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domingo, septiembre 10, 2006

Lost in la música

Desde que cerraron la tienda de discos "Chaston" aquí en Pamplona vivo sumido en una profunda depresión discográfica. Una depresión que es a su vez reflejo del verdadero caos que viven las compañías discográficas tradicionales en este momento convulso para el mercado del CD.

"Chaston", con veintymuchos años de existencia, venía a ser mi habitual proveedor (y ruina personal) de música. ¿Por qué? Porque era la única tienda de esta ciudad en la que realmente se podía encontrar lo que yo buscaba y donde, además, te pedían lo que no tenían por raro que fuera el pedido. Ahora, una vez cerrada la tienda, Pamplona no tiene tiendas de discos que merezcan la pena y difícilmente puedo encontrar aquello que quiero.

He hecho mis primeros pinitos en la compra de música por descarga en Internet (en mi caso a través de Itunes) pero no me termina de convencer por dos cuestiones: formato e información. El formato es el de un "invisible" mp3 que se descarga en el ordenador (sigo prefiriendo mil veces el soporte de un CD en mano con su caja) y la información es inexistente porque al descargar la música no descargas el libreto que se supone acompaña a la grabación.

Es probable que la venta de música como la hemos conocido hasta la fecha esté llegando poco a poco al final de sus días. Es probable que todos tengamos que cambiar el chip (¡sobre todo yo!) y darnos cuenta de que el concepto ha cambiado y que ahora no importa eso de el "último disco de" sino el de "acceso a la música". Es decir, y en eso los piratas de Emules y Kazaas (conozco unos cuantos) me llevan una ventaja sustancial, no importa un disco en concreto en sí, o un artista en particular, sino la bajada compulsiva de música venga de donde venga. La forma de escucharla ha cambiado y lo mismo que casi nadie (¿quién será casi nadie?) se permite el lujo de escuchar con atención, casi nadie (¿alguien conoce a casi nadie?) tiene el tiempo para detenerse a pensar qué es lo que escucha. Así la música descargada se convierte en la hamburguesa del restaurante (¡llamarlos tal!) de comida rápida.

Esto debería tener una aspecto positivo: acceso a música de todo el mundo practicamente sin restricción. Sin embargo como en casi todo en la llamada "globalización" tiene detrás el impulso de las mismas multinacionales que antaño vendían en CD. Por lo cual a través de las vías masivas de distribución musical en Internet el acceso fácil es a aquello que daré en llamar "música comercial" (sin entrar ahora en más disquisiciones al respecto) y, por lo tanto, las "otras músicas" quedan una vez más en un segundo o, incluso, tercer plano.

Otro problema para quienes no nos conformamos con "lo de siempre" es la dispersión. La red es un conglomerado anárquico de páginas y rincones varios y saber cómo llegar hasta ellos es, a veces, un verdadero galimatías.

En definitiva... ¡estoy perdido!

3 comentarios:

nae dijo...

Siempre queda el trato directo con la discográfica o distribuidora, ¿no?, ya sea por teléfono, carta o internet.

Un saludo

Carlos Pérez Cruz dijo...

Buff! Sí, supongo. Pero es que en estas músicas las discográficas son tantas y tan dispares (en tamaño e idiosincracia - ¿qué demonios será la idiosincracia? -) que es casi un imposible.

Pero tras el shock... ¡habrá que levantarse!

Anxo dijo...

Hola Carlos:

Soy Anxo, tienes mucha razón en unas cosas y creo que menos en otras, vamos a ver: Tiendas de discos, las independientes de cositas buenas se van marchando, lo lamento muchisimo por los excelentes profesionales (que los habia) dedicados, amantes del oficio y que recomendaban y se curraban su trabajo, desgraciadamente, en las ciudades españolas también existian muchos profesionales con luces y sombras: Traian unos discos que puntualmente te podian interesar y controlaban hasta cierto punto pero se manejaban en su local como auténticos bordes y despotas con clavadas injustificadas, contestaciones de pie de banco y un trato que a veces dejaba mucho que desear, a ese grupo de profesionales, no precisamente escaso, no lo echaré de menos en absoluto y te habla un coleccionista compulsivo con más de un cuarto de siglo de experiencia.

Marchandonos ya al presente: Es cierto que el negocio ya nunca volverá a ser como antes pero el asunto no está tan dificil y hay que valorar segun que soportes informáticos......Yo nunca habia podido tener tanto contacto con los 5 continentes en materia músical gracias a la red como en el último lustro, entonces el tema está en tomar muestras para escuchar y decidir procurando elegir a tus amigos y tus fuentes musicales en función de su fiabilidad y afinidad y de entre lo que te agrade pués compras el disco que seguro que va a estar disponible por correo salvo puntuales excepciones....Además de las ruinas salen cosas interesantes como por ejemplo compañias independientes, tambien de jazz, que renucian a tener stock inmobilizado en superficies comerciales pero que si les compras por correo te ponen unos precios por sus productos, gracias al ahorro que les supone no tener producto inmovilizado y hacer tiradas ajustadas, francamente interesantes. En ese sentido tiene razón nae aunque pienso que no todas las compañias españolas independientes y de calidad han comprendido suficientemente este concepto, algunas afortunadamente si, y aún te sigues encontrado con disqueras que piensan que si hacen música minoritaria su futuro pasa por lamer el culo de los grandes almacenes y ningunear al aficionado que se interesa por comprar su producto, ya aprenderan por las buenas (evolucionando) o por las malas (despareciendo)

Para acabar, creo que el problema de algunos aficionados, más que en la evolucion de las formas de venta de música, radica a veces en una excesiva preocupación por "hacer lo que se debe, escuchar lo correcto, no ser como los fans de bisbal, comportarse según lo que se espera de nosotros en nuestras tribus urbanas de jazzis, rockers etc etc" si nos relajamos y escuchamos con placer lo que realmente nos hace ser felices sin condicionamientos politicamente correctos pienso que realmente las posibilidades que nos dan los tiempos en que vivimos y las tecnologias que muchos tenemos el privilegio minoritario de disfrutar son francamente amplias y prometedoras siempre y cuando pertenezcamos al minoritario y privilegiado segmento de la población mundial con internet y dinero para comprar discos


Abrazos

Anxo

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