El curioso, como el paciente astrónomo que pasa noches en vela, espera a que el Coliseo se ilumine para contemplar durante unas horas cómo togas y túnicas vuelven a la vida entre columnas mientras el Coliseo, cómplice monumental, atrae a las miradas digitales para permitir al pasado ser presente en las largas noches del invierno romano.
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viernes, diciembre 14, 2007
Postales romanas (y vaticanas) III
El curioso, como el paciente astrónomo que pasa noches en vela, espera a que el Coliseo se ilumine para contemplar durante unas horas cómo togas y túnicas vuelven a la vida entre columnas mientras el Coliseo, cómplice monumental, atrae a las miradas digitales para permitir al pasado ser presente en las largas noches del invierno romano.
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