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miércoles, marzo 20, 2013

Rolling Stone, una peineta jazzística



No, no es la foto de Rihanna (¿quién coño es Rihanna?) metiéndose en la boca su dedo corazón la que ha hecho que me gastara 3€ en el número de marzo de la revista 'Rolling Stone'. No sé si la imagen de Rihanna nos tiene que poner cachondos, si su gesto es la hostia de transgresor (molaba mucho más la mítica imagen de Johnny Cash... con el tiempo cantaría aquello de Hurt y se confesaría) o si posa para lucir melena (y peluco) en un especial equiparable al de cualquier dominical lleno de páginas de pose casual (espera, que me parto) mientras lucen palmito con los trapos de no sé qué diseñador. Me da igual. A mí lo que me lleva a rebuscar unas monedas es el temible recuadro que aparece a su derecha en la portada (ése sí que impone, y no la presunta agresividad de la tal Rihanna) donde nos anuncian un.... ¡Especial Jazz! Y tres epígrafes: "Las biografías más salvajes", "25 discos esenciales" e "Iconos & Clubes". Da miedo, lo sé. Por eso la primera vez que lo vi, no lo compré. Pero hoy, no lo he podido resistir. Conocer qué se escribe en este país sobre jazz es un deporte malsano que practico hasta donde mi cerebro lo soporta.

Justo la semana en que publico en 'Cuadernos de Jazz' mi texto titulado Jazz embalsamado, la revista del grupo Prisa me ofrece un ejemplo práctico más de la taxidermia jazzística que se practica en España. Imagino que al lector de la revista le interesará mucho saber por qué Rihanna amaga con tragarse ahora su dedo corazón y me imagino que le importará menos cuando pasen, qué se yo, sesenta años. Sin embargo, con el jazz no existe el ahora, y los dedos corazón de los que se habla permanentemente se elevaron hace ya tanto que hasta los bichitos que se los devoraron en la tumba han sido devorados a su vez por otros que también fueron devorados por otros bichitos y así hasta el presente. Sí, las "vidas turbulentas" de las que nos quiere hablar 'Rolling Stone' son las de Miles y las drogas, las de Charlie Parker y las drogas, las de Bill Evans y las drogas, las de la mala vida, abusos, prostitución (y las drogas) de Billie Holiday, etcétera. 'Rolling Stone' dedica su especial jazzístico (en este ahora del año 2013) a describir ese cóctel de miserias y degradación con los que nadie, por supuesto, asociaba al jazz.


Por lo visto -yo desde luego no lo sabía-, muchos de los grandes padres del jazz moderno padecieron el azote de la adicción y la mala vida. Ya lo dice Iker Seisdedos (autor del texto): "Hubo un tiempo en que la de jazzman era una profesión de alto riesgo". No como ahora en que, como se sabe, "los ves sobre el escenario de un velódromo con sus anchas camisas de seda o tras el concierto, compartiendo consejos de gourmet de clase media". Lo que no sabemos es si, como los actores en la Gala de los Goya, usan sedas prestadas o si cuando comparten "consejos de gourmet" simplemente están diciendo que tienen hambre. (Por cierto, la revista incorpora un especial moda - ¡no me lo puedo de creer! - en que explica "Cómo ser un 'cool cat'" y vestir al "Estilo Bill Evans", "Estilo John Coltrane", "Estilo Miles Davis", "Estilo Chet Baker" y "Estilo Thelonious Monk". Imagino que en ese "bolso de piel EMPORIO ARMANI" del modelo monkiano se podrá esconder convenientemente la heroína). Finaliza Seisdedos su artículo: "Será lo mejor. Dejarse (falta el "de") historias y escuchar esta música excepcional que alguien bautizó como jazz". Se intuye el hastío del autor, quizá "obligado" por las circunstancias a contribuir al embalsamamiento del jazz en España.


No acaba aquí la cosa. César Luquero añade interés al especial con "Los 10 mandamientos", título de las páginas que recogen a "esta decena de genios (que) forman el sagrado panteón que elevó el jazz, en sus distintas manifestaciones, a la categoría de culto en el siglo XX". Bien, le honra avisarnos de que las puertas del XXI ni las abren y así nos quedamos con las extremadamente breves semblanzas de Miles Davis, Billie Holiday, Louis Armstrong, Chet Baker, Bill Evans, John Coltrane, Charlie Parker, Thelonious Monk, Duke Ellington y Dizzy Gillespie (¡Coño! ¿Y Wynton? Bueno, él aprobaría este listado, aunque frunciría el ceño con el camino final de Coltrane). Y, no se vayan todavía porque, ¡aún hay más! El propio Luquero coordina las páginas de "Las edades del jazz". Una breve cronología de esta música dividida en los siguientes tramos temporales: 1890-1920, años 20 y 30, años 40, años 50, años 60, años 70 y............ ¡el jazz contemporáneo! Ni la santísima trinidad formada por Ken Burns, Stanley Crouch y Wynton Marsalis lo hubiera hecho mejor, sobre todo cuando Luquero da ese salto temporal de los 70 al "jazz contemporáneo" para decirnos que "fallecen la mayoría de los clásicos y el género se domestica hasta la náusea: Kenny G". ¡Rediós! Pero, ¿qué se ha fumado este hombre? ¿Habrá seguido el método "Un Gramo Por Semana Nada Más" de heroína del que hablaba Iker Seisdedos en su texto? ¿Qué le ha hecho el "jazz contemporáneo" a Luquero para restregarnos a Kenny G como quien no quiere la cosa? Menos mal que selecciona tres discos de "jazz contemporáneo" para desfogar su calentón (y aplacar el nuestro): Naked City, del grupo homónimo de John Zorn; Prog, de The Bad Plus y The entertainer, de Brad Mehldau. Disco este último que, de tan bueno que es, ni siquiera existe.


¡Ah! Que sí, que no se olvidan del jazz en España. "El jazz en España, por Jorge Pardo", titulan un recuadro en el que nos ponen al día de lo que pasa aquí a partir de algunas memorias y opiniones del saxofonista y flautista madrileño. Bueno, en realidad habla de La leyenda del tiempo de Camarón, de Paco de Lucía, de su primer sueldo con Hilario Camacho o de Dolores, la "banda de música española basada en el jazz, el rock y el flamenco". Es decir, si quieres saber sobre "El jazz en España", este es claramente tu artículo. 


Un par de vueltas de página más adelante, Yahvé M. de la Cavada sitúa sobre un mapa de Estados Unidos, Europa y Japón (¿por qué este mapa tan arbitrario? ¿Por qué no figura la cada día más activa América Latina?) algunos clubes de jazz, tiendas y festivales/conciertos. Incluir en él locales como el 23 Robadors, de Barcelona, le honra (allí, por ejemplo, se baquetean los Duot. No busquen sobre ellos en toda la revista, claro). Citar que en el Blues Alley de Washington "Wynton Marsalis grabó su mejor disco en directo", convierte a Yahvé en un (probablemente involuntario) fino humorista. Al embalsamador del jazz, el reconocimiento por su pasado.

Y el corazón de Rihanna ya no es el único que se eleva sobre sus hermanos.

© Carlos Pérez Cruz

13 comentarios:

Cayetano López dijo...

Lo del jazz contemporáneo es una cruz. Dan ganas de escribir una historia del jazz desde sus orígenes, es decir, desde Roscoe Mitchell y como diría Matthew Shipp a los clásicos que les den.

Carlos Pérez Cruz dijo...

¿No deberían dejarles descansar en paz? Aunque bueno, ¿a que tú no sabías esto del jazz y las drogas? Vamos Cayetano, ¡confiesa!

Marcel·lí dijo...

Excelente artículo, Carlos.
Felicidades por seguir en la lucha y romper lanzas a favor del jazz de hoy.

Carlos Pérez Cruz dijo...

Gracias Marcel·lí. Leer esto hoy ha sido una indigestión. Seguiremos intentándolo.

Arturo Herrera dijo...

Muy bien dicho, señor Pérez. Pero la próxima vez fíese de su instinto y no compre semejante basura. Usted se lo buscó, jejeje. Saludos

jesus dijo...

lees cada cosa.....!!!!!! animalico!
menos mal que cayetano aun tiene la cabeza sobre los hombros

Gustavo dijo...

Jeje... No puedo opinar nada serio luego de haber leído el nombre de Kenny G.

Carlos Pérez Cruz dijo...

Arturo, si siguiera mi instinto viviría en un mundo tan bello y saludable que sería un asco.

Jesús, yo me encargo de los pies. Ya estáis Cayetano y tú para cuidarme la cabeza.

Gustavo, yo creo que debe de ser una errata. Seguro que quería hablar de 'The Real Kenny G'... O sea, Kenny Garrett.

Gatopardo dijo...

Y algunos escriben sobre jazz.......¡en el EL PAÍS!

Gatopardo dijo...

Y algunos escriben sobre jazz.......¡en el EL PAÍS!

jesus dijo...

no os metais con el "tontolculo" del kenny g, vale que como musico de jazz, ni jazz ni pojazz (guiño al jazz patrio de ocq, que solo los corazones mongolicos...- guiño a ceesepe, y esto podria entrar en un loop-) pero inspiró a la versión jazzymacarra y yanky de los toreros muertos con los kenny g death.
y de momento... hasta aqui puedo escribir

jesus dijo...

¡pais! :-)

Anónimo dijo...

Es Rolling Stone. Puro espectáculo para mentecatos. La cultura como negocio para pijos con pretensiones. Que Yahvé M. de la Cavada, Iker Seisdedos, César Luquero, participen de semejante basura no es de extrañar. De acuerdo que hay que comer, ¿a cualquier precio?

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