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martes, septiembre 08, 2009

Savina Yannatou & Primavera en Salonico - "Songs of an other"


Que la improvisación no es cuestión exclusiva del Jazz es evidente pero también es cierto que el Jazz es visto por muchos como el paradigma de la libertad creativa, la música que permite al músico expresarse tal cual siente sin atenerse a partituras (dicen). Es cierto, hay mucho de eso, pero la libertad creativa, la capacidad personal de expresión no la determina un género, una etiqueta, está en la persona. Se puede ser muy libre interpretando una partitura lo mismo que se puede estar atado de pies y manos improvisando un standard. ¿Acaso la reiteración de patrones por partes de muchos jazzistas no lo prueba? Sin embargo todos podemos tener en mente a, por ejemplo, grandes cantantes que, sin salirse de una melodía preestablecida, de una letra escrita de antemano, son capaces de ser ellos y sólo ellos.

La mayor parte de las (y los) vocalistas de Jazz que cada poco aparecen para coger el testigo de las grandes divas (según la prensa y medios en general, claro) no son más que un pálido eco de aquéllas, maniquíes expuestos con una vestimenta prestada y desgastada a la que, con cuatro remiendos, pretenden adecentar para ver si cuela. En algunos casos cuela, en otros (que darían para una larga lista de desaparecidos en combate) no. Por eso en ocasiones para encontrar aquello que presuponemos del Jazz hay que salirse de su departamento. Y con Savina Yannatou un aficionado exigente a eso que llaman Jazz debería sentirse plenamente confortado e, incluso, excitado.

Llevo años siguiendo la pista de esta maravillosa voz gracias a mi curiosidad en eso que llaman Folk, Músicas del Mundo o músicas de raíz. Absurdos etiquetados de los que todos somos usuarios (ya se sabe, "para entendernos") y que podrían llevarle a un aficionado a la etiqueta "Jazz" a perderse a una de las grandes vocalistas del gremio del siglo XXI. ¡Reivindico a Yannatou como cantante de Jazz! ¿Por qué? Porque, aunque está lejos de serlo de standards o del vocalese, tiene su música la improvisación que muchas no tienen, la experimentación que muchas no tienen, la creatividad que muchas no tienen, la libertad para reinventarse que muchas no tienen.

Dice su web oficial: Con un bagaje que combina estudios de clásica y música tradicional "auténtica" con música improvisada y Jazz, Savina Yannatou y los músicos de Primavera en Salonico se encuentran a sí mismos como bailarines sobre una cuerda, sobre el acorde que conecta la música modal del Este con su equivalente musical en el Occidente Europeo, la música de la Edad Media y las polifonías populares del Mediterráneo. Partiendo de la riqueza melismática del Maqam Oriental y el encanto de los ritmos irregulares exploran el territorio de la improvisación libre colectiva, encuentran allí el Jazz moderno. ¿No es esa la actitud de un músico de Jazz? Es más, creo firmemente que quien no se ve limitado por un conceptualismo restrictivo está más cerca del espíritu del Jazz que quien se limita a reiterar los tópicos de lo que se le supone.

En lo relativo a este nuevo trabajo de Yannatou y del grupo Primavera en Salonico (que coordina el acordeonista e intérprete de qanun Kostas Vomvolos, encargado de los arreglos) Songs of an other afronta repertorio tradicional de Armenia, Bulgaria, Serbia, Kazajistán, de su natal Grecia, un tradicional askenazí del siglo XVI, Albania e Italia. Un recorrido por canciones de amor, religiosas, meditaciones, canciones de cuna, etcétera, recopiladas por el intérprete de nay del grupo, Harris Lambrakis, que es musicólogo. Si Estados Unidos cuenta con un cancionero de apenas un siglo, Europa tiene historia musical como para retroceder varios (¡Qué suerte contar con un songbook tan vasto!). Lejos de llevar a cabo una recreación historicista la música es un vuelo libre que parte de sonoridades ancestrales, de melodías mediterráneas, para abrirse a la experimentación, a expresiones sonoras que incluso en sus momentos de mayor radicalidad sugieren Historia, que en sus momentos de mayor crudeza armónica es bella como en sus más fieles reinterpretaciones. Así cuando la música parece serlo de ortodoxa presentación se desestructura de inmediato a la par que la "académica" voz de Yannatou se rompe en mil pedazos y es entonces cuando la voz es, de verdad, un instrumento más y Primavera en Salonico un formidable grupo de improvisadores.

© Carlos Pérez Cruz

Publicado originalmente aquí.

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