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domingo, mayo 19, 2013

Aly Bain & Phil Cunningham, historia de una feliz regresión

Anoche viví una feliz coincidencia. A la misma hora en que yo actuaba en una de las salas del Auditorio Baluarte de Pamplona, en otra lo hacía el dúo de los escoceses Aly Bain y Phil Cunningham. ¡Qué regresión! Fue como volver a mi adolescencia, a los años en que fui conformando mi gusto musical, a los primeros pasos de un camino que, por fortuna, todavía no atisba la meta.

Aly Bain y Phil Cunningham forman parte de la amplísima nómina de músicos que tuve la fortuna de descubrir en los tiempos en que a diario, y como una ineludible obligación devota, encendía Radio 3 a las tres de la tarde para escuchar los Diálogos 3 de Ramón Trecet. Años en que sentí la felicidad de descubrir a músicos como Alasdair Fraser (uno de cuyos discos adjunté como carta de amor... fracasado) o grupos como Hedningarna (su música sigue siendo una de las mejores drogas alucinatorias). Años de viajes al Teatro Barakaldo para escuchar a los suecos o a la estupenda La Bottine Souriante de Quebec... ¡Qué recuerdos!

Cuando acabó mi prueba de sonido, corrí por los pasillos del auditorio para buscar a estos veteranos de la música escocesa. Fui con un disco de ellos del año 97 bajo el brazo y me llevé la firma y unas buenas risas. Cunningham ya no es ese mozo de recia melena y aspecto de Braveheart escocés pero es ciertamente un tipo afable y divertido que posó conmigo para una foto a la que sumó a una mujer (¿su mujer?) con la que conversaba vía Skype en el móvil (y a la que mostró entre risas la copia que llevaba de ese The Ruby del año 97). Después encontré a Aly Bain quien, como quien hace una confidencia, me reconocía que, al igual que yo anoche, también que tenía que tocar a veces ciertas cosas por aquello de que hay que comer.


Acabado mi concierto, volví a correr por los pasillos de camerinos y me acerqué a su sala. Tuve la fortuna de escuchar los últimos minutos de su concierto casi como un espía, escondido entre los telares del escenario, disfrutando como un enano de una música que, en su sencillez y tradición, sigue conservando la cualidad de hacernos levitar con los pies en la tierra.


2 comentarios:

La Cueva Boreal dijo...

Cuantas coincidencias nos trae la vida ¿verdad?.
Yo también era un fijo de "Diálogos 3" y hasta hice un llamamiento, a través del programa, para conocer gente de Zaragoza que gozara con aquellas músicas (hacia 1992 más o menos).
Guardo buenos amigos de aquella odisea, entonces yo vivía en un pueblo situado al sureste de la provincia de Huesca.
A los hermanos Cunnningham los descubrí por casualidad un tiempo antes de que Ramón Trecet los popularizara en su programa... también a Hedningarna, Niekku y muchos otros...
Cuantos recuerdos me ha traído esta entrada Carlos.
Te dejo dos enlaces que creo pueden gustarte:
Silly Wizard
http://lacuevaboreal.blogspot.com.es/2012/07/silly-wizard.html
Den Fule:
http://nertam.blogspot.com.es/2013/05/den-fule.html

SALUD!!
.

Carlos Pérez Cruz dijo...

Hola compañero,

pues sí, al final las raíces tienden a la comunión cuando nos movemos en ciertos ámbitos.

Fui un verdadero devoto del programa y fueron muchos los descubrimientos que hice en él. Un programa al que llegué de pura chiripa. Una entrevista a un entrenador de Estudiantes en la revista "Gigantes" en la que mencionaba esa faceta extradeportiva de Trecet... ¡Qué cosas!

Un abrazo, Carlos.

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