duraron mis cursos universitarios, recuerdo sólo una o dos épocas de exámenes en las que no hubiera obras a mi alrededor. Llegados febrero o junio, si no eran obras de asfaltado en mi calle, era la canalización del gas o del cable, o la renovación de las tuberías del agua en el edificio, o el adoquinado de la otra calle (esto sucedió dos (2) veces el mismo año en la misma calle, algo increíble).

Me solidarizo contigo, Carlos.

Carlos Pérez Cruz dijo...

Gracias amigo,

te lo aseguro... no falla, el verano aquí no es playa o montaña, el verano aquí es joder al vecino con obras... toda una tradición!

patiko dijo...

Estoy contigo, compañero, pero consuélate que tus vecinos también la han hecho buena metiéndose en obras porque sabes cuando empiezan pero jamás sabes cuando terminan...
si no, leed este monólogo:
Los obreros (Els Paletes, de La Cosa Nostra, Tv3)

Hoy vamos a hablar de esos paletas inconcretos. Siempre se mueven en una horquilla que va de dos meses a dos décadas. No sabes muy bien cuándo acabarán. ¡¡No lo saben ni ellos. Cómo te lo van a decir!!! Los obreros son como los hijos de ahora: tardan mucho en venir, pero cuando llegan no marchan ya de casa. Se instalan en el piso y se quedan a vivir para siempre. Y al final, les coges cariño. Cuando llegas a casa: pum, beso a la mujer, beso al niño y beso al paleta. Y si no se lo das ya te busca: "¿Y yo...? ¿y... yo? Y tú, bueno..., va, va... muá, muá.

"Qué comeremos. ¿Qué comeremos?", pregunta.
"Nosotros comeremos esto, usted no sé, hombre!!!!"
"Es que si marcho... perdemos dos horas", replica.

Terminas sufriendo un Síndrome de Estocolmo, pero de la construcción. Le denominaremos síndrome de la argamasa. Yo conozco a familias que han llegado a adoptar a los obreros como un hijo más.

Para hacer unas obras no solo tienes que tratar al paleta, tienes que conocer al pintor, al fontanero, al electricista... un grupo de profesionales que trabajan en plena comunión. ¿Por qué comunión? Porque acaban a hostias. Están siempre reliados. De entrada, todos quieren ser los últimos. Viene el tío del parqué y dice:

"Disculpe, ¿ha venido el marmolista?".
"No", le contestas.
"Pues hasta que no acabe el marmolista yo no puedo entrar".
"A ver, por qué no puede entrar, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?"
"Hombre (indignado), y ¿si cae una pieza de mármol y raya el parqué?"
Y tú dices: "Claro... Perdone por existir, ¿eh?"
"Y a partir de ahora lo tengo chungo, porque empiezo a hacer un chalé", te indica.
"Bueno, pues ya le llamaré"

Al final todo es así: ¿Ha venido el de las persianas?; ¿Ha venido el del gas?. Y tú les dices: "No, pero han venido los de la Cruz Roja y saldrán ustedes todos en camilla de aquí". Te pones nervioso al final.

Y critican. Siempre son muy insolidarios. Critican siempre el trabajo de los otros. Viene un tío y te dice: "Esooo... Eso no está bien nivelado. Eso carga por la derecha, ¿eh?". Que tú tienes mil cosas en la cabeza, pero dices bueno...

Y además son faltones.

"Pero eso, ¿quién se lo ha hecho?; ¿quién le ha hecho aquí este desastre?"
Y tú te sientes como un capullo que sólo haces desastres.
Algunos incluso te culpan a ti: "¿Y estas regatas? ¿Es que no ve que no van aquí las regatas?
"Y yo qué sé de regatas. ¿Es que soy yo el Rey?"

Carlos Pérez Cruz dijo...

Gracias Patiko... tu consuelo llena mi alma de gozo. Lástima que no podamos celebrarlo juntos la próxima semana con nuestros queridos cánticos espirituales pre-sanfermineros.

Pero volveré... de eso estad seguros... como de que hoy volverán a martillear los cimientos de mi existencia.

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